El agua dejó de ser una preocupación limitada a las costas y empezó a meterse en las casas. En el barrio Anahí, ubicado en la zona norte de la ciudad de Corrientes, varias viviendas quedaron anegadas este viernes por la crecida del río Paraná y algunas familias tuvieron que abandonar sus hogares ante el avance del agua.
Según informó la Dirección Provincial de Defensa Civil, 222 personas habían sido reubicadas en Corrientes por la creciente. En la capital provincial, 71 vecinos de 14 familias se habían autoevacuado. El foco de mayor preocupación estaba en Itatí, donde la cantidad de evacuados pasó de 14 a 55, mientras que en las islas Apipé, cerca de la represa de Yacyretá, otras 44 personas debieron dejar sus hogares. En Ituzaingó, en tanto, se registraban 19 vecinos reubicados.
Pero el problema no termina en la frontera argentina. En Paraguay, la Secretaría de Emergencia Nacional informó que unas 1.500 familias habían sido evacuadas en los departamentos de Alto Paraná y Ñeembucú. En Ciudad del Este, varios barrios quedaron bajo el agua, mientras que en Ayolas, frente a la zona de influencia de Yacyretá, las autoridades reportaron alrededor de 2.000 personas afectadas.
Incluso, el intendente de Ayolas, Carlos Duarte, advirtió sobre la magnitud de la crecida del río Paraná y aseguró que el nivel del agua alcanzó los 6,30 metros. “Realmente estamos teniendo alturas históricas. El último reporte del día de ayer llegó a 6,30 metros el nivel del agua. Desde el 83 que no teníamos esta altura”, declaró.

En las islas del Delta del Paraná, la crecida reduce la superficie disponible para el pastoreo y obliga a los productores ganaderos a organizar el traslado de sus animales hacia campos más altos. Un relevamiento del INTA Paraná en Villa Urquiza, las islas de Victoria y una zona próxima a Puerto Gaboto advirtió que “no existe una única altura del río válida para tomar decisiones en el conjunto de las islas”.
Su decisión depende de las características de cada establecimiento, la superficie que queda disponible, el acceso a los corrales y embarcaderos y el tiempo necesario para completar el operativo. “El tiempo también es una variable crítica”, señaló Ernesto Massa, especialista en ganadería de islas del INTA Paraná.
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Esta creciente también puede agravar los riesgos para quienes navegan. A modo de ejemplo, en Fray Luis Beltrán, Santa Fe, cuatro hombres cayeron al Paraná el jueves por la noche cuando intentaban cruzar en una lancha. Uno logró ponerse a salvo y los otros tres eran buscados por Prefectura Naval.
Natalia, cuñada de uno de los desaparecidos, contó que habló con el sobreviviente: “Le dijo a mi hermana que él se pudo agarrar a un recipiente y que al resto se los llevaba la corriente y pedían auxilio”, declaró.

El Niño y el riesgo de una temporada de aguas altas
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en sus informes de 2026 el desarrollo de El Niño, un fenómeno natural asociado al calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, que altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia en distintas regiones del mundo.
Sumamente en Argentina, su fase cálida suele aumentar la probabilidad de precipitaciones superiores a las normales en el Litoral, aunque no determina por sí sola cuánto va a llover en un lugar específico.

En su informe de octubre, el SMN describió condiciones de El Niño de fuerte intensidad y señaló que los modelos contemplaban una probabilidad del 100% de que la fase cálida persistiera durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026, con posibilidades de intensificación.
Sin embargo, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), organismo argentino-paraguayo encargado de administrar la represa hidroeléctrica de Yacyretá, viene utilizando la expresión “Super Niño” para advertir sobre el escenario de lluvias y caudales elevados previsto para los próximos meses.
Advirtió que existe un alto grado de probabilidad de que se registren episodios de aguas altas en el río Paraná durante el trimestre octubre-diciembre. En su alerta hidrológica, señaló que los índices climáticos “hacen prever con un grado de probabilidad alto” que podrían producirse estos eventos.
MV/ML