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COLUMNISTAS / Defensora de Género
domingo 6 enero, 2019

Complejidades de la maternidad y sus licencias

Luego de la ley de matrimonio igualitario en 2010, el género de las personas contrayentes dejó de ser relevante. Y luego de la ley de identidad de género en 2012, la genitalidad no es determinante del género (que solo depende de la autopercepción).

por Diana Maffia

primera vez. La Justicia bonaerense otorgó la misma licencia por maternidad a una pareja de mujeres. Foto: facebook

Licencia maternal: Mater semper certa est era hasta hace pocos años un principio fundamental del Derecho Civil: la maternidad siempre era indudablemente de quien gestaba y paría. En la sección Sociedad del sábado se señala un fallo en el que se concede licencia por maternidad a una madre no gestante, pareja de otra mujer que está gestando.

La empresa en la que trabaja le ofreció tres días de licencia por paternidad, pero claramente no es un padre.

La Justicia le otorga la licencia solicitada, pero reflexiona sobre la necesidad de legislar para las nuevas realidades.

Es que luego de la ley de matrimonio igualitario en 2010, el género de las personas contrayentes dejó de ser relevante. Y luego de la ley de identidad de género en 2012, la genitalidad no es determinante del género (que solo depende de la autopercepción).

Saber cuáles son los genitales de alguien no nos certifica su género, y a la vez saber que alguien es mujer no nos dice nada acerca de su capacidad de fecundar o de gestar. En consecuencia, hay en nuestro país personas gestantes que no son mujeres, en particular varones trans. Esta especial situación formó parte del debate sobre aborto en el Congreso.

Para hacer aún más complejo el escenario, en 2015 el nuevo Código Civil modificó el capítulo sobre filiación (que ordena el vínculo jurídico entre dos personas en que una desciende de otra) y contempla no solo la filiación biológica y por adopción, sino por técnicas de reproducción humana asistida, en que se legitima por “voluntad procreacional”, el ánimo o intención de procrear, que tiene prioridad por sobre la maternidad o paternidad biológica.

La Justicia bonaerense otorgó la misma licencia por maternidad a una pareja de mujeres

La “verdadera identidad”, en un país con nuestra historia en que la apropiación ilegítima de bebés en la dictadura hizo que se hablara de “recuperar la verdadera identidad” cuando un análisis genético revelaba la filiación biológica de padres o madres desaparecidos, pasa aquí de los genes a la voluntad escrita de las partes que desean concebir pero no pueden hacerlo por los medios habituales y no desean adoptar.

En el caso de varones trans que gestan ¿es justo darles solo licencia para padres porque son varones? Sus parejas pueden ser varones o mujeres, ¿sería justo darle licencia por maternidad a la pareja femenina no gestante por ser mujer, y no a la masculina por ser varón? ¿Y en el caso de ser dos varones, o dos mujeres, es justo diferenciar las licencias? No es raro que titubeemos al intentar una respuesta.

Aquella piedra basal del código, el Mater semper certa est, cede ante realidades que hicieron estallar ese concepto unívoco de maternidad. En gran parte como producto de la técnica, que permite separar óvulos y espermatozoides de los cuerpos sexuados, fecundar los óvulos en una probeta y luego insertarlos en el cuerpo de una persona gestante (no necesariamente mujer, no necesariamente quien produjo esos óvulos, no necesariamente quien tiene la voluntad procreacional).

Así podría haber una madre biológica (detectable en un análisis de ADN y quien aporta los óvulos), una madre gestante (ya hay proyectos de ley para regular la cesión de útero) y una madre que ha expresado su voluntad procreacional que podría estar en pareja con otra mujer. Por lo que al menos cuatro madres pueden intervenir en el proceso de filiación. Con menos capacidades, también puede haber más de un padre.

Y aunque el Código Civil señala que solo pueden reconocerse dos progenitores, lo cierto es que ya hay casos de triple filiación en que quien donó los gametos a parejas de dos mujeres pidió y logró ser reconocido como padre.
Es bastante obvio que deben revisarse las licencias. Su sentido es algo más que cicatrizar tejidos.


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