Un fragmento de 13,8 metros de longitud que se desprendió de la etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX impactará a gran velocidad contra la superficie de la Luna. El choque se producirá a una velocidad de 8.700 kilómetros por hora cerca del cráter Einstein, en el borde occidental visible del satélite. De acuerdo con las estimaciones orbitales calibradas por astrónomos e ingenieros balísticos, está previsto para las 3:35 del miércoles 5 de agosto, hora argentina.
Aunque la colisión no estaba programada en el plan original de la misión, la comunidad científica internacional transformó el imprevisto en un experimento de laboratorio natural en tiempo real.
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El choque de los restos de la astronave de SpaceX liberará una energía equivalente a la detonación de casi tres toneladas de explosivos, dispersando una densa pluma de regolito y polvo lunar.

El físico del Laboratorio Nacional de los Álamos (Estados Unidos), Benjamín Fernando, explicó que “la gravedad en la Luna es baja y no hay atmósfera ni viento que disperse el polvo rápidamente. Aunque el destello luminoso directo durará menos de un segundo y será difícil de captar por ocurrir en la zona iluminada, la columna de regolito eyectado podría extenderse varios kilómetros hacia el espacio y permanecer detectable mediante telescopios profesionales durante varias decenas de minutos”.
La empresa aeroespacial de Elon Musk hizo hincapié en la complejidad técnica de controlar la trayectoria final, cuando los restos se adentran en zonas de alta incertidumbre gravitacional.
A través de sus manuales de operaciones la compañía norteamericana SpaceX señaló que las etapas superiores descartadas en órbitas cislunares cumplen con los protocolos de neutralización de energía (pasivación de tanques de combustible y baterías) para prevenir explosiones accidentales, dejando que las perturbaciones gravitatorias naturales definan el destino final del hardware de la nave.
El geólogo planetario e investigador del Centro de vuelos espaciales Goddard de la NASA, Brent Garry, sostuvo que “a partir del impacto obtendremos una localización mucho más precisa de la zona afectada. Podremos realizar observaciones dirigidas con la sonda Orbitador de reconocimiento lunar (LRO) aproximadamente una semana después del choque para mapear las alteraciones físicas sobre el terreno y comparar el estado de la superficie antes y después del choque”.

Riesgos y debate sobre la basura espacial cislunar: el inminente impacto de los restos del cohete Falcon 9
Los científicos aclaran de manera categórica que el acontecimiento no representa ningún peligro para la Tierra ni afecta el equilibrio de la órbita lunar. El fenómeno reactiva el debate sobre la gestión de la basura espacial en el espacio profundo.
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A diferencia de los satélites en órbita terrestre baja que eventualmente reingresan y se desintegran en la atmósfera, las misiones enviadas a la Luna o a puntos de Lagrange,cinco posiciones en el espacio donde la gravedad de dos cuerpos grandes y la fuerza de movimiento se equilibran, dejan componentes que pueden vagar durante años o décadas.
Con el aumento sostenido de lanzamientos comerciales y estatales hacia el satélite natural en el marco de la nueva era de exploración espacial, la gestión responsable de residuos en la órbita cislunar se perfila como una prioridad regulatoria internacional.
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