CRITICA

Campi es la esencia del éxito del musical Papá por Siempre

Rodeado de un elenco impecable, y de una puesta colorida y dinámica, Martín aporta calidez y cercanía a los dos personajes que encarna: Daniel el padre que busca una alternativa para acercarse a sus hijos y la Señora Doubtfire, la solución que encontró a ese problema. Está inmerso en una gran producción que no deja nada librado al azar.

Papá por siempre, con el protagónico de Campi, éxito en el Teatro Liceo. Foto: Soy Prensa.

Cuando una película cala hondo en varias generaciones, es difícil desprenderse de su influjo. Especialmente cuando un musical se basa justamente en ese largometraje como es el caso de Papá por Siempre, que se estrenó a mediados de enero en el Teatro Liceo (Av. Rivadavia 1499, CABA). Sin embargo, el equipo comandado por Ariel Del Mastro logra una impronta local, fresca y y para toda la familia. Algo que consiguió en parte por la adaptación del texto que hicieron Marcelo Kotliar y Macarena Del Mastro de lo escrito por Karey Kirkpatrick y John O’Farrell, poniéndole actualidad, la forma de hablar nuestra en chicos y grandes, y referencias bien identificables en los diálogos.
Pero también lo consiguió seleccionando a un elenco impecable encabezado por la dulzura de Campi, quien logra traspasar la idea que teníamos de Robin Williams para darle su propia impronta a los dos personajes que interpreta en escena, volviéndolos cálidos, cercanos, simpáticos y tan queribles que el público enseguida empatiza con ellos. Realmente no podrían haber elegido a una persona mejor para encararlos. El es capaz de salirse del libreto para remontar problemas técnicos, para darle el tiempo a las risas y los aplausos antes de seguir con su parlamento y de conectar con los "hijos de ficción" que presentó sobre el escenario al terminar la función especial de invitados y prensa. Siempre listo. 

Un elenco variado e impecable

La vida de Daniel cambia cuando se divorcia y pierde la custodia de sus hijos. Para tenerlos cerca decide transformarse en la Señora Doubtfire, generando equívocos, enredos y también una cercanía que le permite descubrir aspectos nuevos de sus hijos y su ex. Para convertirse en esa niñera cuenta con la ayuda del hermano y su pareja. Los tres juntos viven momentos de alto impacto visual mientras se ganan el corazón de los espectadores. Son estas las situaciones en las que Alejandro Vázquez y Pablo Albella, quienes encarnan a la pareja fashion, le sacan partido a sus roles, potenciando el efecto en el espectador. Sin dudas protagonizan los mejores cuadros.
Pero el resto del elenco no se queda atrás, tanto el infantil como el adulto. En la versión que vimos, Giovanna Diotto Callejón fue una encantadora hija pequeña. Este reparto tiene muchos hallazgos en cuanto a intérpretes fuera del musical, como Dani "La Chepi", que está medida como la madre de la historia y aporta una gran interpretación vocal, o el mencionado Albella. Tanto los otros actores como el ensamble están espectaculares, brindando un marco brillante a la trama.

Pero además del desempeño de Martín Campilongo (esencial para esta puesta) fue definitorio confirmar la potencia vocal de Albana Fuentes que se había vislumbrado en La Sirenita. En su rol de hija mayor marcó los mayores picos musicales de la función, exuberante y dueña de una voz sofisticada. Y la fortuna de que canten con orquesta en vivo es inigualable. Más cuando está dirigida por el experimentado Alberto Favero, garantía de precisión.
Siempre decimos que los musicales son un mecanismo de relojería que dependen de un gran equipo. En el caso de Papá por Siempre hay que resaltar del proyecto la realización de la escenografía armoniosa que refuerza el cuento que se está relatando, un gran acierto de Jorge Ferrari, pero cae en el vestuario de Estefanía García Favre la responsabilidad de aportar color y brillo a la puesta, algo que logra atrapando las miradas en tapados intervenidos, camperas llamativas y haciendo que la madre use siempre colores netos.

La gran intriga antes de ver el musical era cómo haría Campi para cambiarse rápidamente y convertirse en la Señora Doubtfire. He comprobado que el dispositivo armado en cuanto a traje, así como los asistentes que tendrá para los cambios, le permiten ir y volver de un personaje a otro en cuestión de segundos, incluso a la vista del espectador. Sin dudas está logrado y muy bien aprovechado.
Era un desafío para los productores de esta arriesgada apuesta: tanto Flor Bertotti en la artística como Juan Manuel Caballé, Federico Amador y Morris Gilbert en la general, acertaron al generar un espectáculo para toda la familia que produce empatía, sorpresa, diversión y contagia ganas de aplaudir. Incluso elegir una sala en la que el escenario está más cerca del púbico, o el público más cerca de los intérpretes, es un plus. Seguramente esta propuesta sobrepasará al verano en las funciones (de martes a domingo, en algunas fechas dos por día), convirtiéndose en uno de los sucesos teatrales del año. Encontrá acá más info sobre las entradas.