El analista internacional y economista Diego Estéves analizó en diálogo con Canal E desde Madrid las consecuencias económicas del conflicto en Medio Oriente y alertó sobre el fuerte impacto que ya se observa en el precio de la energía en Europa.
La escalada del conflicto en Medio Oriente comienza a sentirse con fuerza en la economía europea, especialmente a través del aumento del precio de la energía. Según explicó el analista internacional, el impacto ya se refleja en combustibles clave para el transporte y la actividad económica. “El diésel que estaba alrededor de 1,30 euros ahora está en 1,70, o sea, ha pegado un salto muy importante”, señaló.
El incremento, que ronda entre el 18% y el 20%, genera preocupación en la Unión Europea no solo por el impacto inmediato en los costos logísticos, sino también por las posibles consecuencias inflacionarias. “La preocupación que tenemos aquí, más allá del tema militar, es el tema económico, que es realmente lo más complicado”, advirtió.
Energía más cara y riesgo inflacionario
El conflicto en Medio Oriente llega en un momento delicado para Europa, que aún arrastra las consecuencias energéticas derivadas de la guerra entre Rusia y Ucrania. “Europa antes se abastecía de energía barata de Rusia, pero con la guerra y las sanciones tuvo que redirigir sus compras hacia gas natural del Golfo y de Estados Unidos”, explicó Estéves.
La actual escalada militar afecta directamente a esa nueva fuente de abastecimiento energético, especialmente en la región del Golfo Pérsico. “El objetivo central de Irán ha sido objetivar todo el complejo de generación de petróleo y gas del Golfo Pérsico”, afirmó.
Esto ya comienza a impactar en el mercado mayorista de energía y podría trasladarse rápidamente al costo de vida de los hogares europeos. “Ni quiero pensar lo que va a ser la factura de los domicilios el mes que viene, va a ser un disparate”, alertó.
De prolongarse el conflicto, el economista anticipa un escenario inflacionario similar al que vivió Europa durante la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. “Me aventuraría a poner una tasa similar a la que tuvo Europa con la guerra de Ucrania, que fue casi 10% anual”, estimó.
Tensión geopolítica y preocupación en los mercados
Aunque el conflicto genera preocupación, Estéves considera que todavía no se observa un escenario de crisis global inminente. “Yo todavía no veo un caos global”, sostuvo.
A su juicio, los mercados financieros reflejan tensión, pero aún lejos de los grandes shocks petroleros de otras décadas. “Si analizás el precio del barril en dólares constantes desde 1970, todavía está muy por debajo de los grandes shocks”, explicó.
El especialista también señaló que la normalización parcial del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz ayudó a moderar las tensiones en el mercado energético. “El tránsito por el estrecho de Ormuz se ha empezado a normalizar y ya han pasado varios barcos”, indicó.
Sin embargo, el verdadero factor que determinará la evolución económica será la duración del conflicto. “Todo está en función del tiempo que dure el conflicto”, concluyó.