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Bienvenidos al Paraíso

Duración de la estadía: 10 días. Hasta entonces, felicidad. Así reza el programa turístico de la nueva Argentina, la de la beautiful people que comenzó con el triunfo electoral de Javier Milei y su regreso de los Estados Unidos.

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Macri, Milei y el León de Troya. | Pablo Temes

Bienvenidos al Paraíso. Duración de la estadía: 10 días. Hasta entonces, felicidad. Así reza el programa turístico de la nueva Argentina, la de la beautiful people que comenzó con el triunfo electoral de Javier Milei y su regreso de los Estados Unidos. Dichosos todos con más inflación pero de la “buena”, con fuerte recesión pero “benigna”, suba de tarifas “imprescindible” y en la tierra donde tomar deuda es “virtuoso” y el dólar blue ahora “está caro”. Rarísimo.

Inclusive para que sepan que no miente, ya anticipó un shock eléctrico y la llegada de una “necesaria” stagflation como si fuera un premio de Navidad. Y no un colapso. Para él, se perforó el cielo y solo hay goce en el breve Edén terrenal, con un Presidente más famoso que Maradona, al que Biden le trata de arrebatar la amistad de Trump, al que los chinos no lo quieren como enemigo, igual que pretenden los rusos, y los brasileños de Lula le consienten pecados y agravios en su contra. Y sus inclinaciones a favor de Bolsonaro.

Todo ocurre antes de que Milei asuma dentro de dos domingos, el período celestial que consagra la membrecía al poema sobre la libertad de Milton, justamente el paraíso perdido. O a extinguirse después de diez días.

Javier Milei en su visita al lugar de descanso del Lubavitcher Rebb
Javier Milei en su visita al lugar de descanso del Lubavitcher Rebb en New York.

Sorpresa: se ha dignado a concederle honores Cristina, los sindicalistas hacen cola por una foto al menos, ni hablar de otros opositores recalcitrantes del subdesarrollo. Hasta el monumental treki Elon Musk lo cita como ejemplo al libertario argentino, lo mismo que legisladores de Europa o Nueva Zelanda. Sin distinciones atravesó el globo y el Papa se congratula de saludarlo luego de haber ordenado a sus curitas y obispos que le mordieran los tobillos al recién venido como si fueran dominicos en lugar de jesuitas.

Ni hablar de los judíos, cuya congregación ortodoxa —los lubavitch— lo ha cooptado aunque les falta convertir a Milei por la prueba de sangre, ya que por voluntad parece asimilado y podría sumarse al religioso Benjamín Netanyahu en Israel o el menos confesional Volodimir Zelenski en Ucrania, los dos únicos mandatarios judíos hoy en el mundo. Es que hacen falta creyentes para conservar las religiones.

Intereses, ambiciones, promesas sin cumplir

Tanta disposición universal y tregua mínima son inéditas, seguramente efímeras. Mientras, suben unos, bajan otros. Paracaidistas que reemplazan a veteranos y añejos socios que no permiten el ingreso a la cima. Si bien Karina es “la jefa”, la puerta de entrada es atendida por los más sociables y con más experiencia en el Estado. Léase Guillermo Francos y Luis “Toto” Caputo, mientras que Nicolás Ferraro (a cargo del Ministerio de Infraestructura con más áreas y responsabilidades) parece que ni siquiera le ceden una lapicera para inscribir un aspirante. Al revés de “Toto”, quien ya ubicó a 14 propios en el Banco Central, Pami, Anses, Comisión de Valores y otros institutos clave.

Se desconoce si impidió el acceso de Demian Reidel como titular del BCRA luego de haberlo estimulado o fue el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, quien trató de imponer condiciones técnicas que el candidato no aceptó. Dijo, al desertar: “Me equivoqué cuando seguí en el gobierno de Macri luego de que lo afeitaran a Federico Sturzenegger. No quiero repetir lo mismo”. Para más precisiones, habría que consultar a quienes lo escucharon en Fiel hace pocas horas. Nadie cree que se encuentre enojado: dicen que consumó alegrías con una preferida de Milei.

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Milei almorzó con Bill Clinton.

A Caputo, en su exposición en New York, se lo consideró “racional”, juicio que lo valora en relación con anteriores viajeros. Todos se proponen ayudar, pero no aparecieron puntas de ningún crédito para llegar a mediados de año. Al menos, privado. Sí parece que el FMI, siempre el endemoniado FMI, le facilitaría una negociación y ampliación del préstamo hacia febrero o marzo si se aplican los anuncios comprometidos (sobre todo en materia fiscal, un recorte a no modificar de 5 a 5 puntos y medio del presupuesto, lejos de lo que alguna vez planteó Milei: 15%).

En cuanto a las obligaciones a pagar en días del gobierno con el organismo se postergan por la gracia de 6 meses que otorga a sus socios el FMI antes de declarar el default. Tenso primer trimestre. La buena impresión del dúo Milei-Caputo, sin embargo, tropieza con un dato a tener en cuenta para cualquier entendido: ninguno de los dos es macro economista y, se supone, que un hombre de esa especialidad debería conducir el Palacio de Hacienda.

La asociación Milei-Macri comparte criterios pero no nombres

Eufórico Milei con su místico recorrido y hasta con el cumplido almuerzo de Bill Clinton, presunto ingreso a una categoría superior cuya entrada cuesta lo que dice el tarifario del ex Presidente demócrata en su página de internet. Puede haber descuentos.

El mismo precio y la misma inutilidad que obraron amigos de Cristina de Kirchner, de Alberto Fernández y Sergio Massa, tal vez los mismos que ahora llevaron a Milei a esa mesa (de su visita a Cristina, un recuerdo: en castellano, Clinton pidió por un nombre, un argentino que pocos conocían y que, curiosamente, a él le maneja ciertas finanzas: un empresario que es hijo de un personaje determinante en la vida de Juan Perón, en su pacto con Frigerio y Frondizi. Mas datos, ver “Puerta de Hierro”, libro de Juan Bautista Yofre).

Milei con Macri y Bullrich
Milei con Macri y Bullrich.

Al volver de su idílica gira, Milei bendice nombramientos y hasta funcionará como árbitro entre Patricia Bullrich y Mauricio Macri: el boquense quiere que su ex pupila, si lo desea, asuma en la secretaría de Seguridad por su cuenta y riesgo, sin que represente al Pro. Para que nadie diga que existe un cogobierno o que él infiltra la primera línea de la nueva gestión (ya es suficiente con poblar las segundas líneas). Se verá qué dice la Bullrich y la sabiduría de Milei para zanjar ese conflicto. En el paraíso de corta duración se supone que esas soluciones son sencillas.