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Milei lo banca

Días de furia en la intimidad del poder

Las explicaciones del jefe de Gabinete agravaron la crisis. Crecen las críticas internas.

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Harina Milei. | Pablo Temes

Docente de la Escuela John Kennedy de la Universidad de Harvard, Pippa Norris es una de las cientistas sociales más reconocidas en los estudios que analizan la relación que la palabra de los representantes de un gobierno guarda sobre un sistema republicano. Directora del Proyecto Integridad Electoral, que evalúa la calidad institucional en más de 160 países, en Por qué la integridad electoral importa, la politóloga asegura que la valoración cívica de un país se fundamenta en la percepción que los ciudadanos depositan sobre la confianza del discurso público: si un funcionario falta a la verdad, y el engaño se convalida, el sistema constitucional se pone en peligro. Sin proponérselo, Norris escribió sobre Manuel Adorni. La autora lo llama “déficit democrático”: cuando las condiciones estructurales impiden que la mentira sea castigada, la estafa deja de ser la excepción y se convierte en regla. El principio del fin de una democracia.

Javier Milei no leyó a Norris, pero se muestra por estas horas muy contrariado. Y no es la percepción de la calidad democrática lo que le preocupa. Lo que atormenta al Presidente es otra cosa. Desde que su ministro coordinador confesó el miércoles 10 en el prime time de televisión que había mentido a los argentinos, cuando en el Congreso dijo que no había “ningún ocultamiento” en su declaración jurada, Milei regresó a sus días de furia. Pero la cólera presidencial no se deposita en Adorni. No es foco de su enojo el pendrive extraviado con 500 mil dólares. Como es sabido, para la filosofía anarco-libertaria los evasores son héroes. Lo que verdaderamente fastidia a Milei es el tratamiento mediático que recibe su heroico jefe de Gabinete: ya ni siquiera puede confiar en la señal de noticias que más lo respaldó desde que asumió. ¿Será cierto que pidió a LN+ que Adorni no comparta estudios con Luis Majul y Esteban Trebucq, porque no se sintió a gusto con la repentina agudeza que tuvieron esos conductores en la última entrevista que le hicieron? El 95% de los periodistas odiados crece a pasos agigantados.

El clima se ha vuelto espeso en la intimidad del poder. Las Fuerzas del Cielo ya lo habían anticipado: empieza el Mundial y se tiene que ir. La Copa del Mundo comenzó y, como lo predijo Santiago Caputo, el jefe de Gabinete tiene ahora los días contados. No es solo Patricia Bullrich la que se muestra díscola. Pero Bullrich llegó, incluso a poner, peligrosamente para el oficialismo, las cosas en su lugar: la senadora dijo que el affaire de Adorni no se trata de un error contable, sino que es, lisa y llanamente, una falta ética. Y el jueves 11, luego de que ingresara a la Casa Rosada por invitación de Karina Milei para soplar las velas de su septuagenaria natividad, la tensión llegó a su ápice.

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No se sabe si fue cocinada por Karina, experta en esas artes, pero lo cierto es que la torta la llevó Adorni. Bullrich no la probó. No hay que ser mal pensados: no había temor a sufrir las técnicas implementadas por Putin con sus adversarios; la senadora estaba a dieta. Pero apenas terminaron las estrofas del cumpeaños-feliz, Bullrich cortó con tanta dulzura para increpar al jefe de Gabinete. Los testigos de la convulsionada celebración confirman que hubo un momento de crispación. Voces que elevaron el tono. Adorni exigió a Bullrich evitar que las diferencias se hagan públicas. Y Bullrich le reclamó a Adorni terminar con las mentiras. Mentiras. Bullrich sí leyó a Norris.

Son cada vez más los ministros que piden que el afortunado que encuentra jubiladas prestamistas y dinero en cajas de zapatos dé un paso al costado. Pero nadie se atreve a decírselo a Milei. Conocen la irascibilidad del Presidente y no quieren exponerse a su enfado. Tampoco pueden entender semejante impericia. Esta crisis de gobierno puede quedar marcada como un gran ejemplo de todo lo que no se debe hacer en gestión de crisis. Con tanta evidencia que confirma que Adorni engañó a la opinión pública (¿al Presidente también?) un interrogante empieza a inquietar: por qué los Milei lo siguen sosteniendo. ¿Hay algo que sabe Adorni que atemoriza a los hermanos del poder? La sospecha instalada entre funcionarios, también se refleja en la sociedad. Un sondeo de Management & Fit así lo demuestra: el 42% cree que el gurú de las criptomonedas sigue en su cargo “debido a información de irregularidades que posee sobre la gestión”. Amenazas y omertá. Son palabras que no se condicen con la calidad democrática que estudia Norris.

La presión también llega desde el Congreso. La moción de censura empieza a sonar cada vez con mayor fuerza. El peronismo impulsa una sesión especial para el 23 de junio en Diputados. Y en el Senado se presentó un proyecto el viernes 12 de junio. Si avanza, Adorni tendrá siete días para comparecer. Para que se concrete la expulsión del Jefe de Gabinete no alcanzan los votos de la oposición. Por eso, todas las miradas apuntan al PRO. El partido fundado por Mauricio Macri fue explicito: pidió que Milei eche a Adorni. Y aunque en el PRO no quieren aparecer votando junto al kirchnerismo, avisan que en las conversaciones, que llevan adelante Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, todas las opciones están sobre la mesa. Subrayan: todas las opciones.

Macri no vio en vivo la conversación en la que José del Río recibió a Adorni. Cuando le comentaron los detalles, no podía salir de su asombro. El expresidente recuerda ahora la última vez que visitó a Milei. Fue el 31 de octubre, en Olivos. La cena en la que se enteró que el vocero iba a ser jefe de Gabinete. Le dijo entonces a Milei que se estaba equivocando. Que no existía antecedente en la historia mundial de un vocero que asumiera semejante responsabilidad. Le advirtió al Presidente que necesitaba alguien de gestión para ese puesto. Pero Milei no quiso escucharlo y se desligó de la decisión. Solo mencionó una palabra: Karina. Siempre Karina.

El fin de Adorni está sentenciado. Y empieza la danza de candidatos. Sandra Pettovello no quiere saber nada. En cambio, Pablo Quirno está interesado. No obstante, todo parece indicar que si Milei se ve obligado a buscar reemplazante, podría repetir su error y designar a alguien sin experiencia para un puesto de tanta experiencia. Puede que asuma Guillermo Devitt, ahora secretario de Asuntos Estratégicos en la Jefatura de Gabinete, o incluso Pilar Ramírez, la abogada que es la mano derecha de la señorita Milei en la Legislatura porteña. El nombre es lo de menos: Karina es la que tiene el verdadero control en la Jefatura de Gabinete.

Pase lo que pase con Adorni, El Jefe seguirá siendo el jefe de Gabinete.