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Después de 20 años Japón vuelve a ser un mercado para la carne argentina

El ingeniero agrónomo, Ricardo Hara, comentó que, “Japón es un mercado muy exigente, sofisticado casi diría, y actúa como ventanilla hacia otros países”.

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El ingeniero agrónomo, Ricardo Hara, evaluó en Canal E que después de casi dos décadas de gestiones diplomáticas y sanitarias, Argentina logró avanzar en la reapertura del mercado japonés para la carne vacuna proveniente de zonas libres de fiebre aftosa con vacunación.

Ricardo Hara destacó la relevancia del avance y explicó que el proceso técnico está prácticamente concluido. “En un contexto mundial de tanta incertidumbre, la verdad que es una muy buena noticia que después de 20 años Japón vuelva a ser un mercado para la carne argentina, libre de aftosa, con vacunación y trazabilidad”, afirmó.

En el último tiempo lograron destrabarse las negociaciones

Según detalló, las negociaciones estuvieron paralizadas durante mucho tiempo, pero en los últimos años lograron destrabarse: “Toda la negociación estaba como bastante frenada, estuvo bastante frenada durante muchos años, y en los últimos dos años ha logrado destrabarse y avanzar rápidamente en una negociación que implica una docena de etapas”.

Hara señaló que actualmente se superó el punto clave del proceso técnico. “En estos momentos se ha superado la etapa principal, que es la novena, y el informe del gobierno japonés ha sido favorable a la introducción de la carne argentina”, describió.

La parte sanitaria ya fue resuelta

Asimismo, planteó que esto implica que las objeciones sanitarias ya fueron superadas: “Desde el punto de vista técnico mundial no quedan objeciones, esto significa que no hay marcha atrás y simplemente queda ahora un par de pasos que son, digamos, más burocráticos”.

El entrevistado subrayó que Japón no solo es un mercado de alto valor, sino también una referencia internacional para otros países. “Japón es un mercado muy exigente, sofisticado casi diría, y actúa como ventanilla hacia otros países, sobre todo el sudeste asiático”, explicó.

En ese sentido, remarcó el efecto reputacional que tiene la aprobación japonesa para cualquier producto alimentario: “Muchos países consideran que si un producto es aprobado en Japón, ha cubierto todos los requerimientos de calidad como para poder hacer un Me Too”.