La tensión global ya no se disimula y la economía vuelve a ser el principal campo de batalla. Para Martín Simonetta, economista, en diálogo con Canal E, el mundo ingresó en un escenario claro de reconfiguración de poder. “Nos estamos preguntando dónde estamos y hacia dónde vamos, es un nuevo escenario muy claro”, afirmó, al describir lo que muchos ya definen como una nueva guerra fría.
Argentina aparece en una posición delicada.
“Argentina tiene un enorme y relevante vínculo con China, tanto en materia comercial como financiera”, recordó Simonetta, al mencionar que el gigante asiático es el segundo destino de las exportaciones argentinas y un actor clave vía el swap de monedas. Al mismo tiempo, Estados Unidos refuerza su influencia continental: “Estamos reviviendo el ‘América para los americanos’”, subrayó.
Un mundo dividido en zonas de influencia
Según el economista, lo que se observa es una división tácita del planeta. “Parecería haber una especie de acuerdo implícito donde hay una división por zonas de influencia”, explicó, señalando que Washington busca contener a China en América Latina mientras reduce su exposición en otros frentes. En ese marco, “el objetivo manifiesto de Estados Unidos es cerrar y refugiar la influencia china en América”.
Simonetta también marcó el fin del viejo orden comercial. “Ha terminado, por ahora al menos, la prevalencia del libre comercio global”, sostuvo, y detalló que Estados Unidos abandonó las reglas multilaterales para negociar “producto por producto, en un toma”.
Para el analista, esto confirma que “ya no existe la economía abierta que había después de la Segunda Guerra Mundial”.
El desafío argentino: diversificar sin confrontar
Frente a este escenario, el vínculo con China aparece como un punto sensible. “El vínculo con China es muy fuerte, no solo en Argentina sino también en Brasil y en toda América Latina”, remarcó Simonetta. Sin embargo, anticipó que Washington presionará para limitar ese lazo en áreas clave: “Estados Unidos dice claramente: cerremos el tema del swap apenas sea posible”.
Aun así, el economista cree que el comercio agrícola seguirá siendo tolerado. “Por ahora no se ha escuchado ninguna voz que diga dejar de exportar productos agrícolas a China”, aclaró. En este contexto, recuperó una idea central del realismo periférico: “Los países como la Argentina no pueden poner todos los huevos en la misma canasta”.
El mayor riesgo, advirtió, es la dependencia financiera. “El gran desafío de Argentina es mejorar su situación económica y financiera para no depender de terceros”, afirmó. Para eso, señaló un objetivo concreto: “Bajar el riesgo país para volver a acceder al mercado internacional de deuda y no depender de un único actor”.