Gesto político

Fuerte guiño de Milei a Estados Unidos: recibió a legisladores de Trump en plena pelea por las patentes

El Presidente se reunió con una comitiva norteamericana mientras el oficialismo congela el debate del tratado internacional en el Congreso para usarlo como carta de negociación. A la par, empresas farmacéuticas anunciaron inversiones por 8.000 millones de dólares.

Delegación de legisladores norteamericanos Foto: Presidencia de la Nación

Javier Milei decidió pisar el acelerador en su vínculo con Estados Unidos. En un movimiento a dos bandas que mezcló la diplomacia con los negocios de gran escala, el Presidente recibió en la Casa Rosada a una comitiva de legisladores clave del entorno de Donald Trump. La cumbre, que contó con la presencia del canciller Pablo Quirno y del embajador norteamericano Peter Lamelas, sirvió para marcar la cancha en medio de una dura negociación por las reglas de juego de la industria farmacéutica nacional.

La delegación también incluyó al médico tratante del Congreso y de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Dr. Brian Monahan, la directora de Personal NSRP, Susan Adams y la directora de Personal por la Minoría NSRP, Erin Kolodjeski

Peter Lamelas junto a Javier Milei

Sin embargo, el evento  no fue "una visita de cortesía más". El grupo estuvo encabezado por el republicano Mario Díaz-Balart, un peso pesado en la política exterior de Washington para América Latina y un defensor público de la gestión libertaria. A él se sumaron congresistas como Henry Cuellar y Andrew Harris, funcionarios de comisiones estratégicas y hasta el médico del Capitolio, Brian Monahan, quienes luego tenían en agenda un almuerzo privado con el ministro de Economía, Luis Caputo.

Pero la foto de los apretones de manos esconde una tensión diplomática. El encuentro ocurrió justo cuando el oficialismo decidió clavar los frenos en el Congreso y congelar el debate del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). Aunque el proyecto ya tenía luz verde en las comisiones, la Casa Rosada optó por guardarlo bajo llave para usarlo como su principal carta frente a las presiones de la administración estadounidense, que exige el cumplimiento del acuerdo firmado en febrero.

La delegación norteamericana junto a funcionarios locales de peso

Los laboratorios agrupados en Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) advirtieron al Gobierno que el tratado es una trampa: al blindar las patentes por 20 años y habilitar monopolios con modificaciones mínimas a los productos, el mercado quedaría a merced de las gigantes internacionales. Para evitarlo, las empresas nacionales desplegaron toda su artillería de presión sobre legisladores y gobernadores, buscando voltear el proyecto.

En medio de esta pulseada, una noticia que llegó desde el norte le dio oxígeno al Ejecutivo argentino. La Corte Suprema de Estados Unidos le prohibió a Trump aplicar aranceles de forma unilateral, un fallo histórico que obligó a devolver miles de millones y debilitó la postura negociadora de Washington. Con ese nuevo escenario, la gestión de Milei encontró el margen perfecto para intentar meterle modificaciones al tratado sin romper la sintonía con la Casa Blanca.

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Los gigantes extranjeros abren la billetera

Apenas los enviados estadounidenses dejaron el despacho presidencial, la agenda giró hacia los números concretos. Milei recibió al titular de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), Gastón Domingues Caetano, y al ministro de Salud, Mario Lugones. Los representantes de las compañías farmacéuticas extrajeras llegaron con una noticia que el Gobierno festeja: un plan para inyectar 8.000 millones de dólares en el país.

Según detalló la cámara a través de un comunicado oficial, esa fortuna estará destinada íntegramente a investigación clínica, innovación y desarrollo durante los próximos seis años. Las autoridades de CAEMe explicaron que decidieron “abrir la billetera” motivados por el nuevo contexto de "previsibilidad y respeto a la propiedad intelectual" que, aseguran, impulsa la actual gestión nacional.

El anuncio no es un dato menor para un sector que ya mueve la aguja del empleo formal. Desde la entidad remarcaron que Argentina cuenta con una enorme ventaja competitiva gracias a su capital científico en áreas biofarmacéuticas. Actualmente, los laboratorios asociados generan unos 9.000 puestos de trabajo directos y más de 20.000 indirectos, además de concentrar la mitad de la inversión privada total en desarrollo e investigación de todo el sector empresario nacional.

 

TC