"¿Qué Shein ni Temu?"

Virginia Gallardo celebró las ofertas en Once y defendió la apertura de importaciones: “Argentina, papá”

La diputada libertaria celebró la caída de precios por las importaciones, mientras la industria textil local atraviesa su crisis más profunda.

Virginia Gallardo Foto: X virchugallardo

La modelo y diputada nacional de La Libertad Avanza por Corrientes, Virginia Gallardo, celebró este sábado las ofertas de ropa en el barrio porteño de Once y vinculó la baja de precios con la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Su publicación reabrió el debate sobre el consumo, el poder adquisitivo y la crisis que atraviesa la industria textil local.

¿Qué Shein ni Temu? ¡Argentina, papá!”, escribió Gallardo en redes sociales, junto a imágenes de locales con movimiento comercial. En el mismo mensaje, destacó: “Locales llenos, gente comprando, ofertas impensadas hace apenas un tiempo. Productos a precios bajos, variedad, competencia y movimiento”.

Este alivio para el bolsillo de los consumidores, que asegura Gallardo, contrasta drásticamente con la realidad del sector productivo: según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción local se hundió más de un 30% y la utilización de la capacidad instalada en las fábricas apenas roza el 29%, marcando lo que muchos empresarios ya definen como la peor crisis del sector desde 2001.

La legisladora defendió el rumbo económico del oficialismo y sostuvo que, tras la apertura importadora, hoy existen “más opciones para la gente” y “precios que empiezan a acomodarse después de años donde comprar ropa era un lujo”. 

 

"Defender a la Argentina también es defender el bolsillo de los argentinos", sentenció, alineándose con la visión del Ejecutivo nacional que sostiene que el ahorro del consumidor en prendas de vestir, que según Milei pasaron de costar 40 dólares a 5, se traduce en mayor consumo para otros sectores de la economía.

 

La otra cara

El escenario se refleja en centros comerciales populares como Once, donde creció la presencia de prendas importadas y las promociones para sostener las ventas. En paralelo, la industria textil local atraviesa una caída de producción, reducción del empleo y pérdida de participación frente al avance de productos del exterior.

Entre diciembre de 2023 y junio de 2025, se perdieron más de 11.000 puestos de trabajo en los rubros de textil, confección, cuero y calzado. Las compras externas de prendas terminadas crecieron un 250% en cantidad, asfixiando a las empresas locales que no pueden competir con los costos de producción de gigantes como China o las plataformas Shein y Temu, que operan con menores cargas fiscales.

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Empresarios como David Kim, gerente de la tejeduría Amesud, comentó a EL PAÍS, la gravedad del cuadro: de producir 700 toneladas de tela por mes, hoy apenas alcanzan las 150. La planta familiar ubicada en San Martín, equipada con maquinaria importada de última tecnología, pasó de producir 700 toneladas mensuales de tela a apenas 150. “Por la importación ya no hacemos más telas de poliéster”, explicó.

Guillermo Fasano, expresidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, resumió meses atrás el diagnóstico del sector. “En el primer semestre de 2024 dijimos que esto significaba una caída de alrededor de un 30% del nivel de actividad”, sostuvo en diálogo con Canal E. Según el empresario, “la decisión del Gobierno es que la industria textil no es competitiva y la van a dejar desaparecer”.

Mientras la inflación general interanual fue del 33,5%, los precios textiles aumentaron un 24,4%, una diferencia que redujo los márgenes de rentabilidad de los productos nacionales en un contexto de suba de costos de energía e insumos.

 

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Los números oficiales acompañan ese deterioro. Mientras sectores como finanzas, minería y agro muestran crecimiento, la industria manufacturera cayó 8,2% y el rubro textil funciona, en promedio, con apenas el 29% de su capacidad instalada.

El Gobierno nacional ya ha advertido que no habrá salvataje para el sector textil bajo el actual modelo de apertura. La apuesta oficial es que la competencia fuerce una reconversión hacia nichos más especializados, aunque los industriales advierten que este proceso se está dando de manera "abrupta" y sin previsibilidad.

 

GD.