La CGT no definió una medida de fuerza: “Ojalá todo se solucionara con un paro”
La CGT se quedó totalmente conforme con la movilización del 30 de abril, en conmemoración del Día del Trabajador. Y se tomará tiempo para definir los próximos pasos aunque hay una idea que comenzó a resonar en las distintas tribus: encarar un nuevo paro nacional, el quinto en la era Javier Milei.
La central siente que fue una protesta que cumplió uno de los objetivos que se trazó. Aglutinar a diversos sectores anti Javier Milei, golpeados por la motosierra libertaria. Cristian Jerónimo, uno de los triunviros, comentó en declaraciones radiales que ofreció ayer que vio a mucha gente “suelta, sin organización detrás”. Lo que habla a las claras que el descontento social es muy grande
Además de repartir críticas contra el Gobierno, y dejar en claro que hoy no hay puentes de contacto con la Casa Rosada, la central obrera comienza a estudiar la posibilidad de avanzar con una huelga general. Pero es solo de un principio de análisis.
Porque en la mesa chica cegetista, los integrantes que se definen como independientes, un ala que comandan Gerardo Martínez (Uocra) y Andrés Rodríguez (UPCN) poseen la convicción de que el paro es una herramienta muy particular y que no puede utilizarse a la ligera. Es decir, es una opción que debe generar mucho consenso interno y debe ser contundente, fundamentalmente respaldada por amplios sectores sociales. Los denominados gordos, un sector en el que todavía incide Héctor Daer, también posee la idea de no apurar tiempos pese a que ve que el oficialismo se encuentra cada vez más complicado por la economía.
Un líder cegetista lo dice ante los suyos: “Hacer un paro no es fácil porque no es sencillo movilizar trabajadores que tienen miedo de perder el laburo o que le descuenten el día para ir a una marcha o parar”. Otro referente gremial que pisa la calle Azopardo suma que “los trabajadores no son juguetes que vos los pones y los sacas, no funciona así”.
Por lo tanto, habrá análisis y conversaciones antes de avanzar hacia una nueva medida de fuerza de largo alcance, más allá de que Octavio Arguello (jefe de Camioneros y triunviro de la CGT) abone la posibilidad. Arguello y una parte del moyanismo con los dirigentes sindicales cercanos a Cristina Kirchner siempre que pueden alimentan la chance de continuar escalando el conflicto contra la gestión libertaria.
Jerónimo, un dirigente del ala independiente de la central obrera, lo dijo de manera muy clara: “Ojalá todo se solucionara con un paro pero no es la salida. La Argentina va a salir adelante cuando se cambie el rumbo político y económico.”, definió.
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