FRACTURA INTERNA

Interna radical en Diputados: Provincias Unidas pide que el bloque UCR pierda el sello partidario

Diputados radicales reclaman al Comité Nacional que retire la denominación UCR al bloque oficial por "apartarse de la línea partidaria".

La interna radical: Leonel Chiarella y Martín Lousteau Foto: UCR

La Unión Cívica Radical (UCR) volvió a quedar atravesada por una fuerte disputa interna en la Cámara de Diputados. A menos de un mes del recambio legislativo y con nueva conducción partidaria, un sector del radicalismo le pidió formalmente al Comité Nacional que retire el uso del nombre UCR al bloque mayoritario por considerar que se "apartó de los lineamientos históricos y orgánicos del partido".

El reclamo fue presentado por los legisladores que integran el interbloque Provincias Unidas, quienes enviaron una carta al flamante presidente del Comité Nacional, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella. Allí sostienen que la denominación “Unión Cívica Radical” no puede ser utilizada por un bloque cuya conducta parlamentaria, afirman, contradice decisiones expresas de la conducción partidaria.

Mestre cuestionó a la UCR por avalar el Presupuesto y alertó por el impacto en educación y ciencia

Un radicalismo fragmentado 

La disputa es una nueva expresión de la falta de una estrategia nacional unificada del radicalismo en las últimas elecciones. La UCR llegó dividida al proceso electoral, con alianzas dispares según cada distrito y posicionamientos divergentes frente al gobierno de Javier Milei.

Mientras los gobernadores radicales de Chaco y Mendoza, Leandro Zdero y Alfredo Cornejo, sellaron acuerdos electorales con La Libertad Avanza, otros dirigentes optaron por competir en espacios alternativos. En ese mapa quedó conformado el interbloque Provincias Unidas, que reúne a figuras como Martín Lousteau y Mariela Coletta por la Ciudad de Buenos Aires; Pablo Juliano por la provincia de Buenos Aires; y los jujeños Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán.

Torres sobre los incendios en Chubut: "Hay que incorporar al Código Penal la figura del ecocidio"

En la nota enviada a Chiarella, los legisladores plantearon que “ningún otro bloque parlamentario puede continuar utilizando la denominación ‘Unión Cívica Radical’” si no respeta los valores, principios y decisiones orgánicas del partido. El cuestionamiento apunta directamente al comportamiento del bloque UCR en la primera sesión del año.

Según detallan, durante el tratamiento del Presupuesto, un grupo de diputados radicales votó a favor de derogar la Ley de Financiamiento Universitario y la Ley de Emergencia en Discapacidad, pese a que existía un mandato explícito de la conducción partidaria en sentido contrario. Para Provincias Unidas, esa conducta “resulta incompatible con los principios históricos del radicalismo”.

Leonel Chiarella, el presidente de la UCR más joven de su historia

Desde el bloque UCR, que actualmente conduce la mendocina Pamela Verasay, rechazaron el planteo y acusaron a Provincias Unidas de haber sido el sector rupturista. Recordaron que se intentó mantener la unidad de la bancada, incluso ofreciendo libertad de acción al momento de votar, propuesta que —según esa versión— fue rechazada por el sector crítico.

La conducción del bloque sostiene que la fragmentación no es responsabilidad de la bancada oficial, sino de los sectores que decidieron diferenciarse políticamente en votaciones clave.

Un bloque que no logra recomponerse

La UCR comenzó el gobierno de Milei con una bancada de 33 diputados. Sin embargo, las diferencias internas se profundizaron rápidamente. Primero se escindieron doce legisladores ligados a Lousteau y Facundo Manes, que conformaron el espacio Democracia para Siempre. Luego, otros seis diputados —conocidos como los “radicales con peluca”— se alejaron del bloque para acompañar al oficialismo en votaciones sensibles, como la que bloqueó la comisión investigadora por la criptoestafa Libra.

El pedido de Provincias Unidas suma ahora un nuevo capítulo a una interna que combina tensiones ideológicas, disputas de liderazgo y diferencias estratégicas frente al oficialismo libertario. Con nueva conducción partidaria y un escenario parlamentario fragmentado, el radicalismo enfrenta el desafío de redefinir su identidad política sin profundizar una división que amenaza con volverse estructural.

 

GD/fl