viernes 09 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS Reestructuración

EE.UU., China y la Argentina

20-11-2022 00:27

Pese a la incertidumbre sobre el mundo por venir, hay una certeza indiscutible: el orden mundial se ha estructurado en torno a la relación Washington-Beijing. Sobre este eje se inserta el futuro de América Latina y de Argentina dentro del sur global.

Esta relación bilateral ha sido teorizada por tres grandes enfoques: la teoría de la estabilidad hegemónica (Kindleberger, 1973) y del cambio mundial (Gilpin, 1987); la rivalidad capitalista entre potencias (Ho-Fung Hund, 2020; Xing, 2016; Lake, 2018) y la dimensión política del conflicto, que marca el desafío de China al orden internacional (Ikenberry, 2008).

Asimismo, ambas políticas exteriores tienen sus particularidades, como teoriza John Kemp (2020) en United States and China enter in a New Cold War. Estados Unidos rechaza la política de esferas de influencia y afirma la decisión de retomar la gran estrategia como una nueva contención más profunda. A su vez, China ha pasado de una política exterior centrada en la ampliación de mercados a una puja por la hegemonía mundial.  

Finalmente, la política regional se enmarca en una dimensión más amplia, que es la de los países del sur global, como sostiene Bravevoy-Wagner (2003) en The foreign policies of the global south.

Para pensar esta configuración geopolítica entre Estados Unidos, China y América Latina, proponemos el Teorema de los Tres Triángulos.

Primer triángulo: capitalismo, democracia y orden mundial. El mundo ha entrado en una transición hegemónica que mantendrá niveles de paridad por mucho tiempo. La nueva potencia ascendente en el marco de un capitalismo estructural es liderada por el Partido Comunista Chino. Esto tensiona con algunos valores de Occidente, especialmente con la democracia liberal y el liderazgo de los Estados Unidos sobre su consolidación.

Esta dialéctica entre sistemas políticos diferentes se reflejará en un orden mundial con un nuevo ordenamiento institucional: China intentará trasladar a la gobernanza global sus valores e intereses teorizados por la academia china y manifestados en los discursos oficiales.

Segundo triángulo: interdependencia, asimetría y cooperación. Este triángulo estratégico tiene las siguientes características: a) para Washington y Beijing esta relación es más importante que las relaciones de cualquiera de estos dos países individualmente con América Latina; b) para Washington primaría en última instancia la seguridad hacía América Latina por sobre la economía, a la inversa que para Beijing; c) para América Latina ambos ejes no pueden concebirse como separados sino como equidistantes y complementarios.  

Esta realidad enmarca a América Latina y Argentina en condicionantes externos con altos niveles de asimetría estructural. A pesar de esto, Estados Unidos y China, así como América Latina, entienden que es necesaria la cooperación entre las partes dados los altos niveles de interdependencia.

Tercer triángulo: desarrollo, autonomía y valor estratégico. En este escenario, debemos recuperar el concepto de política exterior de los Estados débiles: Long (2017) Small states, great power?. Asimismo, resulta imperioso volver a teorizar sobre las relaciones internacionales de América Latina que tienen eje en el propio interés de la región, como propone Tickner (2003) en Hearing Latin American International Relations Thinking.

Para pensar una autonomía realista para el desarrollo, debemos construir capacidades materiales y cognitivas que nos acoplen al sendero del crecimiento integral dentro de la lógica de la interdependencia hegemónica en transición.

En el marco de esta teorización toma plena vigencia el concepto de valor estratégico del Realismo Periférico de Carlos Escudé, que profundizara recientemente Lautaro Rubbí (2022) en Autonomía y valor estratégico de los países periféricos: análisis de la literatura y propuesta teórica.

En esta interdependencia asimétrica del orden global, se hace necesaria una interpretación de extrema racionalidad y equilibrio crítico. La maduración de la comprensión de la historia y la teoría de nuestras relaciones exteriores exigen construir un consenso para una política exterior desarrollocéntrica.

*Profesor e Investigador de la UBA. Compilador y autor del Manual de la política exterior argentina (Eudeba).

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