La Antártida volvió a ubicarse en el centro de las preocupaciones científicas globales por el calor extremo luego de que se confirmara una pérdida masiva de hielo marino, cuya superficie equivale aproximadamente al territorio de Francia. El especialista de la Asociación del Programa Antártico Australiano, Will Hobbs, alertó que “la velocidad y magnitud observadas en los últimos años superaron muchas de las proyecciones iniciales”. Estas masas congeladas funcionan como un gigantesco espejo natural que refleja parte de la radiación solar hacia el espacio.
Los nuevos registros satelitales revelaron que la extensión del hielo que rodea al continente antártico continúa muy por debajo de los valores históricos, una situación que genera una incertidumbre gradual en la comunidad científica por sus posibles consecuencias sobre el clima global.
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En concreto, las observaciones por satélite muestran que faltan unos 650.000 km² de hielo marino respecto a la media registrada entre 1991 y 2020. El dato resulta especialmente llamativo porque junio marca una fase en la que el hielo debería expandirse con rapidez alrededor del continente antes de alcanzar su máximo habitual en septiembre.

Los datos fueron difundidos por organismos internacionales dedicados al monitoreo climático muestran que, durante los últimos años, la cobertura de hielo marino antártico experimentó una reducción sin precedentes desde que comenzaron las observaciones satelitales en la década de 1970.
El meteorólogo de la Oficina Nacional de Meteorología de Australia, Phil Reid, enfatizó que “la exposición costera es extraordinaria y que la ausencia prolongada de hielo marino puede favorecer la ruptura de plataformas flotantes que actúan como barrera natural”.
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Los expertos advirtieron que esta disminución no representa un episodio aislado, sino que podría formar parte de una transformación más profunda del sistema climático antártico, impulsada por el calentamiento global y el aumento de las temperaturas oceánicas.
La menor cobertura helada facilita que los océanos absorban más energía solar, incrementando las temperaturas superficiales que provoca alteraciones de los patrones atmosféricos. Los especialistas coinciden en que el “continente blanco” se convirtió en el indicador más sensible de las transformaciones del sistema climático global.
Will Hobbs: “Es la tercera vez en cuatro años que el hielo marino se mantiene en niveles muy bajos”
El especialista en hielo marino antártico de la Asociación del Programa Antártico Australiano, Will Hobbs, explicó que la región atraviesa una anomalía climática de gran magnitud.

“Es la tercera vez en cuatro años que el hielo marino se mantiene en niveles muy bajos. Esto ya no puede considerarse simplemente una variabilidad natural; estamos observando una tendencia que merece una atención muy seria”, añadió.
La disminución de la superficie helada genera además importantes consecuencias ecológicas. Numerosas especies dependen del hielo marino para alimentarse, reproducirse o protegerse de depredadores.
En relación con ello, el investigador Servicio Antártico Británico, Peter Fretwell, señaló: "Estamos viendo condiciones que afectan directamente a las colonias de fauna que dependen del hielo. Algunas especies encuentran cada vez más dificultades para completar sus ciclos reproductivos cuando el hielo desaparece antes de tiempo”.
PM / EM