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escatologia chiita

El atentado contra la AMIA

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Apropósito del artículo sobre el acuerdo con Irán recibí correos que quisiera comentar. Algunos dicen que los atentados fueron parte de un complot imperialista sionista. El término apareció en 1902 en Los protocolos de los sabios de Sión, invento de la Ojrana, policía secreta zarista, para culpar a los judíos de los problemas de Rusia. Las teorías conspirativas suelen carecer de lógica. Nada señala en qué pudieron favorecer esos crímenes a Israel o Estados Unidos.

Otros dicen que mi interpretación de la escatología chiíta no es ortodoxa y seguramente es así. Las verdades de las religiones son discutibles. Las ideas de Urbano II y las de Francisco sobre el diálogo con los islámicos son distintas, tal vez alguna sea verdadera, pero para analizar el mundo en que vivo me interesa la de Francisco. Sobre el chiísmo busco comprender a los líderes persas por su influencia en la política contemporánea. No busco en Al Mufid una verdad religiosa, lo leo porque Jamenei lo cita con frecuencia y escribió su biografía, en la que dice que nació en el 948, tuvo el privilegio de que el Mahdi le nombre Al Mufid, le envíe tres cartas y deje una cuarta en su tumba. Vivió en la era de oro del Islam que coincidió con la desaparición del Kaganato Jázaro, único estado judío anterior a Israel, cuyo choque con los persas agudizó su antisemitismo. Me interesa su influencia actual en Irán.

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Hay quienes me dicen “no es posible que crean tonterías”. Siempre suponemos que los propios mitos son normales. Algunos buscan el Santo Grial, en la Catedral de Colonia están los tres Reyes Magos, hasta 1983 se veneraba el Santo Prepucio de Cristo y nada de eso parece una locura. La escatología chiíta es tan irracional y respetable como todas las creencias. Lo grave es que, más allá de los mitos, todos los meses hay gente que muere por el choque del Islam con Occidente. Cuando un avión estalla, la policía no busca en la lista de pasajeros a los cuáqueros sino a los islámicos. Hoy pocos se inmolan por sus creencias, si son budistas evitan daños a terceros y al medio ambiente, si son islámicos tratan de matar la mayor cantidad de infieles. Quien muere de esa manera tiene mucha fe y supone que con eso gana el cielo. El atacante suicida de la AMIA no pudo ser judío ni cristiano, porque se habría ido al infierno según sus creencias. Según las investigaciones habría sido Ibrahim Hussein Berro, joven militante de Hezbollah. Dos meses después del atentado, Hezbollah dijo que Berro había muerto en un enfrentamiento en Líbano.

Nunca apareció su cadáver pero se realizó un funeral solemne al que asistieron el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah y el vicepresidente Nahim Qassem. Nasrallah felicitó a los padres del joven “porque lo que había hecho era algo bueno”. En el sur del Líbano hay una plaza con su nombre para recordar su hazaña. ¿Cuál? Es imposible que Irán permita que se interrogue a sus autoridades como pretendía el inocente acuerdo firmado por Argentina. La única vía realista para aclarar lo sucedido es comparar el ADN de los restos con el de los parientes de Berro, muchos de los cuales viven en Estados Unidos. Si coinciden, la hipótesis de la Justicia argentina se confirmaría.

Más allá de eso, hay que trabajar para que no se produzca un nuevo atentado. Los de 1994 contaron con el apoyo de mucha gente de la que no se sabe nada. No pudo ser la obra solitaria de una persona que no se ubicaba en Buenos Aires. Si es cierto lo que dice Jamenei y está preparando la reaparición del Mahdi, pueden repetirse actos terroristas contra la comunidad judía. En 1976 el premier Ebrahim Yazdi dijo que así como los judíos celebran el día del holocausto, los chiítas deberían celebrar un día anual del antisionismo y solicitó al Ayatollah Khomeini que lo instituya. El Imán aceptó la sugerencia y en 1979 ordenó que el último viernes de Ramadán se celebre el día de Al Quds, “la sagrada”, nombre árabe de la ciudad de Jerusalén, proclamando la destrucción del estado de Israel. El año pasado Al Quds se celebró en ochenta ciudades del mundo, entre las que estuvo Buenos Aires. ¿Sus organizadores se inscriben en la estrategia internacional de Irán? En Argentina hay personas y organizaciones violentas vinculadas a Irán que podrían participar de un plan agresivo contra cientos de miles de argentinos en el marco del choque de civilizaciones entre Persia y Occidente. Sin caer en extremismos y discriminaciones hay que investigar si eso puede ser así e impedirlo.

*Profesor de la George Washington University.