Un empresario admitió que estaban "robando" con el precio de los neumáticos y Milei aprovechó para fustigar el "nacionalismo barato"
El mandatario cargó contra los empresarios del sector, acusándolos de utilizar el proteccionismo para abusarse con precios excesivos.
El presidente Javier Milei cruzó este miércoles a los sectores empresarios y políticos que lo responsabilizan por la crisis de la empresa Fate, al asegurar que el sector del neumático operaba en un "mercado que no era real" para perjudicar a los argentinos. A través de sus redes sociales y basándose en declaraciones del CEO de Neumen, Roberto Méndez, el mandatario justificó la apertura económica actual como una herramienta para terminar con las ganancias extraordinarias de "empresarios amigos" que, según su visión, se escudaron en el nacionalismo para evitar la competencia y encarecer los productos locales.
La reacción de Milei se disparó tras la viralización de una entrevista a Roberto Méndez, titular de la distribuidora Neumen, en la que el empresario admitió que tanto las multinacionales como los empresarios locales estaban "robando" debido a la falta de competencia. "Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo", confesó Méndez, revelando que los márgenes de rentabilidad llegaban al 70%, cuando lo normal debería rondar el 20%.
Milei utilizó estas definiciones para atacar al dueño de Fate, encabezada por Javier Madanes Quintanilla. Para el Gobierno, el anuncio del cierre de la planta no es una consecuencia técnica de la política económica, sino una maniobra con tintes políticos. "Dedicado a los delincuentes que hacen del nacionalismo barato una bandera para robar a los argentinos de bien", sentenció el Presidente en su cuenta de X.
El conflicto con Fate tiene un trasfondo legislativo. El Ejecutivo sostiene que Madanes Quintanilla coordinó el anuncio de la parálisis de su planta para coincidir con el debate de la reforma laboral en el Congreso, buscando presionar a los legisladores. Ante las críticas de la oposición, Milei replicó con ironía: "¿Conspiranoico yo? Fin", acompañando el mensaje con publicaciones que tildan al dueño de Aluar y Fate de intentar desestabilizar la gestión.
Desde el entorno presidencial, el subsecretario de Prensa, Javier Lanari, reforzó esta línea argumental al sostener que se terminó "la era de pescar en la pecera" y que ahora el sector deberá adaptarse a las reglas de la libre competencia.
Esta postura no es aislada dentro del Gabinete. Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo un cruce similar con la industria textil. El titular del Palacio de Hacienda había calificado de "robo" los precios de la ropa en Argentina y admitió que, por ese motivo, prefería no comprar indumentaria en el mercado interno.
Al igual que con los neumáticos, Caputo señaló que el esquema de protección histórica benefició principalmente a los dueños de las fábricas en detrimento de 47 millones de argentinos que pagaron productos "hasta diez veces más caros que en el resto del mundo". Con estos movimientos, el Gobierno ratifica que su hoja de ruta no dará marcha atrás en la apertura de importaciones, independientemente de los reclamos por la caída del empleo sectorial.
GD