La baja de la inflación en Uruguay sorprendió a la región, pero para Juan Sánchez no se trata de un fenómeno aislado ni mágico. “En principio es una muy buena noticia, pero uno tendría que pensarla en perspectiva”, advirtió el economista Juan Sánchez, en diálogo con Canal E. El economista recordó que a comienzos de los 2000 ambos países mostraban indicadores similares, aunque los desenlaces fueron muy distintos.
“Argentina también tuvo indicadores bajos en esa época y después vino el salto”, señaló, al trazar un paralelismo con el colapso posterior. Según Sánchez, la clave estuvo en las decisiones políticas frente a la crisis. “En Uruguay era impensado festejar un default”, remarcó, en contraste con la experiencia argentina de múltiples presidentes y rupturas institucionales.
Ortodoxia, Banco Central y el costo de bajar la inflación
Uno de los pilares del modelo uruguayo, explicó, fue la continuidad de políticas. “Uruguay está muy ortodoxo desde aquella época y eso se mantuvo incluso con gobiernos de izquierda”, afirmó. Esa línea se refleja en el Banco Central: “El presidente del Banco Central de Uruguay viene del Fondo Monetario, es un hombre muy ortodoxo”.
Sánchez comparó esa visión con la de la actual conducción económica argentina. “No opinan tan diferente: son muy ortodoxos ambos, pero la política argentina parte de una situación mucho peor”, sostuvo. El costo fue similar en ambos países: “Bajar la inflación implicó bajar el tipo de cambio real y perder competitividad”.
Sin embargo, aclaró que en Uruguay la estabilidad fue más consistente. “Argentina es mucho más inestable, su tipo de cambio real ha sido muy fluctuante”, explicó. Mientras Uruguay resignó competitividad para bajar la inflación, Argentina alternó ciclos con fuertes desequilibrios.
Riesgo país, dependencia externa y límites del modelo
La diferencia se refleja en el acceso al crédito. “Uruguay tiene alrededor de 100 puntos básicos de riesgo país, Argentina está en 500”, detalló. Eso implica que “el costo del crédito para Uruguay es muy bueno”, mientras que Argentina enfrenta restricciones permanentes.
Sobre la influencia externa, Sánchez fue contundente. “Uruguay no tiene que someterse ni al Fondo Monetario ni al gobierno de Estados Unidos”, explicó, gracias a su estabilidad macroeconómica. En cambio, alertó que “si Argentina no logra independizarse y estabilizarse internamente, no va a lograr estabilizar su economía”.