En el programa "QR!", emitido por Canal E, el periodista Martín Granovsky analizó la escalada del conflicto en Medio Oriente y sus derivaciones geopolíticas y económicas, con foco en el rol de Estados Unidos, Israel e Irán.
Granovsky describió el escenario como una dinámica de creciente tensión e incertidumbre. “La última novedad es que sigue subiendo la apuesta, y la siguen subiendo los dos”, afirmó, en referencia a Irán e Israel y Estados Unidos. Y remarcó que no se trata de un episodio aislado ni de corta duración: “Esto no es una cosa de dos días ni una operación puntual. Es algo hasta ahora imprevisible”.

El periodista citó declaraciones del propio Donald Trump, quien sostuvo que el conflicto “puede llegar a durar hasta cuatro semanas”, aunque sin explicar con claridad por qué ese sería el plazo estimado. Según algunos analistas, ese período podría vincularse con el tiempo necesario para desactivar o destruir misiles balísticos, uno de los objetivos estratégicos en juego.
Uno de los ejes centrales del debate fue el concepto de “proxy” en política internacional. Granovsky explicó que el término refiere a cuando una gran potencia actúa indirectamente a través de otro actor. “Siempre se dijo que Israel era el proxy de Estados Unidos por ser el socio menor. Pero ahora hay una especulación que invierte esa lógica: que esta vez Estados Unidos actúa como proxy de Israel”, señaló. Incluso mencionó que esa hipótesis fue planteada por el periodista conservador Tucker Carlson y reconstruida en parte por el diario The New York Times, a partir de reuniones previas entre ambos gobiernos.
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Por su parte, el especialista en economía política Hernán Letcher aportó una lectura económica y política vinculada al impacto interno que podría tener una guerra prolongada en la administración Trump. “Esta es una crítica MAGA”, sostuvo, en referencia a los votantes que responden al eslogan oficialista “Make America Great Again”. Según explicó, esos sectores respaldaron a Trump con la expectativa de mejoras concretas en la vida cotidiana: menos inflación, mayor poder adquisitivo y empleo.
“El problema es que si el conflicto se extiende y el precio del petróleo se mantiene alto, eso afecta el poder de compra y complica la situación económica justo cuando se acercan las elecciones de medio término”, advirtió. Para Letcher, una prolongación de la guerra podría convertirse en una “encerrona” política para el presidente estadounidense, que necesita mostrar resultados económicos antes de que se renueve parte del Congreso.
En ese marco, ambos analistas también señalaron el rol estratégico de China. Granovsky destacó que aproximadamente el 65% del petróleo que importa el gigante asiático proviene de Irán y de la región del Golfo, hoy atravesada por la inestabilidad. “Hay una guerra de aranceles y una disputa de largo plazo entre Estados Unidos y China. Y este dato energético no es menor”, subrayó, al advertir que una desestabilización prolongada podría tener efectos globales.
Otro de los elementos abordados en el programa fue la reacción europea. Según señalaron, varios países comenzaron a desplegar flotas para controlar el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio internacional de petróleo. En contraste, España quedó al margen de esa estrategia, lo que motivó declaraciones críticas de Trump sobre la relación comercial con ese país.
Finalmente, los analistas plantearon que algunos especialistas consideran que Israel percibe una ventana de oportunidad limitada para reconfigurar el equilibrio regional, lo que explicaría la intensidad de las acciones recientes. “Veremos cómo evoluciona”, concluyeron, en un escenario que, por ahora, se presenta abierto e incierto.
LB