CICLO DE ENTREVISTAS
Perfil Educación

Ricardo López Murphy: "No celebremos a Hebe de Bonafini como a un héroe"

El diputado nacional participó del Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes de la Escuela de Comunicación Perfil. Sobre su amparo para oponerse al duelo por la muerte de Hebe de Bonafini. El ministro Sergio Massa y la comparación con su plan de ajustes.

Ricardo López Murphy
Ricardo López Murphy en el Ciclo de Entrevistas de la Escuela de Comunicación de Perfil. | Marcelo Silvestro

Ricardo López Murphy, participó de una conferencia de prensa organizada por estudiantes de Periodismo de la Escuela de Comunicación, donde se refirió al duelo por  la muerte de la cofundadora de Madres de  Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. “Tengo una visión totalmente antinómica con ella. No me parece una figura consensual, me genera un inmenso rechazo”.

Además, el diputado se refirió a las medidas de ajuste durante su cargo en el Ministerio de Economía del gobierno de la Alianza y lo comparó con  la pol{itica económica que está implementando Sergio Massa. “Esto es brutal respecto a lo que yo quería hacer. Pasa que todo fue tergiversado, estigmatizado, yo soy duro en los debates pero los contrarios inventan cosas. El ajuste actual es brutal”, advirtió López Murphy en el Ciclo de Entrevistas a cargo de Rodrigo Lloret, director de Perfil Educación.

—En el contexto económico actual ¿Usted cree que realmente hay peligro de una hiperinflación?

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La fragilidad financiera de Argentina es enorme por un conjunto de circunstancias estructurales y coyunturales. Las estructurales son que a lo largo de muchos años nosotros hemos incumplido muchas veces con la deuda, entonces tenemos nueve oportunidades de defaultear, tenemos una muy alta inflación; eso naturalmente contrae el mercado de capitales y el mercado financiero. Hemos confiscado cinco veces los depósitos, cosa que no han hecho otros países del mundo, eso crea una fragilidad estructural. En este momento tenemos cerrado el crédito externo y prácticamente el crédito doméstico, todo el financiamiento del déficit que tengamos es básicamente un financiamiento inflacionario. Simplemente estamos emitiendo dinero, con el agravante que esa tasa de inflación ha venido subiendo y obviamente las economías reaccionan a ese problema, que es lo que ha hecho nuestra sociedad como está previsto en todos los libros de texto. A medida que usted quiere cobrar un impuesto más alto inflacionario la gente ha huido del dinero, es decir, se ha reducido la cantidad que demanda. Entonces por ejemplo, en 2015 usted tenía 10% de base monetaria, hoy tiene 4% entonces la velocidad aumentó dos vecesy media. El mismo déficit que causaba 30% de inflación, hoy causa 75%. Ese fenómeno se ve complementado por otro que es concentración de toda la deuda en el sistema financiero, forzando a nuestro sistema bancario a tomar deuda pública con distintos instrumentos regulatorios, pero hoy se tiene, yendo de nuevo al pasado, diez u once puntos del producto en Leliqs, cuando se tenía cinco. Antes teníamos diez y ahora se tiene cuatro, se tenía cinco de deuda, ahora se tiene doce. Entonces se está en una circunstancia muy vulnerable por haberse abusado de la inflación, del incumplimiento de deudas y porque no se reconoce ese problema.

—¿Qué implicaría reconocer el problema?

—Que Argentina no puede tener déficit, no es una cuestión ideológica, es una cuestión de que el mercado financiero, el sistema monetario, el mercado de capitales se ha ido achicando debido al abuso de muchos años, pero en particular de este gobierno y eso lo ha llevado a un callejón muy peligroso. Básicamente las hiperinflaciones se caracterizan  por tres cosas: uno, el descontrol de la política cambiaria porque se queda sin reservas, nosotros estamos prácticamente con menos de un 1% de reservas verdaderas del PBI. Otros países tienen 15%, 20%, 25%. Lo segundo es un déficit importante, nosotros tenemos un déficit muy grande, si se añade al fiscal del Banco Central ahí hay pruebas complejas de dilucidar sobre cuánto se tiene que añadir, pero hay un Banco Central que está muy endeudado y su único mecanismo de pago es emitir, emitir y emitir. Y en tercer lugar se corre el riesgo que se produzca, lo que es decisivo en la hiperinflación, que lo que se bajó de 10 a 4, baje de 4 a 1. Es decir, se acelere aún más la velocidad. Con lo cuál el sistema se vuelve explosivo, técnicamente se está bajo ese riesgo todo el tiempo. Es necesario que se tenga una política fiscal superavitaria y de nuevo, no, ideológicamente sino que, porque no tiene mercado capital, no puede financiarse con inflación porque está el riesgo que todo le vuele en pedazos y que se tenga superávit externo y por otro lado se está sin acceso al crédito, usted tiene déficit en cuenta corriente. O sea, se necesita que alguien nos financie ¡Pero nadie nos presta! Entonces, ahí hay un riesgo que eso en algún momento choque con la realidad y sea una explosión. Si se quisiera evitarlo habría que tener superávit cuenta corriente y eso implica esfuerzo, digamos. Y para tener superávit, cuenta corriente y tener superávit fiscal, al margen de que la Argentina no ha podido resolver el problema fiscal, yo diría desde hace varias décadas y además se niega a enfrentarlo. Un punto clave del problema fiscal  no es tener déficit un año, es el déficit recurrente. Negarse a considerar los problemas de la seguridad social a pesar de que la población se le envejece, que cada vez tiene menos gente trabajando por los que están retirados. Todos los problemas estructurales y eso yo lo vivo en el congreso, se niegan a tratarlos, es decir, creen que si se tapan los ojos no van a ocurrir. Lo mismo, se tiene un dilema en el equilibrio regional, se trata en la Argentina de repartir dinero que no se tiene en el equilibrio regional, se trata de repartir dinero intertemporalmente que no se tiene, y se descapitalizan las inversiones, es un milagro que no estemos peor.

—En concreto. ¿Cree que hay riesgo técnicamente hablando de tener una hiperinflación?

—Siempre lo hay. Uno necesita que ocurra alguna cosa milagrosa. Por ejemplo, que llueva mucho de acá a diciembre para que la cosecha evite que el desequilibrio externo sea imposible o que se consiga de alguna manera algún financiamiento. Massa anticipó los cobros de exportaciones como si en Perfil se dijera “Cobro la venta de los diarios todos los próximos 8 meses, lo traigo a septiembre y todo lo que tengo que pagar lo corro 6 meses”. Me parece un insulto, porque es totalmente artificial, después no se cobran las ventas y tiene que pagar las importaciones y la deuda. Los que somos más ortodoxos decimos “La inflación es un fenómeno monetario”, eso no lo discute nadie ya, antes discutíamos la ley de gravedad. éramos “pre-newtonianos”. Ahora el equipo económico reconoce que el problema es monetario, hay una vinculación entre el déficit fiscal, el déficit externo, la capitalización de la economía y la inflación. Las tres cosas afectan el déficit. No se reconocía, todo el mundo decía: “Tenemos un problema”, lo explican además con lujo de detalles y muy bien explicado, en los mismos términos que lo explico yo, que lo vengo explicando hace 50 años.  Los desafíos que tenemos son muy grandes, porque una vez que se entiende el problema, se agarra la cabeza y dice “¿Y todo esto?”. Entonces, se ve al gobernador de Tierra del Fuego, la gobernadora anterior del mismo partido que está en el gobierno, casi le queman la casa, había movido la jubilación a 60 años y te las volvió a atrasar a los 55 y 50 años. El sistema está súper quebrado. Lo mismo acaban de hacer en la Provincia de Buenos Aires. Entonces, viste, uno dice “esta gente está buscando, si no la tienen la están buscando”. En el fondo hay un problema de gobernabilidad, institucional. nadie en su sano juicio hace esto, hay un problema de gobernabilidad y nosotros tenemos diseñado un sistema que es ingobernable.

—Su partido presentó un amparo contra el duelo en las escuelas porteñas por la muerte de Hebe de Bonafini. ¿Qué concepto que tiene de ella?

—Tengo una visión totalmente antinómica con ella y le puedo dar los ejemplos. Ella decía que todos los soldado que fueron a Malvinas deberían volver muertos, ella festejaba la caída de las Torres Gemelas, trataba al Papa anterior de “chancho”, incitó a la violencia contra la Justicia y la Corte y siempre predicó el odio. A mi no me parece una figura consensual, me parece una figura que me genera un inmenso rechazo y eso no lo presenté yo, lo presentaron los diputados  y yo lo respaldo. Está en el paradigma de lo que nosotros rechazamos de Hebe de Bonafini y esa prédica violenta. Yo he dicho, por ejemplo, hay personas que han sufrido cuestiones muy graves en materia de Derechos Humanos como Norma Morandini, a quien le secuestraron y mataron dos hermanos o Graciela Fernández Meijide. Se nota una actitud esencialmente diferente. Pero no voy a dedicarme a hablar mal de una muerta, eso no es mi punto. Mi punto es: no celebremos a Hebe de Bonafini como a un héroe cuando para gran parte de esta sociedad es una persona que refleja todo lo que está mal.

—¿Qué virtudes encuentra en Cristina y Máximo Kirchner?

Yo no los veo virtuosos. Mire, al personaje y a una persona que los mismos ministros del poder ejecutivo la acusan de mentirosa, la verdad, no encuentro. Si usted me dice no es que yo trato de mentirosa, la trata el ministro de seguridad porque inventa en el discurso cosas que ella sabe que no son ciertas. No hay miles de gendarmes en la patagonia perdidos en la meseta del Sur de nuestro país, es mentira eso, ¡simplemente no hay! Entonces me resultan intolerables que quien ha sido jefe del bloque de diputados nacional y ha liderado la fracción oficialista haya hecho, como dice el ex-ministro Guzmán, actos de tamaña irresponsabilidad. Guzmán lo califica “el más grande irresponsable que conoció” entonces no hay grieta porque son los propios. ¡Es el Ministro de Seguridad de este gobierno, que dice que es una mentirosa y el otro que dice que nunca ha visto irresponsables como ellos! No es ni grieta, yo no tengo ninguna grieta con el peronismo, el antiperonismo me parece totalmente anacrónico, acá no hay grieta. Hay, sí personas que están dispuestas a hacer un discurso, donde falsean abiertamente la verdad y usted me dice “Por qué no estrecha” y no puedo porque no es que hay una natural diferencia de cuestiones ideológicas, doctrinales, conceptuales. No, no es eso lo que está en discusión, si fuera eso se pueden buscar puentes. A veces no los encuentra, pero puede encontrar. Pero cuando usted tiene cosas que son abiertamente falsas, tiene un problema que no. Me cuesta entender cuál es el propósito de mentir abiertamente en los discursos o, como dice Guzmán, porque ahora está contando la historia que no conocíamos, que ante una realidad se comportaban como niños caprichosos. Que han puesto al país al borde del colapso como niños caprichosos.Yo no sabía todo eso, ahora lo sé.

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¿Dialogaría con Sergio Massa?

No, no dialogaría. Yo discrepo con la posibilidad de que el plan precios justos tenga éxito. Reconozco que la retórica ha cambiado, o sea, acá se produjo un cambio muy grande que esta gente no dice tonterías. Lo que hace es evaluaciones diferentes que la que yo hago, sobre lo que es factible, no inventan teorías extrañas, ni ninguna cosa. Este Ministro usa aproximaciones cuya tecnología, yo admito, que es la que hay que usar. Simplemente él hace una evaluación de lo que se puede hacer, con el cuál yo discrepo totalmente y discrepo más, porque me adjudica cosas que no son ciertas. Me atribuye una baja del sueldo del 13%, cuando está en YouTube mi discurso. Hay que ir a escuchar, además tiene millones de vistas, es difícil de ocultar, yo además soy de una pieza, mis posiciones son muy claras, muy definidas, no uso un lenguaje políticamente correcto, no trato de agradar al interlocutor diciendo lo que quiere escuchar, no. Soy emblemático de estas posiciones y creo que es bueno que así sea, para que esté claro el debate. El ministro Massa en este caso mintió. Mintió sobre un hecho y creo que lo hizo por frivolidad, por ligereza, por no estudiar. Que es otro problema que tenemos.

—¿Se puede comparar el ajuste que usted quiso implementar y derivó en su salida del ministerio, con el ajuste que está implementando Sergio Massa?

—Sí, esto es brutal respecto a lo que yo quería hacer. En educación el ajuste era mínimo, era 40 millones de dólares en el presupuesto educativo de 1800 millones de dólares, pasa que eso fue tergiversado, estigmatizado, los contrarios juegan o sea yo soy duro en los debates pero los contrarios inventan cosas. Y me inventaron cosas que no son ciertas, por ejemplo esta baja del 13%, está el discurso, es muy claro el discurso, el ajuste debía ser alrededor de, yo diría, 1/3 o ¼ del que está hoy en vigencia. Era otra situación, teníamos problemas que no tienen nada que ver con los que tenemos hoy, porque recibimos un shock externo devastador. Es como si usted recibe un tsunami y me dice “Por qué los barcos se dieron vuelta? Tuvimos la crisis asiática que nos derrumbó los precios de las commodities, de esa manera derrumbó a Rusia que declaró el default y eso nos cerró los mercados de capitales. Se produjo un alza de los costos financieros enorme. Ambas cosas derrumbaron Brasil, que era cinco veces la economía Argentina y muy integrado, entonces de golpe nos encontramos que los precios del dólar eran la mitad de los nuestros, ese shock era de una envergadura tal que no era fácil aguantarlo. La Argentina lo aguantó durante cuatro años y luchó desesperadamente para no perder sus anclas, en determinado momento la dirigencia soltó y dijo “no aguantamos más” y entramos en una crisis de la que no hemos podido salir. Todavía no hemos podido reponer la contractualidad de aquel momento. Es muy fácil de verlo, por ejemplo las empresas públicas no podemos hacer un contrato  Ninguno de los que usted confiscó quiere volver con el gobierno que los robó ¿Por qué no va a cambiar una vez que yo haga la inversión y me diga “Perdiste pibe”.

—En materia educativa. ¿Afirma que Massa está implementando un ajuste mayor que el que usted propuso?

—El ajuste es brutal por una razón muy simple: el gasto está cayendo a tasas fuertes ahora. Lo que pasa es que Guzmán para sobrevivir lo había dejado subir mucho el primer semestre y está ajustando ¡Y lo que viene, además! Por eso el Viceministro dice “Nos va a costar un testículo y la mitad del otro”. No es un término muy académico pero, para que un Viceministro se exprese en esos términos. No dijo que era “técnicamente difícil”, dijo que era “políticamente casi imposible”. Ahora, lo que él no dijo es el costo de la alternativa.

—¿Qué opina de la figura de Mauricio Macri en la política interna?

—Es muy fácil. Es muy público y notorio que yo tuve una ruptura muy dura por los episodios que ocurrieron en esa oportunidad y está publicado. Incluso en el libro de Editorial Perfil, del relato histórico para el que le interese bucear en la historiografía Argentina. En el 2015 tomé la decisión de dejar atrás cualquier disputa, aunque no integré la coalición de gobierno porque me parecía que el riesgo que corríamos de permanecer en el kirchnerismo era inmenso y por eso no integré la coalición de gobierno. Fue muy crítico de lo que proponía el ex presidente en su campaña electoral, pero aún así lo apoyé con el argumento de que a veces no miro lo que se pone a mi lado sino lo que tengo enfrente. Y le voy a ser franco, si me preguntan ¿Cuál es mi situación en la coalición opositora? La respuesta es: siempre muy incómoda. A la mañana en mi mesa de luz, tengo la foto de Cristina, de Zanini y de D’Elía y digo “vuelta a la unidad”. O sea, el problema que tengo con esta gente es muchísimo más grande que el de la coalición y trabajo para que actúe de la manera más unitaria. Obviamente he tenido muchas discrepancias. Antes y con la gestión anterior a todos los niveles y de nuevo, hay importantes reportajes que Jorge Fontevecchia hace que son extremadamente largos donde todo esto ha sido explicado a nivel de detalle.Lo que creo es que hoy hay un consenso. El plan del gobierno anterior fue equivocado. Fue equivocado el diagnóstico, equivocada la ejecución, se subestimaron los problemas. Se desperdició una gran oportunidad. Eso mismo hoy, lo dice el mismo Macri, no es que lo digo yo. Él mismo reconoce esta situación.

—Le agradecemos su participación en el Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes de Periodismo de Perfil Educación y le damos la posibilidad de cerrar el reportaje con un comentario final.

Si nosotros rediseñamos las instituciones y hacemos cosas formales, racionales, la Argentina tiene un espacio de maniobra muy grande, mientras a nivel internacional los conflictos que yo observo son muy complejos. Nuestros problemas me parecen muy manejables reconocer el problema inter temporal del envejecimiento y que usted necesita trabajar 50 años para estar jubilado 10 o 15, es una cosa de sentido común. Organizar la distribución de recursos Federales como hace Alemania, Canadá, como lo hace Suiza o como lo hacen las provincias Argentinas con sus municipios. El problema central, decisivo del crecimiento, es la acumulación de capital humano. Sobretodo porque el capital humano es muy complementario de la innovación tecnológica. Y hoy el gran problema que tenemos, es que la demanda de mano de obra está muy sesgada a gente calificada y muy contraria a gente no calificada. Pero no me obsesiona generar una escuela para que emplee gente y no produzca buenos educadores. El problema es que produzca educando, después vemos a quién contratar. Tenemos muchos estudiantes y muy pocos graduados. Ingresamos 15.000 a medicina, pero graduamos a 1000. No va ni un pobre a la universidad. No hay, asdemás tenemos nuestra matrícula especializada en humanidades la actividad del “piripipí”, pero el mundo moderno necesita gente tecnológica, científica, por las características del modo de producción. Y aquí entonces es al revés: todos los college de tecnología, programación, informática, física, ciencia, están volando. Sabemos lo que tenemos que hacer y no es tan complejo lo que hay que hacer. En Salta hay una unidad que le da clases de refuerzo a los chicos,  ya que, convengamos, que el nivel educativo de los chicos depende del nivel educativo de la madre.Todo eso se puede reformar y sabemos cómo reformarlo, este tema me entusiasma,  porque sube la productividad, sube el nivel de vida, sube la sociabilización de la gente. Yo integro un directorio de un grupo que otorga becas, muchas. En general becamos a los abanderados, ya que eso permite que la universidad balancee. Si tuviera un examen general, podría ver los rendimientos de las escuelas, la historia educativa. Pero cada vez que digo esto, los publicitarios me quieren matar, teniendo en cuenta que los chicos de 16 y 17 están pensando en el viaje de fin de curso. Así que ahora ya ven, el motivo por el que no gano las elecciones. Muchas gracias.

 

Por María Gabriela Maidana, María Asta y Matías Cacheiro

Estudiantes de Periodismo de Perfil Educación.

Escuela de Comunicación