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El trabajo de innovar

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Elegí un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día en tu vida, dice una vieja frase atribuida a Confucio que explica a la perfección cómo se puede transformar el deber en placer. La pasión por el trabajo es una emoción que nunca es fácil de alcanzar, pero quienes lo logran, valoran todos los días el esfuerzo hecho por conseguirlo.

Hoy las nuevas generaciones buscan sentirse cómodas en el ámbito laboral y ganar experiencia, para luego partir a conocer diferentes realidades. Ya no hay un arraigo hacia la gran empresa donde uno ingresaba a temprana edad y pasaba toda su vida. Además los vaivenes económicos de nuestro país, desarrollaron un contexto propicio para que donde exista un problema, los nuevos trabajadores vean una oportunidad.

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En la Argentina de las últimas dos décadas hay un fenómeno imposible de pasar por alto que año a año crece con mayor fuerza. La actividad emprendedora ya posiciona al país dentro de los primeros cinco del mundo y a Buenos Aires como una de las diez ciudades con mayor actividad de este tipo. Cada año nacen allí entre 12 mil y 14 mil proyectos de negocios.

Hoy los emprendedores son el gran capital humano que tenemos y el motor fundamental para la innovación. Muchos de estos proyectos que comienzan en simples ideas, son los que ayudan a cambiar el mundo para hacerlo un lugar mejor para vivir. Proyectos con una gran conciencia social, sustentables, creativos y muchas veces disruptivos.

Esto sumado al enorme desarrollo de las tecnologías, que trajeron consigo una cantidad de nuevas formas de trabajo, las cuales generan posibilidades valiosísimas de desarrollo profesional. Si revisamos los últimos avances en disciplinas como la inteligencia artificial, robótica, biotecnología, energía, medicina y neurociencia, nos sorprenderían sus aplicaciones para simplificar la vida cotidiana.

Desde otro ángulo del fenómeno también están quienes tienen la necesidad de tener un ingreso complementario o una salida laboral ante la falta de trabajo. En los últimos años hubo un resurgimiento de los oficios de diseño en la Ciudad de Buenos Aires. Más de tres mil personas por año se capacitan en el Centro Metropolitano de Diseño de Barracas en costura, sastrería, marroquinería, tapicería y armado de muebles, entre otros, para reincorporarse al mercado laboral o tener nuevas oportunidades.

Nuestra obligación como dirigentes políticos es maximizar el capital humano, potenciar el ecosistema emprendedor, innovar para la inclusión y ser un motor del desarrollo económico y social.

Hay una serie de herramientas en este nuevo contexto laboral, donde su promoción es fundamental. El co-trabajo vive un desarrollo exponencial, con espacios públicos y privados donde la sinergia es el valor principal. Las incubadoras y aceleradoras de proyectos configuran una asistencia clave para el emprendedor. El financiamiento colectivo ya ha sido instalado en el mundo como una forma reconocida para conseguir inversores. Indudablemente el foco debe estar hacia este sentido para no perder el tren.

Innovar es trabajar en el trazado de nuevos caminos para alcanzar los propósitos. Hay que tener herramientas para lograrlo, pero también una gran cuota de inspiración y ansias de superación personal.

Tenemos la oportunidad porque vivimos en un país donde mucho falta y está camino a realizarse. Miremos hacia el futuro porque allí están las señales.

*Ministro de Desarrollo Económico y presidente de la Fundación Pensar.