Leí hace unos días un formidable texto paródico sobre una figura hilarante que bien podría denominarse “el hombre reel”. Era el texto de uno que se expedían sobre libros premiados o no premiados, entrevistas de distintos medios, librerías, cursos dictados en esas librerías, periodistas, cineastas, artículos de prensa. Pero nada indicaba que hubiese leído esos libros o esos artículos, ni visto u oído los programas o las entrevistas, ni conocido las películas, ni pisado la librería, ni tomado los cursos: todo lo había visto en reels. Siempre en reels. Solamente en reels.
Esperablemente, se equivocaba en lo que decía, juzgaba según sus prejuicios, entendía las cosas exactamente al revés, y el efecto satírico es entonces fenomenal. Todo un caso de este tiempo. A la manera de un documental que se ocupara de un hombre alimentado exclusivamente a raíces, o exclusivamente a huevo duro, o exclusivamente en McDonald’s, aquí se presentaba, en una logradísima clave paródica, el caso de un hombre alimentado exclusivamente con reels. Todo el día con la pantallita en la mano, viendo el mundo desde ahí.
El pispeo, la lectura en diagonal, el ver cachitos de cosas, lo pído al pasar: todo eso ya existía
Existen casos, seguramente, en los que el fragmento extractado o el videíto de difusión funcionan como invitación a ver y escuchar las entrevistas o a leer los libros o a tomar los cursos. Puede también que no despierten tanto interés, y entonces la cosa queda ahí, como un volante que se reparte en la calle y alguien descarta: se deshace del papel y lo olvida. Pero el hombre reel se interesa, se interesa y mucho, y por cierto no olvida; pero se interesa solamente en el reel. Se queda con el pedacito, como si eso fuese todo; la parte que no vio, que no leyó, que no escuchó, no sabe que no la sabe.
Como todas las buenas sátiras, esta acierta con su dardo en una clave de época, ahí donde una transformación tecnológica mayor cambia toda una relación con el mundo. El pispeo, la lectura en diagonal, el ver cachitos de cosas, lo oído meramente al pasar: todo eso ya existía. Pero no ocupaba, como ocupa ahora, el centro de escena; no dominaba, como domina ahora, las formas de la crítica y los debates.