COLUMNISTAS
messi-maradona: comparaciones odiosas

El problema es de los periodistas españoles

Aunque parezca increíble, la pregunta –obvia, trillada, a esta altura insoportable– de si Messi es mejor que Maradona provino de los periodistas españoles. Leonel Messi metió ocho goles en cuatro partidos: dos al Almería, tres al Valencia, tres al Zaragoza y ninguno al Osasuna. Es un promedio excepcional.

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Aunque parezca increíble, la pregunta –obvia, trillada, a esta altura insoportable– de si Messi es mejor que Maradona provino de los periodistas españoles. Leonel Messi metió ocho goles en cuatro partidos: dos al Almería, tres al Valencia, tres al Zaragoza y ninguno al Osasuna. Es un promedio excepcional. De hecho, en la doble central de este suplemento deportivo se compara la capacidad goleadora de Messi con verdaderos monstruos del fútbol argentino, y su promedio está por encima de fenómenos de la talla de Batistuta, Crespo o Kempes, mientras se desempeñaron en Europa.
Los periodistas españoles están en problemas. Tienen que comentar, escribir y mostrar una liga que es de un nivel bajísimo. Es cierto que Barcelona es hoy el mejor equipo del mundo. Tiene un estilo que conjuga estética, orden, táctica notable, estrategia precisa y a Messi para ponerle el broche a lo que generan los otros diez. También es cierto que, si bien está atravesando el duelo por la eliminación en Champions, Real Madrid le está peleando palmo a palmo el cetro de la Liga. A diferencia del Barcelona, el Madrid tiene como principal argumento un incipiente funcionamiento, diez victorias consecutivas, la perseverancia y la paciencia de Manuel Pellegrini para intentar armar un equipo con vestuario complicado y con periodistas orillando la canallada en cualquier comentario. Por supuesto, tiene una ristra de jugadores increíbles: Cristiano Ronaldo, Higuaín, Kaká, Casillas, Raúl, Benzemá…

El problema es que la Liga Española, en sí, es un espanto y ellos la tienen que explicar todos los días. Entonces, en lugar de contar bodrios mortales como Racing de Santander-Mallorca o Valladolid-Espanyol (ambos terminaron previsiblemente 0 a 0 en esta fecha), se divierten comparando a Messi con Maradona. Y acá, como tontos, mordemos el anzuelo.
Es tan floja esa liga, que entre Barcelona y el Real Madrid (los líderes con 71 puntos) y el último de la tabla –el Xerez de Pipo Gorosito– hay 52 puntos de diferencia. Entre los primeros, Barcelona y el Madrid, y el segundo –Valencia–, la distancia es de 18 puntos y del Mallorca, el tercero, están separados por 24. Es imposible que, en este contexto, los líderes tengan rivales de fuste real y que los partidos que no los involucren tengan un nivel que nos atraiga mínimamente para verlos por televisión. La diferencia bestial de presupuesto que existe entre los dos líderes y el resto hace que el torneo sea un paseo en salud para los dos más grandes. En el fútbol argentino de los 90, fue más o menos así, pero a Boca y River se les colaba un gran Vélez, Independiente cortó la hegemonía en los años 94-95 y no mucho más. River y Boca acapararon casi todo, a tal punto de que más de un colega hizo columnas de opinión hablando de la “uruguayización” del fútbol.

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Para tener otro parámetro, si el torneo argentino fuera largo, el primero sería Independiente, con 57 puntos. El segundo, Banfield, tendría 56. Después siguen Newell’s (con 53), Vélez (con 50) y Estudiantes, Argentinos y Colón (con 48). Y la diferencia entre Independiente y los últimos (Tigre y Huracán) sería de 34 puntos, 18 menos que la distancia entre el tándem Barca- Madrid con el Xerez.
Toda esta data explica por qué algunos periodistas españoles generaron la comparación de Lio con Diego pero, de ningún modo –como equivocadamente dijo que dijimos el papá de Messi, Jorge–, es la razón por la que Messi la rompe en España. Es cierto que el enfrentar a equipos flojos podría facilitarle las cosas, pero no menos real es que los golazos al Zaragoza –por ejemplo– los hizo el pibe argentino y no Ibrahimovic, por mencionar a sólo uno de los impresionantes compañeros de Messi. Y este torneo impresentable tampoco empaña o disminuye lo que el Barcelona es como equipo. O lo que el Real Madrid podría llegar a ser, si la prensa deja de influir negativamente sobre desprotegidos hinchas y permite que Pellegrini aplique toda su capacidad.
En cuanto a la comparación Maradona-Messi, es a todas luces injusta. Diego empezó en el modesto Argentinos Juniors de mediados de los 70, a los 15 años. Lio comenzó en el Barcelona a los 17 años. Los compañeros de Maradona eran Munutti, Giacobetti, Bartolo Alvarez, con todo el afecto para ellos. Los de Messi, Ronaldinho, Deco, Rafa Márquez, Eto’o, Xavi… A la edad actual de Messi, Diego todavía jugaba en la Argentina.

Es tan incomparable la carrera de ambos que, a esta altura de sus vidas, estaban en situaciones tan distintas como impresionantes. A los 22 años, Maradona había sido goleador de los archicompetitivos torneos argentinos cinco veces (Metropolitanos ‘78, ’79 y ‘80 y Nacionales ’79 y ’80), había sido campeón con Boca en 1981 y Campeón Mundial Juvenil en 1979. Pulga, en cambio, con otra vida, otro club, otro país, otro mundo y otro contexto, obtuvo tres ligas, tres Supercopas de España, una Copa del Rey, dos Champions League, una Supercopa de Europa y una Copa Mundial de Clubes. Todo esto lo ganó con el Barcelona. Con la Selección Sub 20 fue campeón mundial en 2005 y ganó la medalla dorada en fútbol en los Juegos Olímpicos de China en 2008.
Con Argentinos –al que la Copa Libertadores todavía le quedaba a años luz– Diego hizo que se llenaran los estadios para verlo jugar y lo llevó al subcampeonato en el Metropolitano de 1980. Después de ganar el Metro ’81 con Boca, Diego se fue al Barcelona y ya no volvería al país hasta 1995. Lo que Maradona hizo en el Nápoli, en el Mundial ’86 y en el año que estuvo en el Barcelona aún no puede establecer un parangón con Messi porque a Lio todavía no le tocó.

Pero lo injusto de la comparación está en las épocas y en las coyunturas. Diego se quedó acá hasta 1982 porque la situación económica lo permitió y Messi se fue, porque Newell’s y River se negaron a pagarle un tratamiento que el pibe necesitaba. Es allí donde sus orígenes varían y se hacen incomparables.
En lo que Maradona tiene ventaja es en el carácter. Messi está rodeado de tipos que se hacen cargo del equipo para que él le ponga el moño. Diego es líder, y fue líder en todos los equipos en los que estuvo, salvo en los comienzos en Argentinos. No sé si Messi llegará a ese nivel de ascendencia. Habla menos, es distinto, tiene otra personalidad. Necesita estar bien acompañado. Maradona puso en carreras gloriosas a equipos por los que nadie daba un peso, incluido el del Mundial ’86.
Pero todos estos detalles no son conocidos por los españoles, quedan para la interna. Lo sabemos nosotros porque Maradona es de acá. Igual que Messi, mal que les pese.