CIENCIA
"Rara evidencia"

Hallan el primer fósil de dinosaurio de la Antártida: pertenecía al animal más grande que pisó la Tierra y estuvo guardado 40 años

Un fragmento óseo recolectado en una expedición científica en 1985 fue identificado recién ahora como un fósil de dinosaurio. El hallazgo aporta una pieza clave para reconstruir la historia de la vida prehistórica en el continente más austral del planeta.

Tiranosaurio
Tiranosaurio | Wikicommons

Un hueso que permaneció guardado durante 40 años en una colección científica terminó convirtiéndose en un hallazgo histórico para la paleontología. Se trata del primer fósil de dinosaurio identificado en la Antártida, un continente donde el registro de estos animales es extremadamente escaso debido a la extensa cobertura de hielo.

El ejemplar fue encontrado en 1985 durante una expedición científica, pero en aquel momento el equipo no pudo determinar con precisión a qué animal pertenecía. Por esa razón, el fósil quedó almacenado en la colección geológica del British Antarctic Survey (BAS), en la ciudad de Cambridge, donde permaneció sin ser estudiado en profundidad durante décadas.

Recién ahora, tras un análisis detallado realizado por paleontólogos, se confirmó que el hueso corresponde a una vértebra de la cola de un titanosaurio. Este grupo de dinosaurios saurópodos incluye a los animales terrestres más grandes que hayan existido, caracterizados por su cuello largo y su alimentación herbívora.

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El fósil proviene de una capa geológica conocida como Formación Santa Marta, que data del Cretácico Superior y tiene una antigüedad estimada de unos 82 millones de años. Hasta el momento, es el único fósil de dinosaurio hallado en ese nivel de roca en todo el continente antártico.

El descubrimiento del primer fósil de dinosaurio de la Antártida

El valor del hallazgo no radica en el tamaño del hueso, sino en su significado científico. El profesor Paul Barrett, investigador emérito del Museo de Historia Natural de Londres, explicó a Daily Mail: "A primera vista, este fósil parece insignificante, pero ocupa un lugar importante en la historia de la exploración antártica, al ser el primer fósil de dinosaurio encontrado en el continente".

Los especialistas destacan que, durante el período en que vivió este animal, la Antártida presentaba un ambiente muy diferente al actual. Según Barrett, "sabemos que, en la época en que vivió este animal, la Antártida estaba cubierta de exuberantes bosques templados que proporcionaban alimento abundante para los grandes herbívoros".

Tiranosaurio
El hueso hallado en 1985 corresponde a una vértebra de la cola de un titanosaurio.

Ese contexto climático era posible porque la Antártida formaba parte del supercontinente Gondwana y, a pesar de su ubicación cercana al Polo Sur, tenía un clima cálido. La intensa actividad volcánica liberaba grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que contribuía a mantener temperaturas más elevadas.

El científico también remarcó que el retroceso actual de los hielos podría abrir nuevas oportunidades para la investigación: "Es probable que aún queden muchos más dinosaurios por descubrir en el continente. A medida que el cambio climático provoca el retroceso del hielo, podríamos encontrar más pruebas de esta biodiversidad pasada".

La Antártida es el continente con el registro fósil de dinosaurios más limitado. Los hallazgos se concentran principalmente en la cordillera Transantártica y en la península Antártica junto a sus islas adyacentes, donde las rocas quedan expuestas a lo largo de las costas y permiten el trabajo de los científicos.

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Del cajón al laboratorio, cuatro décadas después

El fósil fue descubierto originalmente por el Dr. Mike Thomson durante una expedición dedicada a caracterizar las capas rocosas de la península Antártica para futuras investigaciones. En aquel momento, el objetivo principal era hallar invertebrados como ammonites, útiles para datar los estratos geológicos.

El Dr. Mark Evans, paleontólogo y director de las colecciones y laboratorios geológicos del BAS, explicó que el equipo original probablemente creyó que el hueso pertenecía a un reptil marino. Evans relató: "Cuando vi este hueso por primera vez en nuestras colecciones hace unos años, sospeché que era de un dinosaurio".

Tras un estudio más detallado, Evans confirmó su hipótesis y agregó: "Después de mirarlo detenidamente, pensé que probablemente era de un dinosaurio, una vértebra de la cola del titanosaurio". Además, señaló: "Revisando los cuadernos de Mike, se ve que sabía que se trataba de un reptil grande, así que es muy especial confirmar su hallazgo 40 años después. También hemos podido compararlo con fósiles de dinosaurios que se han encontrado desde entonces".

Tiranosaurio
Se trata del primer fósil de tiranosaurio hallado en la Antártida.

Si bien los titanosaurios más grandes podían alcanzar hasta 36 metros de longitud y pesar cerca de 57 toneladas, este ejemplar antártico era mucho más pequeño. Los investigadores estiman que se trataba de una especie juvenil o enana, con una longitud aproximada de entre seis y siete metros.

El hallazgo también aporta información clave sobre la distribución de los dinosaurios en el hemisferio sur. Hasta ahora, no se han encontrado titanosaurios en Australia y solo existen evidencias limitadas en Nueva Zelanda, lo que refuerza la idea de que estos animales se desplazaron por continentes que en aquel entonces estaban conectados.

Matthew Lamanna, del Museo Carnegie de Historia Natural, resumió la importancia del descubrimiento: "Este hueso permaneció en un cajón de la colección durante décadas hasta que una nueva investigación lo reveló por lo que era: una rara evidencia de que los dinosaurios saurópodos de cuello largo alguna vez vivieron en la Antártida".

Lamanna añadió: "Es un poderoso recordatorio de por qué los museos coleccionan, cuidan y custodian objetos como estos: constantemente surgen nuevos métodos y conocimientos especializados que permiten a los científicos realizar descubrimientos a partir de especímenes que han estado a la vista de todos".

rm / ds