CIENCIA
Becarios reclaman mejoras salariales

El eterno problema de Conicet

Mientras la política científica de este país se limite al número de ingresos en el organismo y si las becas implican o no relación laboral, tendremos un conflicto anual con el sector científico.

Más ingresos en el CONICET
| CONICET

Cada año surge el problema con los becarios y becarias que finalizan su vínculo con el CONICET y no logran ingresar a carrera, o no obtienen becas posdoctorales para seguir ligados al organismo. Este año la situación se agrava por el contexto de pandemia, que impide la inserción en otros organismos por fuera del CONICET, en Argentina o en el resto del mundo, algo que nunca fue fácil, tal como se demostró en sucesivos años, gobierno tras gobierno.

El eterno problema del CONICET es que presenta un cuello de botella porque hay más personas que se forman para ser científicas que las que pueden entrar al organismo. El tema no solo es una cuestión de números sino la falta de una estrategia de ciencia y tecnología en nuestro país que escape a la centralidad del CONICET. Es tal su peso que se cae una y otra vez en un eterno retorno negativo: no podemos hacer política científica con los números de un solo organismo, no podemos definir los temas estratégicos en base a cuántas becas o científicos entran cada año a CONICET en ese tema específico y no podemos hacer programas estratégicos para resolver los déficits estructurales si pensamos solamente en base a los ingresos al CONICET.

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Esa centralidad es la que hay que poner sobre la mesa y discutir, elaborar estrategias nuevas e implementarlas, y también evaluar los resultados de lo realizado en ciencia y tecnología a lo largo del tiempo, de lo contrario esta problemática va a resurgir año tras año.

Esta pandemia demostró que diseñando una unidad científica, como fue la Unidad Covid-19, inyectando fondos y enfocando todas las potencialidades de investigación se pueden obtener buenos resultados en muy corto plazo ¿Por qué no podemos enfrentar el desafío de hacer esto en otros contextos que no sean la pandemia? ¿Cómo puede ser que hace más de 20 años que estamos discutiendo los ingresos al CONICET o si los becarios son o no trabajadores y no hemos podido abordar un programa estratégico de alimentos, la profesionalización y digitalización de las pymes manufactureras u otros temas urgentes del país?

 

Discutir sobre las capacidades del Estado

La vuelta del debate es una oportunidad más para discutir sobre las capacidades del Estado para discernir, priorizar y poner fondos significativos para enfocar la investigación y desarrollo a la resolución de problemas que tenemos en Argentina. Si lo hicimos durante la pandemia ante una situación extrema que aparecía frente a los ojos de todo el mundo, podemos hacerlo en otras problemáticas que también son evidentes, como el tema alimentario, energético, ambiental, o déficits estructurales que aquejan a nuestra sociedad, como la desigualdad de género o la brecha digital.

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Otro punto importante a debatir es el financiamiento de la política científica y tecnológica. Tema poco clásico de campaña política, la ciencia fue protagonista en las últimas elecciones presidenciales, y se trajo muchas veces sobre la mesa el proyecto del entonces senador Omar Perotti que aspiraba a llegar al 3% del PBI, un número asombroso que solo tienen en el mundo países muy desarrollados o los que han tomado como estrategia desarrollar la economía del conocimiento, por ejemplo, Corea del Sur. Esa aspiración contrasta con el nuevo proyecto presentado por la bancada oficialista que solo aspira al 1% del PBI y peor aún, contrasta mucho más con las acciones del propio Perotti que al acceder como gobernador de Santa Fe cerró el ministerio provincial de Ciencia y lleva ejecutados cero pesos de los fondos para el área, asignados por ley provincial del socialismo.

Mientras el mundo está planteando discusiones sobre ciencia mucho más complejas, donde aparecen otros actores en la escena, donde las universidades deben renovar sus rol como acreditadoras de conocimiento y vincularse más y mejor con los organismos y empresas para producir conocimiento, donde la inteligencia artificial acentúa las desigualdades y supone un enorme problema para los estados poder mejorar la calidad de sus resultados, en Argentina nos enredamos en un detalle de una de las carreras del escalafón científico, desde narrativas cada vez más simples y menos adecuadas para resolver nuestros problemas.

 

*Diputada provincial de Santa Fe – Ex ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Santa Fe