sábado 28 de enero de 2023

La deficiencia nutricional cuesta miles de millones

Las empresas que operan en países con mayores necesidades deberían estar atentos a la desnutrición de sus empleados. Son menos productivos, eso provoca pérdidas y habla mal de ellos.

08-07-2020 22:04

Las dietas deficientes en países en desarrollo están costando a las empresas hasta US$850.000 millones al año en pérdida de productividad, lo que resalta la necesidad de que las empresas desempeñen un papel más importante para abordar un problema que se agrava por la pandemia del coronavirus.

Esos son los resultados de un estudio realizado por Chatham House y Vivid Economics, los primeros en analizar el impacto de la desnutrición y la obesidad en empresas de países de bajos y medianos ingresos. Ambas condiciones dificultan que los empleados alcancen su potencial y conducen a problemas de salud, lo que lleva a más incapacidades por enfermedad.

Las compañías multinacionales necesitan hacer más para combatir la desnutrición, según Chatham House. Eso debería incluir políticas que apoyen a las madres que amamantan, controles de salud regulares y alimentos nutritivos y subsidiados en el trabajo, dijo el grupo de expertos con sede en Londres.

“Las empresas tienen un papel importante”, dijo Laura Wellesley, investigadora principal de Chatham House, en una entrevista. “Además de las pérdidas de productividad, existe un riesgo reputacional significativo para empresas que tienen una gran presencia en países de ingresos bajos y medios y que no están haciendo nada en materia de nutrición”.

La obesidad ha ido en aumento en los países más pobres, que ya estaban lidiando con altas tasas de desnutrición. La pandemia ha resaltado aún más la importancia de la nutrición, con estudios que revelan que las personas obesas tienen más posibilidad de morir de covid-19. Las Naciones Unidas pronostica que el virus podría sumir otros 10 millones de niños en desnutrición aguda.

“Es de esperar que la pandemia empeore los costos, porque la inseguridad económica está muy relacionada con la inseguridad nutricional”, dijo Wellesley. “Es de esperar que más hogares tengan dificultades para acceder a una dieta nutritiva”.

El estudio de Chatham House examinó el impacto de la mala nutrición en 13 sectores empresariales, desde la minería y la agricultura hasta la construcción y el comercio minorista, en 19 países. Luego amplió los resultados para estimar las pérdidas anuales de productividad debido a la obesidad y la desnutrición en países en desarrollo.

Las mayores pérdidas de productividad por desnutrición se produjeron en la agricultura, la minería y la construcción, la mayor carga siendo para Etiopía e India. La obesidad repercutió en la minería, educación y salud.

Las pérdidas directas de productividad se estiman entre US$130.000 millones y US$850.000 millones. Ese rango refleja una serie de variables y la forma en que el modelo de Vivid Economics extrapola los hallazgos de los 19 países, según Chatham House.

No obstante, el impacto de la mala nutrición podría ser aun mayor. El modelo no incluye los costos del desarrollo cognitivo deteriorado y el bajo nivel educativo resultante de la desnutrición en la niñez, ni captura los costos indirectos como incapacidad remunerada por enfermedades relacionadas con desnutrición.

Si bien había más probabilidad de que los empleados de todos los sectores estudiados estuvieran bajos de peso y no obesos, países como Ghana, Namibia, Tanzania y Zimbabwe se han enfrentado a una “doble carga” de la desnutrición, dijo Chatham House. Enfrentarse a múltiples problemas de desnutrición al mismo tiempo presenta complejidades para las empresas y los Gobiernos sobre cómo actuar, dijo Jessica Fanzo, profesora de política alimentaria en Johns Hopkins University, en un webinar.

“El costo para la salud humana es enorme, pero el impacto económico también es enorme”, comentó Sarah Rawson, líder de nutrición y salud de Olam International Ltd., en una entrevista.

“Si queremos hacer frente a futuras pandemias, necesitamos que toda la población esté tan bien alimentada como sea posible para que pueda resistirla”.

Olam, gigante de los agronegocios, es una de las compañías que respalda la fundación Power of Nutrition que financió el estudio.