La irrupción de la inteligencia artificial (IA) reavivó debates que la ciencia ficción ya había anticipado. Desde las leyes de Isaac Asimov hasta clásicos como The Terminator o The Matrix, la tensión entre humanos y máquinas vuelve al centro de la escena.
Para el licenciado laboral, Martín Sandoval, la pregunta clave es directa: “¿La inteligencia artificial me va a quitar el trabajo? ¿O es algo volátil, como un tulipán 1.600?”.
¿Qué es realmente la inteligencia artificial?
Antes de caer en alarmismos, el especialista definió el concepto con precisión técnica: “Es, en esencia, un sistema estadístico que detecta patrones de grandes volúmenes de datos y los utiliza para tomar decisiones, predecir comportamientos o generar contenido”. Y aclaró un punto central: “No piensa de por sí, no entiende y no razona, solo calcula, genera la ilusión que piensa”.
Según explicó, existen dos sectores laborales potencialmente más vulnerables: quienes ingresan por primera vez al mercado y quienes están próximos al retiro. En el primer caso, la IA reemplaza tareas repetitivas, históricamente asignadas a perfiles junior. Por eso, recomendó capacitación y diferenciación: creatividad, impronta personal y valor agregado humano.
“Hay una palabra que podemos utilizar… que es la creatividad, el toque único, el toque artesanal. Eso la inteligencia artificial no lo va a reemplazar”, subrayó.
Sensibilidad humana y regulación estatal
Frente a la idea de que la IA puede sugerir, crear o incluso anticipar comportamientos, Sandoval introdujo un concepto psicológico clave vinculado a Carl Jung: la intuición.
“La intuición… es algo que la inteligencia artificial no tiene”, sostuvo. Para el especialista, esa sensibilidad —ese “sexto sentido”— constituye una diferencia estructural entre humanos y algoritmos.
Sin embargo, reconoció que el debate no es solo técnico, sino político y social. “Vamos a utilizar una palabra que en estos tiempos por ahí suena controversial, que es la regulación”, planteó.
En su visión, el rol del Estado será determinante para establecer límites claros al desarrollo y aplicación de estas tecnologías. “En determinado momento va a haber que fijar límites. Es una opinión”, afirmó.
Respecto de la reforma laboral en discusión, consideró que primero deben actualizarse marcos normativos vigentes desde hace casi 50 años, para luego abordar de lleno la complejidad que introduce la inteligencia artificial en el mundo del trabajo.