Club Atlético Bar de Viejes: una nueva propuesta antialgoritmo para recuperar el encuentro en bares
La creadora de Bar de Viejes, Martina Alfuso, impulsa una nueva etapa del proyecto con talleres, actividades culturales y una red de sedes en toda la Ciudad. Cómo funciona, en qué se diferencia del formato original y cuáles serán los primeros espacios. El Cabdv se organizará como el tango, con un 2x4: dos bares por estación (cada tres meses) por barrio, con una actividad quincenal en cada uno. La primera estación otoño arranca el próximo miércoles 25 en Balvanera con actividades en las sedes de Chicho’s, en Paso 357, y Mar Azul, en Tucumán, esquina Rodríguez Peña.
El proyecto Bar de Viejes inicia una nueva etapa con el lanzamiento del Club Atlético Bar de Viejes, una propuesta que busca profundizar el vínculo entre comunidad y bares a través de una programación estable de actividades culturales. La iniciativa, impulsada por Martina Alfuso, se presenta como una evolución natural del espíritu original, pero con un formato más organizado, participativo y sostenido en el tiempo.
“El objetivo es el mismo: revitalizar la relación entre las personas y los bares, pero desde otro lugar, con continuidad y con una red más amplia”, explicó Alfuso, al definir al club como una extensión del proyecto que nació hace más de ocho años.
A diferencia de Bar de Viejes, que se estructuraba principalmente a partir de eventos esporádicos como el ciclo Bar Abierto, el club propone un calendario anual con encuentros quincenales y sedes fijas. “Antes eran eventos más aislados; ahora hay una programación estable, con talleres y espacios de encuentro que se sostienen en el tiempo”, señaló.
En ese sentido, el Club Atlético Bar de Viejes se organiza por estaciones, con actividades específicas para otoño, invierno, primavera y verano. Cada etapa contará con talleres participativos que funcionarán como puntos de encuentro y también como espacios de producción cultural. “La idea es que surjan nuevas alianzas, que otras personas traigan sus proyectos y que el club funcione como una red”, remarcó.
La primera experiencia comenzará en otoño con dos talleres quincenales en bares del centro porteño. Por un lado, un espacio de lectura y escritura creativa coordinado por la poeta Belén Nahuz, que se realizará en el bar Mar Azul, y por otro, un taller de dibujo y narrativa en historieta a cargo de Max Aguirre, en Chicho’s Bar. Ambos encuentros se desarrollarán entre marzo y junio, con cupos limitados y un esquema de inscripción anticipada.
“Esta primera estación también es una prueba, un experimento para ver cómo responde la gente y cómo podemos seguir creciendo”, admitió Alfuso, quien definió a 2026 como un año de ajuste y expansión del proyecto.
Más allá de estas primeras sedes, el club ya cuenta con una amplia red de bares y espacios culturales que se irán sumando progresivamente. Entre ellos aparecen Bar Tarzán, La Orquídea, La Flor de Barracas, La Academia y Bar Pichín, junto con bares notables, como El Federal, La Poesía, El Margot, El Bar de Cao, Los Galgos y Roma del Abasto. También se incorporan espacios como Casa Galicia, Tokio Bar, Café García y el club Villa Malcolm, ampliando el alcance territorial de la iniciativa.
“Ya hay alrededor de veinte bares confirmados, y la idea es que se sigan sumando más, incluso clubes de barrio y asociaciones culturales”, detalló.
El proyecto no se limita a la programación de talleres. El Club Atlético Bar de Viejes también contempla el desarrollo de investigaciones, producciones culturales y acciones colectivas. Entre ellas, Alfuso destacó la creación de un archivo de testimonios sobre la vida en los bares durante la última dictadura, en articulación con la revista Crisis.
“Queremos que el club también sea una plataforma para proyectos de investigación y producción cultural, no solo un espacio de actividades”, explicó.
A su vez, se proyecta la creación de un “fondo de afecto”, una herramienta colaborativa para financiar mejoras concretas en bares, desde arreglos hasta intervenciones puntuales definidas por la comunidad. “La idea es que el club pueda decidir colectivamente cómo ayudar a un bar en particular, desde algo chico hasta acciones más grandes”, sostuvo.
Otro de los ejes centrales será la implementación de una membresía, que incluirá un carnet de socio, acceso prioritario a actividades y beneficios simbólicos dentro del circuito. “No es tanto una lógica de beneficios comerciales, sino de pertenencia, de generar comunidad”, aclaró.
En paralelo, continuarán los eventos de Bar Abierto y se sumarán nuevas propuestas en articulación con instituciones como el Centro Cultural de España en Buenos Aires, con ciclos de poesía y música en bares.
Con una mirada crítica sobre la virtualidad, Alfuso definió al club como una respuesta al aislamiento contemporáneo. “Es un club antialgorítmico, que busca recuperar el encuentro físico, salir de las pantallas y volver a compartir el tiempo en un bar”, afirmó.
En esa línea, los talleres y actividades priorizan lo presencial, lo manual y el intercambio cara a cara. “Nos interesa fortalecer el lazo social, el encuentro, la conversación. Que las personas vuelvan a apropiarse de los espacios”, concluyó.
Las dos sedes
◆ Mar Azul, Tucumán 1700. Los miércoles de 19 a 20.30, taller de lectura y escritura creativa El fuego hace sudar al que lo cuida, coordinado por Belén Nahuz. Siete encuentros quincenales de marzo a junio. Llevar papel y birome.
◆ Chicho’s, Pasco 357, los jueves de 19 a 20.30, un taller de dibujo y narrativa en historieta coordinado por Max Aguirre.
Comienza el jueves 26, y serán siete reuniones cada 15 días hasta junio. Llevar hojas A4, lápiz grafito HB, goma, estilográfica 04 y 08, regla y una fibra negra.
Qué dice El Manifiesto, “el reglamento societario”
C.C.
Las actividades del Cabdv serán de carácter presencial, popular, comunitario, intergeneracional e inclusivo. Es un club cultural, barrial y afectivo. Atlético también porque es un ensayo de destreza social que requiere fuerza para salir de la quietud y pasar a la acción. El Cabdv es una forma de organizar el entusiasmo colectivamente, de sostener las discusiones políticas relevantes y de apostar por experiencias compartidas. Un lugar de participación, resistencia y discusión.
Es antialgorítmico: quiere recuperar y potenciar los lazos que ocurren en el encuentro físico, en la calle y en el azar.
Es antinostálgico. Opera sobre lo vivo, no anhela el pasado. La pregunta es siempre ¿cómo hacer más vivo lo vivo?
Sus objetivos específicos serán fomentar, garantizar y ampliar derechos culturales. Incentivar la convivencia democrática y fortalecer la comunidad (habitués, bares, proyectos, asociaciones barriales).
A través de un calendario anual de actividades en bares sedes del club. Encuentros participativos que generen nuevas alianzas y colaboraciones; acciones mínimas de ayuda mutua y financiación participativa: descuentos para jubilados y beneficios para socios. Fondo de Afecto Barrial para cubrir necesidades puntuales de los bares.
Producciones culturales y proyectos de investigación específicos (Archivo 50° del Golpe, por ejemplo).
Con la estación invierno, se lanzarán las membresías para socios del Cabdv con regalos, sorpresas y gratificiaciones para quienes cuenten con el “carnecito”.
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