El Imperio tiene ese no sé qué de extraordinario que lo convierte en inimputable.
Exhibe abiertamente lo peor y lo mejor de su “producción” en términos generales. El mundo mediático así lo confirma. Sarah Palin –en verdad, el Comité Nacional Republicano que la sostiene como candidata a la vicepresidencia de los EE.UU. junto a McCain– admitió haber gastado en el look de la señora con alto rating en el rubro procreación la suma de 150 mil dólares. “Una vez que finalice la campaña, toda la ropa será destinada a obras de caridad”, afirmó la vocera de Sarah, Tracey Schmitt. Y a otra cosa, butterfly. Sarah se llama –también– la hija que la gran fotógrafa Annie Leibovitz (59) concibió hace ocho años, a los 51, gracias a un donante de esperma, cuando aún vivía su pareja, la escritora Susan Sontag. Por estos días, Leibovitz expone alrededor de 150 fotografías en la National Portrait Gallery de Londres. El título de la muestra, La vida de una fotógrafa, 1990-2005, anticipa que se trata de un recorrido por las imágenes tomadas por A.L. a estrellas del mundo del espectáculo (desde Brad Pitt a la sensual Scarlett Johansson) y a diversas personas de su universo amoroso. Sus padres viejitos, su pareja Sontag –aún con cáncer– y sus hijas: Sarah y las gemelas Samuelle y Susan. La fotógrafa admite que la muestra con imágenes de su vida privada es “lo más cercano a quien soy de lo que he hecho nunca”.
Europa no se queda atrás. Tiene a Sarkozy (para Merkel, un tanto efusivo), quien acaba de proclamar “la muerte de la dictadura de mercado”. “Hace falta reinventar el mundo –asegura– con imaginación, valor, voluntad e iniciativa”. Y de inmediato manda a retirar de circulación un libro con muñeco incluido que salió a la venta en su país con el nombre Manual vudú Nicolas Sarkozy, para que los franceses jueguen a las brujerías con su muñeco y con una muñequita de Sègolène Royal, también en el mercado. Argentina tiene lo suyo, claro. Una presidenta para cuya campaña y actual desempeño su partido matrimonial no desembolsó un solo peso. Salvo la valija de Antonini Wilson. Y una novedad simpática. Desde el anuncio de la nacionalización de pensiones apareció en escena un nuevo muñeco francés: Boudou (¿vudú?). Cosa e’ mandinga.
*Periodista.
Frivolidades
El Imperio tiene ese no sé qué de extraordinario que lo convierte en inimputable. Exhibe abiertamente lo peor y lo mejor de su “producción” en términos generales. El mundo mediático así lo confirma.