La defensora de género de PERFIL, Mabel Bianco, que está en las sesiones de la Comisión de la Mujeres de la ONU en Nueva York, nos envió este informe de una feminista argentina que comenta la sesión en que se aprobó el documento en debate en el que EE.UU. perdió logrando solo su propio voto.
Votación excepcional. Ayer, en el 70° período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), se hizo historia.
Por primera vez desde su creación, los Estados miembros sometieron a votación las Conclusiones Acordadas. Y, a pesar de las profundas tensiones geopolíticas, del creciente cierre del espacio cívico y de los esfuerzos coordinados contra los derechos humanos de las mujeres, el multilateralismo prevaleció.
La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés) es el principal órgano intergubernamental del sistema de las Naciones Unidas dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y de los derechos de las mujeres. Desde hace siete décadas, este espacio define orientaciones normativas, estándares políticos y consensos internacionales que luego influyen en las políticas públicas nacionales, las agendas de cooperación y los marcos globales de derechos humanos.
Cada año, durante dos semanas en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, gobiernos, agencias multilaterales, organizaciones feministas, académicas y activistas de todas las regiones del mundo convergen en un proceso intenso de negociación política, intercambio de evidencia y articulación estratégica. La CSW no es solo una conferencia: es un espacio central de incidencia global donde se disputan sentidos, prioridades y compromisos concretos para avanzar hacia la igualdad sustantiva de mujeres y niñas en toda su diversidad.
El 9 de marzo, en el marco del Día Internacional de las Mujeres, una pequeña minoría –un grupo de Estados que predican el odio y la crueldad en el mundo– intentó bloquear el consenso alcanzado tras semanas de negociación. No lo lograron. Ese grupo estaba liderado por Estados Unidos, pero en el momento decisivo de la votación quedó aislado: varios de sus aliados optaron por abstenerse antes que por votar en contra de las Conclusiones Acordadas; el documento final que recoge los compromisos políticos de esta sesión.
Cabe destacar que Argentina, junto con Estados Unidos, Egipto, Rusia y la Santa Sede, entre otros, formó parte del grupo de Estados que se opusieron al avance de los derechos de todas las mujeres y las niñas durante las negociaciones de las semanas anteriores.
Sin embargo, la mayoría de los países eligió la cooperación por encima de la división y votó a favor del texto, reafirmando su compromiso con los derechos, la dignidad y la justicia para todas las mujeres y niñas.
El resultado trasciende el procedimiento diplomático. En un contexto internacional marcado por el avance de agendas antiderechos y la erosión de los consensos multilaterales, la votación de la CSW70 demuestra que los espacios multilaterales siguen siendo arenas decisivas para la defensa democrática y la ampliación de derechos.
También confirma algo que los movimientos feministas saben desde hace décadas: la incidencia política sostenida es vital. La construcción de alianzas es crucial. La presencia organizada de la sociedad civil en los espacios multilaterales importa.
Ayer, los países votaron y las mujeres y las niñas de todo el mundo ganaron.
* La autora es especialista en derechos humanos, justicia de género e incidencia política, con más de 15 años de experiencia en espacios multilaterales.