Recientemente en reunión con inversores observé que por primera vez se tomó nota de incorporar la hipótesis de continuidad del Frente para la Victoria luego de las elecciones del año 2011. Merezca la opinión que merezca el actual gobierno, es por lo menos temerario no haber analizado la alternativa de continuidad como escenario posible para la toma de decisiones.
Pero así son los analistas y asesores de derecha dura: lo que quieren que suceda, antes que lo que efectivamente puede (o no) suceder.
Con mucha provisoriedad, entonces, vean en el esquema que en el gráfico ejemplifica el Plan A del Frente para la Victoria, para enfrentar la coyuntura electoral del año 2011, bajo la hipótesis de contexto socioeconómico que señala que “vuelve el viento de cola” y se expresa en crecimiento económico con piso de 5,8%, tal como lo proyecta Miguel Bein en sus hipótesis de trabajo.
Como se observa, el primer piso del esquema de dimensión vertical lo constituyen los planes sociales que marchan muy bien (el de menores ya cubre 3,6 millones de menores) y otras alternativas en implementación como Argentina Trabaja, obras de infraestructura básica en regiones postergadas, que intentarán darle más profundidad a la oferta del FpV sobre sectores pobres e indigentes (hoy por impacto del plan de asignación a menores de 18 años en torno al 20-22% de la población), profundidad perdida en el 28 de junio de 2009 donde, sin planes de contención de ningún tipo, se enfrentó una elección cuyo resultado supuso un 25% de votos del segundo cordón bonaerense para el candidato Francisco de Narváez, por citar un caso central en el tablero electoral reciente.
El segundo piso del plan oficial, de dimensión horizontal, depende de la continuidad y generación de nuevos medios de calidad articulados con la estrategia oficial, no solamente tradicionales sino con especial énfasis en la comunicación vía web (portales, blogs, Facebook, Twitter) en el contexto del impulso del consumo interno vía crecimiento (restauración de planes de financiación a largo plazo incluidos). Apunta este piso a desarmar el fuerte rechazo anticipado en octubre del año 2007 en los grandes centros urbanos, excluido el Conurbano, pero evidenciado claramente el 28 de junio en sectores medios bajos y medios, apostando también, colateralmente, a mostrar las notables deficiencias opositoras como alternativa de gestión.
La hipótesis de trabajo en el terreno electoral parte de un piso actual del FpV en el orden del 35% nacional, similar al 28J, por lo cual con 4 puntos más de votos efectivos (900 mil votos efectivos adicionales) a los ya obtenidos en 2009, se ubicaría al FpV sobre el 40% de los votos efectivos.
Del resto de las condiciones para el triunfo en primera vuelta del Plan A, se encarga el archipiélago opositor, donde ninguna alternativa supera hoy el 10% de la intención de voto por varios motivos, entre ellos lo que muy bien señaló el politólogo Julio Burdman, director de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano y director del Observatorio Electoral Latinoamericano, en un reciente análisis sobre la causas de la recuperación kirchnerista reciente:
“Mi hipótesis es que después del conflicto por las reservas y la presidencia del Banco Central, un sector menor de la opinión pública desilusionada con los K ha comenzado a pensar que los opositores pueden ser una alternativa peor…
”A principios de 2010, vimos a una oposición que, más allá de sus razones, quiso modificar la política fiscal del gobierno kirchnerista y cambiar a la presidenta del Banco Central. Probablemente como consecuencia de su fragmentación y falta de coordinación, está saltando al barro antes de tiempo. Está, ante los ojos de la población, asumiendo responsabilidades –y culpas potenciales– sin estar aún en condiciones de lograr resultados ni de presentar metas gubernamentales. Es el peor de los mundos…
”En mi opinión, la tarea de poner límites al Ejecutivo es fundamental para la oposición parlamentaria, pero sus aspiraciones deben ser más modestas. Lo retórico y lo simbólico aquí son más importantes que lo fáctico, porque Argentina no es un país parlamentarista. Si los opositores se entusiasman más de la cuenta con el nuevo poder que les brinda su mayoría artificial, se exponen a la erosión prematura de su capital político.”
Como se observa, se trata de una discusión abierta, pero el oficialismo se recupera y tiene un plan, provisorio, pero al menos un plan a desarrollar de cara al año 2011. Hoy es bastante.
*Director Consultora Equis.