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CIENCIA /
domingo 4 enero, 2015

Estudio con gemelos: uno va al espacio y el otro se queda en casa

Buscan conocer los efectos que un viaje espacial prolongado tiene sobre el organismo. El objetivo es tener datos para una misión tripulada a Marte.

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por Enrique Garabetyan


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Foto: Cedoc

En marzo de 2015 la NASA enviará al espacio un astronauta muy particular: Scott Kelly viajará a la Estación Espacial Internacional, donde pasará un año completo realizando experimentos y observaciones. Lo interesante de Scott es que él es gemelo. Su hermano Mark también es astronauta, ahora retirado. Mientras que Scott, el sujeto de prueba, pasará un año en el espacio; Mark permanecerá en Tierra como control. El objetivo es recopilar datos e información básica para planificar un viaje tripulado a Marte para el 2030.

“Tener astronautas gemelos, uno viviendo en la Tierra y otro en el espacio, sometiéndose a tests y pruebas similares, nos da una oportunidad única para entender cómo afecta a la fisiología y a la mente vivir fuera de la atmósfera, en un lugar confinado, con falta de gravedad, cierto tipo de alimentación y todas las condiciones de vida a bordo de una nave espacial, durante un período tan prolongado”, relató Craig Kundrot, director científico del Human Research Program de la NASA.

Según Kundrot, estudiando a Mark y a Scott –que comparten la misma base genética y son físicamente idénticos– los expertos podrán entender mucho mejor lo que ocurre biológica y mentalmente mientras ambos viven durante 365 días en entornos diferentes.

El experimento se remonta a la “paradoja de los gemelos” de Albert Einstein, un experimento mental en el que uno de los gemelos se lanza en cohete hacia las estrellas a alta velocidad, mientras que el otro se queda en casa. De acuerdo con la teoría de la relatividad de Einstein, el gemelo viajero debería regresar más joven que su hermano.

Ensayos. El estudio de la NASA no analizará el paso del tiempo, pero sí todo lo demás. Los experimentos en los que participarán los hermanos van desde los moleculares (análisis de sangre y orina de rutina, revisiones cardiovasculares y densitometrías de huesos); estudios de su microbiota interna (las bacterias que viven en el organismo) hasta tests fisiológicos para determinar cómo la microgravedad afecta al funcionamiento muscular total del cuerpo.

“En uno de los experimentos, a Mark y a Scott se les aplicarán las mismas vacunas contra la gripe y estudiaremos cómo reaccionan sus sistemas inmunitarios”, explicó Kundrot. Finalmente, también se hará una batería de tests cognitivos y conductuales, para comprender mejor los efectos mentales y psicológicos de vivir 12 meses en el espacio.

¿Realmente sirve este tipo de experimentos realizados en lugares remotos o con sujetos en condiciones extremas y entornos inusuales? “Sí”, le respondió a PERFIL Daniel Vigo, investigador del Conicet y la Universidad Católica Argentina. “En general, los análisis hechos en ambientes extremos exhiben respuestas fisiológicas que resultan difíciles de estudiar en espacios normales. Y nos permiten entender mejor los mecanismos subyacentes a esas respuestas”.

Para Vigo, quien participó de estudios de aislamiento y confinamiento del proyecto Mars500 que realizó la Agencia Espacial Europea, los estudios fisiológicos, cognitivos y conductuales hechos en lugares remotos permiten entender mejor la adaptación humana al aislamiento y al confinamiento extremo, “dos situaciones similares a las que deberá enfrentarse un astronauta que viaje a Marte”. Separados durante un año completo, los hermanos Scott y Mark harán posible una futura misión tripulada al planeta rojo.

Comienza la votación del proyecto Mars One
Una de las noticias científicas más recordadas de los últimos tiempos fue el Proyecto Mars One. Se trata de un emprendimiento del holandés Bas Landorp, que se comprometió a construir en una década una colonia marciana habitable, apta para recibir nuevos contingentes cada dos años, y cuyo costo –unos US$ 6 mil millones– serán financiados por medio de publicidad y un show de TV. El viaje tendrá una particularidad: los seleccionados sólo tendrán un “ticket” de ida, porque no está previsto un sistema de regreso a la Tierra. Así y todo se postularon 200 mil interesados de todo el mundo, de los cuales casi 3 mil son argentinos. Si bien el proyecto recibió muchas críticas, Landorp sigue adelante: acaba de anunciar cuáles son las diez propuestas finalistas para hacer estudios científicos. El público puede votar al ganador, cuyo proyecto viajará al espacio en la misión de 2018.


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