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COLUMNISTAS / la pareja en el cine
sábado 12 enero, 2019

Divorcios y disputas familiares

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por Miguel Roig

Foto: Cedoc

Roberto Rossellini filma en 1954 una de sus más grandes obras: Viaggio in Italia, catalogada por Cahiers du Cinema como la “primera película moderna”. Un matrimonio inglés de mediana edad, interpretado por Ingrid Bergman y George Sanders, llega a Nápoles para vender una propiedad que Alex Jones, el personaje que encarna Sanders, ha recibido en herencia. Se trata de una pareja sin hijos y desde el inicio mismo de la película acusamos recibo de que se encuentra, si no en un estado de disolución, sí en un momento de inflexión muy importante. Poco a poco, uno y otro se irán separando.
Rossellini los llevará por las calles de Nápoles y en una secuencia final los mezcla entre la multitud que asiste a una procesión religiosa. La muerte, el vacío, la desesperación se hacen cargo de la escena mientras ella, Joyce, es arrastrada por la riada humana que la ignora y, fuera de sí, pide auxilio mientras se aleja. Alex, como puede, consigue abrirse paso y finalmente la alcanza al tiempo que la aferra en un abrazo de amor que, por primera vez, permite que se encuentren el uno con el otro, “redeclarando” el amor, como apunta el filósofo Alain Badiou, que plantea tres momentos de la pareja: pasión, separación y reinvención. La construcción emocional de Rossellini en su obra, desde el comienzo hasta el final, es perfecta. En su día, en 1954, nadie la entendió ni valoró. El filme tendría que esperar que pasaran los años 60 antes de que se pudiera entender de qué estaba hablando el realizador italiano.
Cuando se comienza a valorar Viaggio in Italia, a principios de los 70, Ingmar Bergman rueda una serie de episodios para la televisión sueca que, en una versión editada para ser exhibida en los cines se conoció como Secretos de un matrimonio y que hoy, como a buena parte de la filmografía de Bergman, se la considera un clásico. En este filme Liv Ullmann y Erland Josephson interpretan a un matrimonio sueco de clase media que, a diferencia de la pareja de Viaggio in Italia, tienen dos hijas y se presentan felices ante el mundo. Esta estabilidad se derrumba cuando él le confiesa a ella que está enamorado de otra mujer y que abandona la casa en ese mismo momento, no sin antes puntualizar que lleva cuatro años intentando dar ese paso.
A partir de ese momento, Bergman, con su doloroso escalpelo, a diferencia de Rossellini, abre en canal a sus personajes y accedemos al dolor de la mujer y a la burbuja pasional en la que transitoriamente se instala el hombre.
Cada encuentro de la pareja, ya separados, es un choque emocional y sexual en el que los dos se interrogan pero sin cerrar la puerta a un nuevo acercamiento. “Somos unos analfabetos emocionales; somos totalmente ignorantes respecto a nosotros mismos y a los demás”, admite el marido.
Más de treinta años después, en 2005, sorteando un largo silencio artístico, a los 85 años, Bergman sorprende al mundo y rueda Saraband, una secuela que nos pone otra vez ante Marianne y Johan, la pareja de Secretos de un matrimonio. Ella nos cuenta que ha pasado el tiempo y que ambos se han perdido de vista. Una hija padece una enfermedad seria, la otra vive en Australia. Johan, el ex marido, habita una casa junto a un lago –el mismo donde los dejamos, jóvenes aún, en la anterior película–, y la mujer piensa ir a verlo. Si en el filme anterior quedaba abierta una posibilidad de restauración, en los tempranos 70, ahora en el pragmatismo del nuevo milenio, esa alternativa no se contempla. Bergman se ha vuelto anciano como sus personajes pero mantiene la capacidad de siempre para entender el mundo. A diferencia de Badiou, Bergman no cree en la reinvención del amor. Johan recibe con parca cordialidad a Marianne pero no cambia su soledad y exhibe su fatalismo: “Primero la gente se conoce, luego se separa y habla por teléfono y después, el silencio”. Marianne recorrerá los trescientos kilómetros de regreso a su vida en la ciudad y a su profesión de abogada: “Sigo trabajando en divorcios y disputas familiares”.

*Periodista y escritor.


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