No es Checho Batista, justamente, un entrenador al que le guste meterse en caminos sinuosos que lo lleven a enfrentamientos. Esquiva la polémica cada vez que abre la boca, se corre del medio cada vez que es atacado. Además de una decisión propia, hay indicación clara de Julio Grondona en ese sentido. Pero Batista anheló mucho estar en el lugar en el que está. Llegó casi sin historia como DT, superó en la elección –de Grondona, claro está– a entrenadores con un palmarés más acorde. No va a complicarse la vida en peleas en las que, seguramente, va a salir derrotado. No porque no sepa defenderse ni porque no sepa de fútbol (sabe mucho), sino porque él es quien detenta el cargo de técnico y está en el lugar más vulnerable. Hace bien en callarse.
Los viejos periodistas que cubren la información de Tribunales suelen repetir una frase: “Los jueces opinan a través de sus fallos”. Es lógico preguntarse, entonces, si los entrenadores nacionales opinan a través de sus convocatorias.
Este llamado para jugar el 9 de febrero contra Portugal en Ginebra dejó afuera a jugadores-emblema del ciclo de Diego Maradona. Y está dicho desde la más absoluta asepsia. Uno podría ser mal pensado y verlo desde ese lado. Demichelis y Heinze fueron inamovibles para Maradona, aun cuando el ex jugador del Bayern Munich tenía todos los números para ser sustituido. Heinze fue el “jefe espiritual” del grupo anterior, sin olvidar que su exclusión en el entretiempo del partido contra Paraguay de la Eliminatoria anterior le costó la cabeza a Basile.
Heinze no es un jugador que a Batista le parezca insustituible. Es más, no parece de su agrado y tal vez no vuelva a llamarlo. Lo de Demichelis tiene más lógica. Su rendimiento en el Bayern Munich entró en franco descenso y, a eso, le sumó una mala final de Champions, un Mundial muy flojo y una discusión con el entrenador del equipo alemán.
Demichelis y Heinze son los únicos futbolistas a los que Batista llamó por teléfono para darles alguna explicación. No encontró a ninguno de los dos y les dejó un mensaje en el contestador.
El Kun Agüero es otra de las ausencias notorias. Estuvo lesionado, pero ya se recuperó y volvió a entrenarse con normalidad en su club, el Atlético de Madrid. El vínculo familiar que existe entre Maradona y Agüero hace que cada vez que hay una convocatoria al equipo nacional se preste especial atención. Cuando su apellido no estuvo entre los citados, no hubo mayores problemas: “El Kun está lesionado”, pensamos todos. Pero el jugador apareció en Twitter diciendo que estaba bien y que esperaba ser convocado en la próxima.
Hilando más fino, veremos que otro de los símbolos de la gestión Maradona, Jonás Gutiérrez, no fue citado nunca. El DT puede arrogarse el derecho de que le guste o no un jugador. Y Jonás Gutiérrez tampoco tuvo actuaciones descollantes como para discutir demasiado esta decisión.
El hueco más grande lo dejó la ausencia de Carlos Tevez. Está en un gran nivel en el Manchester City –hizo 14 goles en la temporada, está segundo entre los “top scorers”, a cinco del búlgaro Dimitar Berbatov– y jugando en donde el mismísimo Batista dice que tiene que jugar: de 9.
Checho dijo a los medios que no lo convocó “porque quiere ver otros jugadores”. En la intimidad, en cambio, Batista tiene dudas con respecto a Tevez. Teme que se haya tomado muy a pecho lo de “el jugador del pueblo” y que el futbolista vuelva a ser aquel chocador de muchos tramos del Mundial y de la Eliminatoria, cuando quería hacer todo por su cuenta y estaba más en roce con los rivales que en situaciones útiles para el equipo. Además, muchas veces quería hacer todo él, temeroso de que Messi le disputara aunque sea un poco de la idolatría que supo conseguir.
Checho piensa que “aquel” Tevez le desordena el equipo y no quiere correr riesgos. En su fuero íntimo, ruega por una actuación descollante de Lavezzi y que Diego Milito sea en la Selección el brutal goleador del Inter. Estas dos cuestiones le darían a Checho la chance de prescindir de Tevez con mayor comodidad. Por ahora, lo puede hacer tímidamente y sabe que alguna crítica recibirá. Por supuesto, hubo quienes trajeron a la mesa de discusión el hecho de que Tevez fue el único jugador del Mundial de Sudáfrica que se quejó por la salida de Maradona. Prefiero pensar que esto no fue tenido en cuenta.
Batista tampoco digiere que el capitán del equipo, Javier Mascherano, sea suplente y juegue poco y nada. “Me beneficia que Masche esté en Barcelona porque ese equipo hace lo que yo pretendo que haga la Selección”, dijo el martes en el programa 90 Minutos de Fútbol, de Fox Sports. Es una declaración pour la galerie. El 5 preferido de Batista es Ever Banega, y no es casual el llamado a Lucas Biglia. El rubio volante del Anderlecht belga es joven (mañana cumple 25 años) y, si mantiene viejas condiciones, será un jugador valioso. Hoy tiene dos contras: la liga en la que juega es una de las peores de Europa y en noviembre de 2010 estuvo parado por un desgarro. O sea, está remontando la cuesta.
El barco tiene la proa puesta hacia 2014. Sergio Batista empezó a armar su propio juego y cada vez que pasa esto hay dolor y sorpresas. Como siempre, soñamos con el final feliz, sean cuales fueren los apellidos.