ÚLTIMOS DOS AÑOS

740.000 personas dejaron de tener coberturas de salud

Como consecuencia, la población que depende únicamente del sistema público pasó de 9.551.000 a 10.293.000 personas.  

740.000 personas dejaron de tener coberturas de salud. Foto: reperfilar.

Cada vez más argentinos dependen exclusivamente del sistema público de salud. En los últimos dos años, unas 742.000 personas dejaron de contar con obra social, medicina prepaga, mutual o algún servicio privado de cobertura médica, según un relevamiento elaborado sobre la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).  

El informe muestra que, en el segundo semestre de 2023, el 67,5% de la población tenía algún tipo de cobertura de salud. Dos años después, en el mismo período de 2025, ese porcentaje cayó al 65,4%, una baja de 2,1 puntos porcentuales. Como consecuencia, la población que depende únicamente del sistema público pasó de 9.551.000 a 10.293.000 personas.  

Entre los principales factores aparece el fuerte encarecimiento de la medicina privada. En ese período, las cuotas de las prepagas acumularon aumentos del 417%, muy por encima de la inflación acumulada, que rondó el 293%, según el reporte citado. Ese desfasaje hizo que muchas familias resignaran la cobertura privada para priorizar otros gastos esenciales.  

Otro elemento que incidió fue la caída del empleo registrado. La pérdida de puestos formales impacta de manera directa sobre el acceso a las obras sociales, ya que buena parte de la cobertura médica en la Argentina está ligada al trabajo en relación de dependencia.

Especialistas advierten que este fenómeno agrega presión sobre hospitales públicos y centros de atención estatales, que deben absorber una demanda creciente en un contexto de recursos limitados. La situación se vuelve especialmente sensible en grandes centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, donde la red sanitaria pública ya venía trabajando con altos niveles de utilización.

El incremento de personas sin cobertura privada también refleja un deterioro del poder adquisitivo de los hogares. En muchos casos, sostener una prepaga dejó de ser una opción y pasó a convertirse en un gasto imposible de afrontar.

Así, el dato de las 740.000 personas que perdieron cobertura en dos años no solo marca un cambio estadístico: expone también una transformación social de fondo, con más familias que vuelven a depender exclusivamente del sistema público para atender su salud.