China vuelve a romper los límites de la ingeniería civil con la construcción de su megaproyecto más ambicioso en la bahía de Jinzhou. Se trata del Aeropuerto Internacional Dalian Jinzhouwan, una monumental obra diseñada sobre una isla artificial que se convertirá en la terminal marítima más grande de todo el planeta Tierra.
La espectacular estructura final abarcará unos 20 kilómetros cuadrados de superficie firme y contará con 4 pistas de aterrizaje de alta tecnología. Con esta inversión superior a los 4.300 millones de dólares, el gobierno chino planea recibir una cantidad estimada de 80 millones de pasajeros cada año para 2035.
Para levantar este gigante aeroportuario, flotas de barcos dragadores trabajan sin descanso arrojando millones de toneladas de arena al océano abierto. El proceso requiere limpiar el lecho marino y bombear sedimentos de forma continua para desplazar el agua de los sectores delimitados previamente por un inmenso muro protector.
Sin embargo, numerosos científicos y organizaciones ecológicas internacionales ya advirtieron sobre el grave impacto ambiental que genera esta remoción masiva de tierras, puntualizando que el dragado intensivo destruye de forma irreversible los hábitats marinos locales y altera drásticamente las corrientes costeras naturales de toda la región afectada por las obras de ingeniería.
A pesar de estas fuertes alertas ambientales por la escasez global de arena, el proyecto avanza empleando sistemas avanzados de compactación extrema. Estas tecnologías buscan evitar futuros hundimientos del suelo artificial, un problema histórico que ya afectó seriamente a otras terminales aéreas construidas sobre el agua en el continente asiático.