CIENCIA
CIENCIA Y CAMBIO CLIMÁTICO

La Antártida, una caja de Pandora: qué esconde el mundo oculto bajo kilómetros de hielo

Bajo kilómetros de hielo, la Antártida oculta un vasto paisaje subglacial de montañas, ríos y cañones que la ciencia recién empieza a cartografiar. Este sistema natural, invisible al ojo humano, interactúa con el hielo y el océano y podría acelerar el deshielo y el aumento del nivel del mar a escala global.

Antartida
Antártida | NA

Bajo la superficie blanca y aparentemente inmóvil de la Antártida se esconde un paisaje colosal que la ciencia recién comienza a comprender. No se trata de una ciudad construida por el ser humano, sino de una vasta geografía subglacial moldeada por procesos naturales durante millones de años: montañas, valles, cañones, ríos y lagos ocultos bajo kilómetros de hielo que hoy representan una de las mayores incógnitas del planeta.

Descubren en Sri Lanka el zafiro estrella más grande del mundo, valuado en unos 300 millones de dólares

Durante más de dos décadas, equipos científicos internacionales utilizaron radares capaces de penetrar el hielo, mediciones de gravedad y análisis de campos magnéticos para reconstruir ese mundo invisible. Gracias a estas técnicas, lograron cartografiar una topografía subterránea tan extensa como desconocida, que jamás fue observada directamente por el ojo humano.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Antártida Argentina 20250602

El hallazgo desafía la imagen tradicional del continente blanco como una masa sólida y estática. En realidad, bajo el hielo existe un sistema dinámico y activo, cuya influencia puede extenderse mucho más allá de la Antártida y afectar al equilibrio climático global.

Uno de los descubrimientos más relevantes es la existencia de ríos subglaciales activos. Estos cursos de agua fluyen bajo presiones extremas, alimentados por el lento derretimiento del hielo causado tanto por el calor geotérmico que emerge del interior de la Tierra como por la fricción del desplazamiento de los glaciares.

Algunos de estos ríos, según las mediciones, llegan incluso a desplazarse en sentido contrario al esperado, moviéndose “cuesta arriba” debido a diferencias de presión bajo la capa de hielo. Se trata de un fenómeno que desafía la intuición, pero que confirma la complejidad del sistema subterráneo antártico.

La NASA reveló la imagen más nítida de un agujero negro supermasivo ubicado a 13 millones de años luz de la Tierra

Cuando estos ríos desembocan en el océano, generan fuertes turbulencias que empujan agua más cálida y salada contra la base de las plataformas de hielo. Ese contacto acelera el derretimiento desde abajo, un proceso menos visible que el deshielo superficial, pero potencialmente más peligroso.

Los científicos advierten que este mecanismo podría estar subestimado en los modelos actuales de aumento del nivel del mar. La interacción entre el agua subglacial y el océano podría provocar una pérdida de hielo más rápida de lo previsto, con consecuencias directas para las costas de todo el mundo.

La preocupación se intensifica en glaciares considerados críticos para la estabilidad del continente, como Glaciar Thwaites, Glaciar Totten y Pine Island Glacier. Estos gigantes de hielo funcionan como verdaderos “tapones” que frenan el flujo de los glaciares interiores hacia el mar.

Si el sistema subglacial continúa alterándose por el calentamiento global, estos glaciares podrían desestabilizarse, liberando enormes volúmenes de hielo al océano y acelerando el aumento del nivel del mar a escala planetaria.

La NASA divulgó imágenes del asteroide Donald Johanson en busca de “pistas claves” sobre los orígenes del Sistema Solar

El paisaje oculto bajo la Antártida también ofrece pistas sobre el pasado remoto del continente. Las formas del relieve detectadas por radar —valles profundos, cadenas montañosas y amplias cuencas— sugieren que, hace millones de años, la región pudo haber sido mucho más cálida y, en ciertos períodos, incluso habitable.

A estos hallazgos se suman otros descubrimientos recientes bajo el hielo: ecosistemas microbianos en ríos subterráneos, acuíferos aislados durante miles de años y una extensa provincia volcánica que aporta calor adicional al sistema. Todo ello refuerza la idea de que la Antártida es un entorno vivo y en permanente transformación.

En el océano que rodea al continente, las exploraciones científicas también revelaron especies marinas desconocidas hasta ahora, adaptadas a condiciones extremas de presión, frío y oscuridad. Estos ecosistemas refuerzan la importancia de la región como laboratorio natural para comprender los límites de la vida en la Tierra.

Lejos de alimentar teorías fantásticas, la noción de una “ciudad” bajo el hielo funciona como una metáfora poderosa: no hay huellas de la mano del hombre, sino un entramado natural gigantesco, construido por la interacción del hielo, el agua y el calor interno del planeta.

La dureza del entorno explica por qué este mundo permaneció oculto durante tanto tiempo. Cerca del 98% de la superficie antártica está cubierta de hielo, y en algunas zonas la capa supera los cuatro kilómetros de espesor, lo que convierte cualquier exploración directa en un desafío extremo.

Hoy, la cartografía del subsuelo antártico se convirtió en una prioridad científica. Comprender cómo funcionan estos sistemas subglaciales es clave para mejorar los modelos climáticos y anticipar escenarios futuros en un planeta cada vez más afectado por el calentamiento global.

La Antártida, silenciosa y aparentemente inmóvil, guarda bajo su hielo una advertencia clara: lo que ocurre en sus profundidades no está aislado del resto del mundo. Ese paisaje oculto, moldeado durante millones de años, puede amplificar los efectos del cambio climático y redefinir el futuro de la Tierra.