Por qué cada vez hay más tornados en la Argentina
En los últimos años, las imágenes de techos volados, árboles arrancados y columnas de viento atravesando ciudades comenzaron a ser cada vez más frecuentes en distintas regiones del país.
En los últimos años, las imágenes de techos volados, árboles arrancados y columnas de viento atravesando ciudades comenzaron a ser cada vez más frecuentes en distintas regiones del país. Los tornados, un fenómeno históricamente asociado a Estados Unidos, parecen ganar protagonismo también en la Argentina y generan preocupación tanto entre especialistas como entre la población.
Si bien los expertos aclaran que no necesariamente hay más tornados que décadas atrás, sí advierten que existe una mayor detección y una combinación de factores climáticos que favorecen su formación y aumentan su impacto.
La Argentina integra junto con el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay una región conocida como el “Pasillo de los Tornados”, considerada la segunda zona con mayor frecuencia de este tipo de fenómenos después de Estados Unidos. Provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa suelen ser las más afectadas.
Los meteorólogos explican que los tornados se producen cuando coinciden masas de aire cálido y húmedo provenientes del norte con aire frío que avanza desde la Patagonia. Esa combinación genera tormentas severas capaces de desarrollar fuertes corrientes de viento rotatorias.
En ese contexto, el cambio climático aparece como uno de los factores centrales. El aumento de las temperaturas globales incrementa la energía disponible en la atmósfera y favorece tormentas más intensas. A eso se suma una mayor humedad en amplias regiones del país, especialmente en el centro y el litoral.
“Hoy tenemos tormentas más violentas y eventos extremos más frecuentes. No significa que todos sean tornados, pero sí hay condiciones más propicias para su desarrollo”, señalan especialistas en climatología.
Otro aspecto importante es la urbanización y el crecimiento de las ciudades. Muchas veces, fenómenos que antes ocurrían en zonas rurales pasaban inadvertidos. Actualmente, gracias a la expansión urbana, las cámaras de celulares y las redes sociales, cualquier episodio queda registrado casi en tiempo real.
Además, el avance de la tecnología meteorológica permite detectar fenómenos que décadas atrás podían no ser identificados correctamente. Los radares modernos y los sistemas satelitales ayudan a confirmar la presencia de tornados y emitir alertas tempranas.
Entre los casos más recordados se encuentran el tornado de San Justo, en Santa Fe, ocurrido en 1973, considerado uno de los más destructivos de América Latina, y episodios más recientes registrados en localidades bonaerenses, Córdoba y Entre Ríos.
Los especialistas remarcan que, aunque la Argentina no tiene la frecuencia de tornados de Estados Unidos, sí posee condiciones atmosféricas muy favorables para tormentas severas. Por eso, insisten en la importancia de fortalecer los sistemas de alerta y prevención.
Ante una advertencia meteorológica, recomiendan evitar permanecer al aire libre, alejarse de ventanas, buscar refugio en ambientes interiores y mantenerse informado a través de los canales oficiales.
En un escenario marcado por el calentamiento global y la creciente intensidad de los fenómenos climáticos, los tornados ya dejaron de ser una rareza para convertirse en una amenaza cada vez más presente en distintas regiones del país.
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