Los sub 50 del ecosistema

Quiénes son las nuevas caras del sindicalismo argentino

Desde la CGT hasta la UTEP pasando por el gremialismo de izquierda, aparecen dirigentes que sacuden estructuras. Los nombres, orígenes y relaciones.

Ofensiva. La dirigencia sindical planifica nuevas demostraciones. Foto: Pablo Cuarterolo

En el ecosistema sindical, en pleno 2026, hay una cantidad de dirigentes que apuestan no solo a renovar estructuras: también, pretenden cambiar la manera en que los sindicalistas del siglo 21 representan a sus bases. Aparecen con esa misión desde miembros de la CGT, líderes de la economía informal y cuadros que están enrolados en el llamado gremialismo de izquierda. 

El primer nombre que figura en esta nómina renovadora es el de Cristian Jerónimo. Con 44 años, el líder del SEIVARA (Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina) se convirtió en uno de los conductores más jóvenes de la CGT a partir de noviembre de 2025, en un esquema de conducción que comparte con Octavio Arguello (Camioneros) y Jorge Sola (Seguros). 

Jerónimo alcanzó ese status producto de su capacidad para tender puentes con todas las vertientes internas cegetistas. Porque supo trabar diálogo con los denominados “gordos”, aquellos dirigentes que representan a sindicatos de servicios, el moyanismo, con la particularidad de entablar relación con Hugo y Pablo Moyano (Camioneros); y los independientes, un sector que tiene a Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (Uocra) como cabezas.


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Además de entablar relaciones, supo realizar una tarea sólida con su gremio, al que siempre mantuvo con orden gracias a paritarias alineadas a la inflación y una obra social sin inconvenientes. 

Hay otro punto más para destacar: además de su juventud en una estructura que suele ser conservadora, es la voz de la calle Azopardo para comunicar gran parte de sus planteos, como el que reclamó la inconstitucionalidad de la reforma laboral que sancionó en febrero la gestión de Javier Milei. 

Dentro del ámbito de la CGT, también aparece Juan Pablo Brey. Se trata del actual secretario de Deportes de la central obrera pero con una basta trayectoria y títulos: es Secretario General de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, Secretario Gremial de CATT y Presidente Sub Comité de TCP Regional de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF). 

Si bien responde al moyanismo, es otro cuadro que supo gestar buenos vínculos con otras vertientes y exhibió capacidad de acción en los últimos tiempos: lideró desde su rol sindical la resistencia a la privatización de Aerolíneas Argentinas que instrumentó el oficialismo. Para Brey no todo es sindicalismo: hoy está en la mesa de trabajo de Consolidación Argentina, el espacio político que impulsa la candidatura presidencial del conferencista Dante Gebel. 

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Otra figura que se mueve bajo esas aguas es Horacio Calculli. Con 38 años, es miembro de la Comisión Directiva de Aeronavegantes, Secretario de Prensa de la CATT y miembro del Ejecutivo Mundial de ITF. “Tiene una proyección importante, es de los mejores dirigentes que hoy tenemos”, marca alguien que lo conoce muy bien y transita los pasillos de la calle Azopardo. 

En la CGT pisa fuerte una mujer: Maia Volcovinsky, la número dos de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN). Con 43 años, cuenta con mucha militancia sindical y reconocimiento dentro del edificio de Azopardo. A tal punto, que muchos popes trataron de que llegue al triunvirato conductor en las elecciones de noviembre pasado. Lo que hubiese sido un hecho histórico, sin lugar a dudas. Pero no contó con el aval necesario para que eso suceda. 
Volcovinsky, de todas formas, sigue trabajando en la secretaria de género de la central y se ocupa de las cuestiones diarias de su sindicato. Gente de su entorno vaticina que tarde o temprano ocupará un rol mayúsculo en el esquema de determinaciones cegetistas. 

En esta nómina que diagramó PERFIL, hay otros dos representantes que se ganaron su lugar en la agenda. Uno, es el que representa a los empleados informales y sectores populares. Se trata de Alejandro Gramajo de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), quien además de militar en barrios populares y sintonizar con las clases postergas en la informalidad entabló conexiones con la CGT.

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Es habitual ver al “Peluca” de 44 años participar de las reuniones para edificar acciones con el colectivo sindical. Sus chats con la primera línea de Azopardo son frecuentes y a eso le añade contactos con la Iglesia Católica desde que el Papa Franciso lideraba el Vaticano. No fue casualidad, de este modo, que le haya entregado al Papa León XIV un documento crítico sobre la situación social bajo la era LLA. 

La otra figura que asoma es Luciano Corradi, delegado de la firma GPS, una de las tercerizadas de Aerolíneas Argentinas. Con 37 años y siempre dentro del sindicalismo más combativo, se puso al frente de las denuncias de privatización de la compañía estatal y a la cabeza de las manifestaciones para impedir despidos. 

“Nuestro reclamo siempre fue hasta hoy el pase a planta permanente y el fin de estas empresas tercerizadas que son empresas prebendarias del Estado, intermediarios, negociados que no tiene nada que ver con nosotros y que corresponde que nosotros pasemos a la planta de la línea aérea”, fue una de sus definiciones más contundentes en pleno conflicto. 

JPK/fl