La IA en el cine

Momento Sputnik de la IA: DeepSeek y Seedance 2.0 desafían a Hollywood y a Silicon Valley

Con video en 2K, mayor velocidad y enfoque multimodal, Seedance 2.0, de los creadores de Tik-Tok, desafía a estudios y tecnológicas en medio de demandas y tensiones geopolíticas por los chips.

Un video generado por Seedance 2.0 recreó a Brad Pitt y Tom Cruise en una escena de combate que se volvió viral por su realismo Foto: Redes sociales

El lanzamiento del Sputnik, el primer satélite artificial, el 4 de octubre de 1957 marcó el inicio de una carrera aeroespacial. Fue una alerta inicial para Estados Unidos, que tuvo que acelerar su inversión para luego de otras derrotas, como que la ex URSS pusiera la primer persona en el espacio, finalmente lograran llegar antes a la Luna.

Los expertos coinciden en que estamos ante un nuevo “momento Sputnik”. El año pasado, DeepSeek demostró ser muy competitiva y superó en puntos clave a ChatGPT. Este año, Seedance 2.0 causó un terremoto en Hollywood al ponerse a la cabeza de la carrera en generación de video.

La nueva generación de modelos de IA para creación audiovisual no viene de Silicon Valley, sino de ByteDance, la compañía china que también es dueña de TikTok y que ha invertido fuertemente en la investigación de IA multimodal. Su modelo Seedance 2.0 ha sido desarrollado para generar video a partir de texto, imágenes y audio con un nivel de fidelidad y control que hasta hace poco parecía inalcanzable para sistemas comerciales.

En paralelo a estos avances, la infraestructura que impulsa la IA también ha sido objeto de tensiones políticas: los chips H200 de NVIDIA, destinados a acelerar redes neuronales avanzadas, estuvieron originalmente vetados para exportación a China por preocupaciones de seguridad nacional.

Más adelante, el gobierno de EE. UU. autorizó la venta condicionada de estos procesadores con la imposición de una comisión del 25 % sobre los ingresos de dichas exportaciones como una forma de control y supervisión, reflejando el tira y afloja entre apertura comercial y protección tecnológica. Sin embargo, China no quiere perder el poder de desarrollar su propia tecnología.

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Seedance 2.0 no se presenta en solitario: compite con otros generadores emergentes como Sora y NanoBanana, pero según pruebas de rendimiento y benchmarks, supera en velocidad (aproximadamente un 30 % más rápido) y ofrece resolución nativa 2K con sincronización de sonido y voz, además de entrada multimodal — texto, imagen, video y audio — lo que abre nuevas fronteras creativas para cine, publicidad y contenido digital.

El cineasta irlandés Ruairi Robinson puso al modelo en el centro de la escena cultural cuando compartió un video generado por Seedance 2.0 en el que recreó a Brad Pitt y Tom Cruise en una escena de combate que se volvió viral por su realismo y dinámica cinematográfica, subrayando el salto cualitativo de la tecnología de IA hacia contenidos que parecen obras de estudios.

Una de las grandes preguntas del desarrollo de IA visual es si modelos como Seedance 2.0 han dejado atrás el “valle inquietante”, esa sensación de extrañeza que provoca cuando una imagen o video es casi real, pero no del todo. La respuesta sigue siendo matizada: aunque la calidad técnica y la coherencia cinematográfica han mejorado dramáticamente, muchos espectadores aún perciben sutilezas que revelan su origen sintético, lo que mantiene vivo el debate sobre autenticidad, arte y percepción humana.

Disney, Paramount, Warner Bros. y Sony iniciaron acciones legales contra ByteDance por presuntas violaciones de propiedad intelectual vinculadas al uso de obras protegidas en la generación de contenidos con Seedance 2.0. Estas demandas marcan una de las mayores confrontaciones entre Hollywood y tecnologías generativas emergentes. Sus reclamaciones atacan la generación de contenido protegido, no el entrenamiento con ese contenido.

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Curiosamente, las demandas no se centran en si Seedance 2.0 fue entrenado con material protegido —lo que podría estar amparado bajo el uso razonable de la ley estadounidense— sino en la generación explícita de contenido derivado de obras registradas, un terreno legal que apenas comienza a explorarse en cortes y tribunales.

El sindicato de actores SAG-AFTRA emitió comunicados expresando preocupación tanto por la potencial pérdida de empleos como por el uso de voces e imágenes de artistas sin su consentimiento, situando el desarrollo de IA audiovisual en el centro de un conflicto laboral y ético global que involucra derechos de personalidad y contrato.

Aunque hoy cada avance parece una revolución, la base de la IA contemporánea tiene raíces más claras: en 2012, en una conferencia de inteligencia artificial en Florencia, un joven investigador ucraniano-canadiense de 26 años llamado Alex Krizhevsky demostró cómo una red neuronal entrenada para reconocer imágenes superaba con creces a los métodos anteriores, encendiendo la chispa que décadas después desembocaría en modelos como DeepSeek y Seedance 2.0, conectando nuestra era actual con las primeras señales de una verdadera inteligencia artificial funcional.

Si el Sputnik obligó a Estados Unidos a redefinir su estrategia tecnológica y a invertir sin precedentes para no quedar atrás, el avance de DeepSeek y Seedance 2.0 está obligando a Occidente a replantear su liderazgo en inteligencia artificial en tiempo real. Ya no se trata solo de quién desarrolla el mejor modelo, sino de quién controla los chips, los datos, la regulación y el marco legal que definirá el futuro creativo y económico del planeta.

FM / EM