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Basta de discriminación

“Primero vinieron por los de la Guardia Urbana…”, habrá pensado alguien que no era de la Guardia Urbana, pero sí repetidor de Bertolt Brecht. “Primero vinieron por los de la Guardia Urbana, pero como yo no era de la Guardia Urbana, no me preocupé”, pensó o declamó, y se dirigió sin tardanza a las oficinas del INADI a radicar la correspondiente denuncia.

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“Primero vinieron por los de la Guardia Urbana…”, habrá pensado alguien que no era de la Guardia Urbana, pero sí repetidor de Bertolt Brecht. “Primero vinieron por los de la Guardia Urbana, pero como yo no era de la Guardia Urbana, no me preocupé”, pensó o declamó, y se dirigió sin tardanza a las oficinas del INADI a radicar la correspondiente denuncia. ¿Denuncia contra quién? Contra el bueno de Mauricio Macri.
Macri habló por la tele y dijo: “Los de la Guardia Urbana eran unos gorditos que no pasaba nada”. Es cuestión de sensibilidad, evidentemente. No me sentí herido, pese a lo gordito que estoy. Es probable que Macri no tenga del todo presente aquel famoso; “A vos no te va tan mal, gordito”, espetado por el ahora prócer Raúl Alfonsín. Pero, seguramente, recuerda a la perfección aquel otro: “Es un gordito”, que el gran Hugo Gatti destinara nada menos que a Maradona allá por 1980, con tan malas consecuencias para él.
Para mí no discriminó con lo que dijo: ni a la Guardia Urbana ni a los gorditos. En cambio, veo con cierta preocupación la manera en que construyó la frase. ¿No debió decir mejor: “Eran tan gorditos que no pasaba nada”? ¿O decir en todo caso: “Eran unos gorditos con los que no pasaba nada”? Brechtiano como soy, pienso y declamo: “Primero vinieron por el castellano…”. Y profesor de castellano como soy, no puedo no denunciar este maltrato. No me consta que Mauricio Macri discrimine a los subordinados, pero parece fuera de duda que con los nexos subordinantes no se lleva del todo bien.
Ah: y con los hermanos paraguayos tampoco. En el tomógrafo del Hospital Rivadavia, por lo menos, no los quiere para nada; aunque al inolvidable Roberto Cabañas le deba tanto como le debo yo.