La última edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia estuvo atravesada por condiciones climáticas atípicas y un contexto económico complejo para el sector vitivinícola. Según explicó José Luis Belluscio, el evento central debió ser reprogramado debido a intensas lluvias que afectaron a Mendoza.
“Acaba de pasar este último fin de semana la fiesta de la Vendimia y, por un tema climático, la del sábado a la noche tuvo que pasarse para el domingo por lluvias muy importantes”, explicó el especialista a Canal E.
Las precipitaciones, poco habituales para esta época en la provincia, obligaron a modificar el cronograma de uno de los eventos más emblemáticos de la vitivinicultura argentina. Aun así, las actividades institucionales del sector se desarrollaron durante el fin de semana. “Durante el fin de semana se hicieron los actos políticos de la industria vitivinícola, como el desayuno de Coviar y el agasajo de Vendimia”, detalló.
Estos encuentros reúnen tradicionalmente a empresarios, bodegueros y funcionarios nacionales y provinciales para analizar la situación de la industria.
Una cosecha menor, pero con buena calidad
Más allá del contexto institucional, uno de los principales temas que preocupa al sector es la evolución de la cosecha de uva para este año. Según los datos preliminares del Instituto Nacional de Vitivinicultura, la producción podría registrar una caída significativa respecto de campañas anteriores. “La cosecha no es la mejor con respecto a cantidad, se prevé alrededor entre un 9 y un 10% menos”, señaló Belluscio.
Incluso, las estimaciones más recientes indican que la merma podría ser mayor debido a factores climáticos registrados durante febrero y principios de marzo. “Calculamos que hay menos cantidad incluso que ese 9 o 10%”, advirtió.
Sin embargo, el especialista remarcó que el menor volumen podría compensarse con una mejor calidad de las uvas en varias zonas productivas de Mendoza. “Puede haber no solamente menor cantidad, sino una muy buena calidad”, explicó.
Aun así, el panorama no es del todo favorable para los productores, ya que muchas bodegas planean reducir el volumen de elaboración durante este año. “Hay muchas bodegas que van a elaborar menos cantidad, con lo cual los productores no están en su mejor momento”, indicó.
Costos altos y menor consumo del vino
El otro gran desafío que enfrenta la industria vitivinícola argentina es el contexto económico, marcado por la caída del consumo y el aumento de los costos.
Belluscio explicó que esta situación se observa tanto en el mercado interno como en las exportaciones. “Hay menor consumo, tanto en el mercado interno como en el mercado externo, no es un tema sencillo”, afirmó.
Además, la presencia de bodegas con capitales extranjeros refleja que el problema no afecta solo a empresas locales, sino a todo el entramado productivo del sector.
En este escenario, uno de los principales reclamos empresariales es la necesidad de mejorar la competitividad frente a los vinos de otros países. “Los empresarios están reclamando mayor competitividad y baja de impuestos”, explicó.
La presión impositiva, según detalló, es uno de los factores que más impacta en la estructura de precios del vino argentino. “El tema tributario en la Argentina para los vinos es del 43% del precio total”, concluyó.