Entre subas y caídas, advierten por el consumo del mate, vino y asado
El aumento sostenido de precios, la pérdida del poder adquisitivo y los cambios en las prioridades de gasto llevaron a muchas familias a reducir compras o buscar alternativas más económicas para sostener reuniones y costumbres cotidianas.
El mate, el vino y el asado forman parte de las costumbres más arraigadas de los argentinos, pero la situación económica de los últimos meses empezó a modificar también estos hábitos tradicionales de consumo.
El aumento sostenido de precios, la pérdida del poder adquisitivo y los cambios en las prioridades de gasto llevaron a muchas familias a reducir compras o buscar alternativas más económicas para sostener reuniones y costumbres cotidianas.
El mate, con aumentos en todos sus productos
Aunque sigue siendo uno de los consumos más extendidos del país, el ritual del mate también sintió el impacto de la inflación. La yerba, el azúcar y hasta el costo de termos y accesorios registraron fuertes incrementos.
En algunos hogares comenzaron a aparecer estrategias para rendir más el producto, como reutilizar la yerba durante más tiempo o elegir segundas marcas. A pesar de eso, comerciantes aseguran que el consumo se mantiene relativamente estable debido al fuerte arraigo cultural de la infusión.
Caída en el consumo de vino
El vino atraviesa un escenario más complejo. Bodegas y distribuidores advirtieron una disminución en las ventas internas, especialmente en segmentos medios y altos.
Especialistas explican que muchos consumidores redujeron la frecuencia de compra o migraron hacia opciones más económicas. También influyó el crecimiento de otras bebidas y el cambio de hábitos entre los sectores más jóvenes.
El encarecimiento de botellas, impuestos, logística y producción impactó directamente en los precios al consumidor, lo que afectó el consumo doméstico y gastronómico.
El asado, cada vez más difícil
Uno de los cambios más notorios aparece en el consumo de carne vacuna. El tradicional asado de fin de semana se volvió más costoso para muchas familias debido al incremento de los cortes parrilleros.
Frente a este panorama, crecieron las compras de pollo, cerdo y cortes más económicos. Incluso algunos consumidores optan por reducir la cantidad de carne por reunión o reemplazar parte del menú con otras alternativas.
Carniceros y analistas del sector sostienen que el consumo de carne vacuna viene mostrando transformaciones desde hace varios años, aunque la situación económica aceleró esa tendencia.
Cambios en los hábitos de consumo
Economistas señalan que el deterioro del ingreso disponible obligó a reorganizar gastos y priorizar productos esenciales. En ese contexto, incluso consumos vinculados a la identidad cultural argentina comenzaron a ajustarse.
Sin embargo, tanto el mate como el vino y el asado conservan un fuerte componente social y simbólico. Por eso, pese a las dificultades económicas, especialistas consideran que los argentinos buscan mantener estas costumbres, aunque sea adaptándolas a presupuestos más reducidos.
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