24 sep 2020
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sábado 13 junio, 2020

El antichavismo de Alberto

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Alberto Fernández Foto: CEDOC
sábado 13 junio, 2020

Alberto Fernández nunca fue chavista. Cuando Alberto acompañó a Néstor Kirchner en la gestación del kirchnerismo en el poder de la Argentina, el presidente venezolano Hugo Chávez no era el modelo que los inspiraba. El ejemplo de estadista internacional que había deslumbrado a Néstor y a Alberto en 2003 era Ricardo Lagos. El presidente chileno del Partido Socialista representaba moderación en las formas y sentido común en el accionar. Dos facetas de las que Chávez siempre careció.

A decir verdad, ningún dirigente de peso del kirchnerismo fundacional comulgaba con el chavismo por aquellos años. Ni Néstor, ni Alberto, ni el canciller Rafael Bielsa, ni el ministro de Economía Roberto Lavagna. Ninguno de los padres fundadores del kirchnerismo reinvindaba al modelo bolivariano.

Alberto definía en aquella época a Chávez como un político "muy caribeño", eufemismo elegido para dar cuenta de las extravagancias del Comandante. De hecho, el verdadero nexo entre el kirchnerismo y el chavismo fue siempre más económico que ideológico, siendo Julio De Vido el artífice de la "embajada paralela" que Argentina matuvo en Caracas durante los años K.

Pero Vicentin confundió a los desmemoriados. "Ya tendrán tiempo de compararnos con Venezuela, con el infierno", lanzó Alberto esta semana, en medio del anuncio de la intervención de la cerealera. Pero, a medida que la retórica bolchevique iba en aumento, dentro y fuera del oficialismo, desde el Gobierno se encargaron de desandar cualquier intento de subir a la Sierra Maestra.

"Chávez se quedaba con las empresas prósperas. Yo rescato grandes empresas en quiebra que están en mercados estratégicos", aclaró Alberto. "Que nadie crea que tenemos algo que ver con Venezuela", sumó el ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas, responsable del plan del oficialismo sobre Vicentin. Y todas las banderas rojas fueron arriadas: si hay expropiación que sea una expropiación peronista, nunca chavista. Argentina no será Venezuela con Alberto en el poder.

A decir verdad, ningún dirigente de peso del kirchnerismo fundacional era chavista por aquellos años. Alberto definía entonces a Chávez como "muy caribeño", eufemismo elegido para dar cuenta de las extravagancias del Comandante

Alberto nunca fue chavista, insistimos. Pero, para despejar dudas, puede ser interesante repasar las intervenciones del Presidente sobre Venezuela desde que se convirtió en candidato, hace poco más de un año.

-"En Venezuela hay un problema respecto de la calidad institucional y hay que prestarle atención a eso porque evidentemente se han vivido en los últimos años sistemas de abusos y de arbitrariedad del Estado que no pueden pasar desapercibidas. Eso ha complicado la convivencia democrática a tal punto que ha habido enfrentamientos y detenciones que deben llamarnos la atención y preocuparnos". (5 de julio de 2019, en el lanzamiento oficial de la campaña electoral)

-"Siempre he dicho que Venezuela tiene un régimen autoritario que se hace muy difícil defenderlo. Es un gobierno que en su origen es democrático porque la gente votó, pero en su ejercicio ha cometido abusos. Lo que creo es que rápidamente hay que recomponer la institucionalidad en Venezuela y Maduro no la está garantizando". (12 de de agosto 2019, en Corea del Centro, tras triunfar en las PASO)

-"Las dictaduras suelen tener un origen no democrático, y no es el caso de Venezuela. Pero muchas veces las democracias, por abuso de quien gobierna, se convierten en autoritarismos, que es lo que yo digo que ocurre en Venezuela". (26 de agosto de 2019, en una entrevista en La Cornisa)

-"No quiero eludir el tema Venezuela porque todos saben lo que pienso. Venezuela tiene problemas. Pero más problemas tienen los venezolanos que están allá adentro. Y más los que tuvieron que emigrar. A diferencia del presidente [entonces Mauricio Macri] yo quiero que los venezolanos resuelvan sus problemas allá adentro". (20 de octubre, en el debate presidencial)

-"Gracias Nicolás Maduro por sus felicitaciones. América Latina debe trabajar unida para superar la pobreza y desigualdad que padece. La plena vigencia de la democracia es el camino para lograrlo". (29 de octubre, tuit en respuesta a Maduro, que lo había felicitado por el triunfo en la elección presidencial)

-"Estoy muy preocupado por la situación humanitaria. Pero estamos en presencia de un gobierno que ha tomado decisiones arbitrarias, que ha puesto en peligro el Estado de derecho y hay una crisis de convivencia democrática". (8 de febrero de 2020, en una entrevista a Le Monde, en medio de su primera visita presidencial a Europa)

El Grupo Puebla es el espacio que más representa a Alberto Fernández en materia internacional. Es un foro progresista, fundado por líderes de izquierda de América Latina de altísimo nivel político, que incluye a destacados ex presidentes o candidatos presidenciales. Allí confluyen los brasileños Lula Da Silva y Dilma Rousseff, el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales, los uruguayos Tabaré Vázquez y José Mujica, el mexicano Cuahémoc Cárdenas, el chileno Marco Enríquez-Ominami, el dominicano Leonel Fernández, el colombiano Ernesto Samper y el paraguayo Fernando Lugo.

El Grupo Puebla un espacio donde el chavismo se sentiría cómodo. Pero el chavismo no ha sido invitado al Grupo Puebla.

Pero a medida que la retórica bolchevique iba en aumento, todas las banderas rojas fueron arriadas: si hay expropiación que sea una expropiación peronista, nunca  chavista. Argentina no será Venezuela con Alberto en el poder.

La poca empatía de Alberto con el chavismo también pudo observarse en el discurso que brindó el 5 de noviembre del año pasado, en la primera gira por la región como presidente electo de Argentina. Fue invitado por la Universidad Autónoma de México para dictar una conferencia en el antiguo Colegio San Ildefonso luego de reunirse con el presidente socialdemócrata Andrés Manuel López Obrador.

Alberto endulzó los oídos del autitorio de centroizquierda que lo escuchaba para referirse a los retos que se avecinaban para América Latina: mencionó el desafío de contrarrestar los altos índices de desigualdad y pobreza en la región, y se refirió al enojo que se evidenciaba en América del Sur, algo que se manifestaba en las masivas protestas contra gobiernos neoliberales, como las que jaqueaban a Santiago de Chile y a Bogotá.

Alberto recordó entonces, con añoranza, la época dorada del progresismo regional de principios de siglo. Mencionó a Néstor y a Cristina en la Argentina, a Lula en Brasil, a Michelle Bachelet en Chile, a Correa en Ecuador, a Evo en Bolivia y a Tabaré Vásquez y a Mujica en Uruguay. Pero hubo un silencio que sonó como un grito. Alberto no incluyó a Chávez en su dream team de líderes heróicos.

Porque Alberto nunca fue chavista. Que nadie lo dude.

 

 


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