lunes 27 de septiembre de 2021
BLOOMBERG Ecología
29-07-2021 16:21
29-07-2021 16:21

Cambio climático causaría 83 millones de muertes por calor en este siglo

Una población equivalente a la de Alemania podría morir antes del año 2100 debido al aumento de las temperaturas provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

29-07-2021 16:21

Una población equivalente a la de Alemania (83 millones de personas) podría morir este siglo debido al aumento de las temperaturas provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, según un nuevo estudio que podría influir en la forma en que los mercados asignan valor a la contaminación por carbono.

La investigación del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia introduce un nuevo criterio de medición para ayudar a que empresas y Gobiernos evalúen los daños provocados por el cambio climático. Explicar el “costo de mortalidad del carbono” podría cambiar el comportamiento de los contaminadores, aumentando drásticamente el costo de las emisiones.

The Mortality Cost of Carbon

“Sobre la base de las decisiones que toman las personas, las empresas o los gobiernos, esto señala cuántas vidas se perderán o salvarán”, dijo Daniel Bressler, de Columbia, cuya investigación se publicó este jueves 29 en la revista Nature Communications. El estudio “cuantifica el impacto de esas decisiones en la mortalidad” reduciendo las preguntas “a un nivel más personal y comprensible”.

Mediante la adaptación de modelos desarrollados por el economista climático de Yale y ganador del Premio Nobel William Nordhaus, Bressler calculó el número de muertes por calor que serán causadas por las trayectorias actuales del calentamiento global. Sus mediciones no incluyen el número de personas que podrían morir a causa del aumento del nivel del mar, enormes tormentas, malas cosechas o cambios en los patrones de enfermedades afectados por el calentamiento atmosférico. Eso significa que la cifra estimada de muertes, que se aproxima al número de personas que murieron en la Segunda Guerra Mundial, aún podría estar muy subestimada, señaló Bressler.

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Cada 4.434 toneladas de carbono arrojadas en 2020 a la atmósfera de la Tierra se traducirán en la muerte de una persona durante este siglo, según cálculos revisados por pares que proyectan que el planeta se calentará 4,1 °C para 2100. Hasta ahora, el planeta ha aumentado su temperatura en alrededor de 1,1 grados Celsius respecto de la época preindustrial.

Se estima que el volumen de contaminación emitida durante la vida de tres habitantes estadounidenses promedio contribuye a la muerte de otra persona. Bressler indicó que se podría esperar que las tasas de mortalidad más altas se produzcan en las regiones más cálidas y pobres de la Tierra en África, Medio Oriente y el sur de Asia.

El costo social del carbono

El nuevo criterio de medición podría afectar significativamente la forma en que las economías calculan el llamado costo social del carbono, que la Administración del presidente estadounidense, Joe Biden, fijó en febrero en US$51 la tonelada. Ese precio de la contaminación, que complementa mercados de carbono como el llamado régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea, ayuda a los Gobiernos a establecer políticas tomando en cuenta los daños futuros. Pero la escala revelada por la investigación de Bressler sugiere que el costo social del carbono debería ser mucho más alto, alrededor de US$258 la tonelada, si las economías del mundo quieren reducir las muertes causadas por el calentamiento global.

Un mayor costo de la contaminación por carbono podría motivar de inmediato mayores recortes de emisiones, lo que, a su vez, podría salvar vidas. Limitar el aumento de la temperatura global promedio a 2,4 °C para fines de siglo, en comparación con los moderados recortes de emisiones que elevarían la temperatura del planeta en 3,4 °C, podría evitar que 74 millones de personas mueran de calor.

Los Gobiernos deben movilizar “políticas a gran escala como la fijación de precios, límites y comercialización del carbono e inversiones en tecnologías bajas en carbono y almacenamiento de energía”, dijo Bressler.