DE ESTRENO

Carlos Portaluppi: "Hacer lo que a uno le gusta es vivir en un estado de plenitud"

El actor vuelve a trabajar con Pablo Echarri en Maldita Felicidad. Encarna al marido y socio de Paola Krum. Los acompaña Inés Palombo en esta pieza de Agustina Gatto, en la que están dirigidos por Daniel Veronese.

Maldita Felicidad, dirigida por Daniel Veronese. Foto: Prensa. Vivo.

Para Carlos Portaluppi el teatro es mucho más que un oficio; es un refugio contra la enfermedad y un espacio de verdad absoluta. El reconocido actor se prepara para el estreno de Maldita Felicidad el 19 de marzo en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA). Es una pieza de Agustina Gatto que lo devuelve a un terreno que conoce bien: la dirección detallista y cercana de Daniel Veronese. Este proyecto no sólo marca otro hito en su nutrida agenda teatral, sino que también propicia el reencuentro en tablas de la emblemática pareja laboral compuesta por Pablo Echarri y Paola Krum quienes, junto a Portaluppi e Inés Palombo, darán vida a una historia que cuestiona los cimientos del éxito.

En esta nueva aventura, Portaluppi interpreta a uno de los dueños de una humilde editorial, casado con el personaje de Krum. Juntos intentan lidiar con el repentino e inesperado éxito de Peter -Echarri-, un escritor que, tras publicar un best-seller, cae en una profunda angustia alegando que "el éxito es una mierda". El conflicto surge cuando el matrimonio de editores intenta que su autor estrella firme un nuevo contrato sobre un tema que le resulta ajeno y doloroso: la felicidad. Carlos destaca con entusiasmo la pluma de Gatto, a quien define como una autora de sensibilidad extrema capaz de plasmar su propia esencia en cada bajada de línea de los personajes.

Felicidad cotidiana

El vínculo con Daniel Veronese es, para Portaluppi, un "volver a casa". Durante la charla recuerda con gratitud sus giras internacionales con versiones de Ibsen dirigidas por él y destaca esa metodología de ensayo casi microscópica, con un director que se sitúa a centímetros de los actores. Según Carlos, esa proximidad impide cualquier mentira interpretativa, obligándolos a transitar la escena con una "verdad" que el público percibe como si estuviera espiando por una ventana. Esta exigencia es lo que mantiene al actor en un estado de actividad permanente; confiesa con humor que si para, se enferma, y que ha llegado a realizar hasta cinco obras distintas en una misma semana, compartimentando personajes en su cabeza con una destreza asombrosa.

Sobre sus compañeros, Portaluppi se muestra fascinado. Tras haber terminado recientemente las funciones de Drunk junto a Echarri en la misma sala del Metropolitan, ahora celebra el encuentro con Krum, a quien admira profundamente. Describe el trabajo con ella como un proceso de transparencia absoluta, donde es posible verle los pensamientos "flotando en la cabeza" mientras actúan. Para él, compartir escenario con este elenco y bajo esta dirección, de jueves a domingo, es la definición misma de plenitud, especialmente en un momento en el que el teatro resiste como una de las plazas más fuertes frente a contextos sociales y económicos complejos.

Para Portaluppi, Maldita Felicidad no es sólo una obra sobre el éxito literario, sino un espejo de las relaciones humanas, las traiciones y las crisis de fe personales. Con la expectativa de una platea que anhela ver a la dupla central reunida, el actor confía en que la sensibilidad de la historia y el rigor del proceso de ensayos -"donde se abrazan los problemas para convertirlos en soluciones creativas"- garantizarán una experiencia inolvidable para el espectador a partir de su noche de estreno. Encontrá acá más info sobre las entradas.