Tensión geopolítica

Alerta por un buque chileno que busca abastecer a Malvinas: la inteligencia trasandina advierte sobre un inminente "evento crítico"

Una nave comercial con bandera de Chile planea zarpar hacia las islas a mediados de noviembre. En una entrevista con Radio Perfil, el director de contenidos de Bío Bío, Néstor Aburto, reveló los detalles del operativo que busca esquivar el Mar de Drake y cruzará aguas argentinas.

Danstar buque chileno. Foto: Instagram navieraeasterisland mundomaritimo

En pleno noviembre, el Atlántico Sur promete convertirse en una olla a presión. Lejos de las habituales disputas verbales, el nuevo foco de conflicto diplomático entre Argentina y Chile tiene forma de buque de carga. Una nave comercial bautizada Danstar, de 72 metros de eslora, calienta motores en Punta Arenas con un objetivo claro: abastecer a las Islas Malvinas y reconquistar un mercado millonario. La movida ya encendió las alarmas de las Fuerzas Armadas trasandinas, que catalogaron el zarpe como un potencial "evento crítico" de alto riesgo fronterizo.

Los detalles de esta trama salieron a la luz en los micrófonos de RADIO PERFIL. Durante la emisión de Agenda Abierta, el programa que conducen Eduardo Santachita y Fernando “Fino” Martínez, el director de contenidos de Radio Bío Bío, Néstor Aburto, desmenuzó el informe de inteligencia filtrado. Según marcó el periodista, la fecha del operativo está prevista para mediados de mes y el mayor peligro radica en la ruta elegida: el barco cruzará el Estrecho de Magallanes y desembocará directamente en las doce millas de mar territorial argentino.

La inteligencia chilena sabe que esa jugada es caminar por la cornisa, pero la alternativa geográfica era inviable. En diálogo con la emisora, Aburto explicó por qué descartaron navegar por aguas internacionales: "El Mar de Drake es muy bravo, es donde se juntan las corrientes de Humboldt del Pacífico con el Atlántico Sur. Eso hace que sea un viaje muy complejo para los barcos y no es rentable". Al elegir el Estrecho, el pase por la jurisdicción de la Armada Argentina es obligatorio, lo que podría desatar la furia del gobierno de Javier Milei.

El plan, orquestado a nivel municipal tras una cumbre de cámaras de comercio en Punta Arenas, busca inyectarle a la región patagónica unos 20 millones de dólares anuales. La idea es destronar a Uruguay como principal proveedor del archipiélago y venderles a los isleños desde leche, huevos y manteca hasta retroexcavadoras y materiales de construcción, amparándose en que se trata de una transacción estrictamente "entre privados".

Esta ruta comercial no es nueva, pero esconde una sutileza vital. Aburto recordó en la entrevista que los viajes regulares se suspendieron en 2012, luego de que Cristina Kirchner y Sebastián Piñera acordaran bajar la persiana tras una serie de multas e intercepciones argentinas. Sin embargo, hay una diferencia abismal: "Los barcos que transitaban en ese momento tenían bandera de las Islas Malvinas o de navieras inglesas", señaló el periodista. 

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Diplomacia de pasillo y el colapso de Panamá

Para evitar que el negocio termine en un incidente militar, los analistas de inteligencia le marcaron la cancha a su propia Cancillería. El informe secreto recomienda iniciar conversaciones de urgencia con el Palacio San Martín antes que nada para desactivar "tensiones innecesarias". La postura oficial que preparan en Santiago es defender el derecho al libre comercio y la navegación internacional, intentando encapsular el tema en la esfera privada y desligando al Estado.

Pero del lado argentino el campo minado legal sigue intacto. Aún rige el decreto firmado en 2010 por el kirchnerismo que exige una autorización previa para transitar hacia Malvinas, sumado a la resolución de Alberto Fernández en 2021 que definió al Estrecho de Magallanes como "espacio compartido". Aunque la diplomacia chilena tenía expectativas de que la llegada de Milei a la Casa Rosada barriera con esas normativas que contravienen los tratados de 1881 y 1984, la letra chica nunca se modificó.

A este cóctel normativo hay que sumarle un cambio drástico en el tablero marítimo global que el propio Aburto destacó en Agenda Abierta. La sequía histórica que paraliza los peajes del Canal de Panamá ya disparó un 47% el tráfico de buques por el Estrecho de Magallanes en los últimos meses. Este embudo logístico convierte a las aguas del sur en una arteria comercial cada vez más transitada y, por ende, mucho más propensa a fricciones.

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Presión militar interna y el reloj antártico

Mientras el barco carga sus más de 1.300 toneladas, el clima político en Chile está al rojo vivo. Aburto detalló en RADIO PERFIL que la Cámara de Diputados trasandina aprobó unánimemente una resolución exigiéndole al presidente José Antonio Kast que endurezca su postura frente a Argentina. Este reclamo parlamentario es una respuesta directa al malestar que generó el anuncio de la gestión libertaria sobre la instalación de un polo logístico militar en Ushuaia.

Los legisladores no solo exigen firmeza, sino disuasión armada de primer nivel. Le reclaman al Ejecutivo la ejecución de un "Plan Austral 2040" que contempla, entre otras hipótesis, el despliegue estratégico de aviones de combate F-16 Block 50 hacia Punta Arenas para blindar el sur. Toda esta militarización ocurre con un reloj geopolítico de fondo: la cercanía de 2048, el año en que caduca el Tratado Antártico y se abre la pelea definitiva por los recursos del continente blanco.

Frente a las presiones, el presidente Kast optó por el equilibrio. Si bien reafirmó públicamente que el Estrecho de Magallanes es de soberanía exclusivamente chilena, evitó subir el tono frente a los micrófonos. No obstante, con la salida inminente del Danstar hacia territorio malvinense a la vuelta de la esquina, el pulso bilateral se encamina hacia una prueba de fuego.

TC