COLUMNISTAS
La decision de un gigante

Igual que la Argentina, pero con otro final

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Brasil es visto como una potencia emergente, un miembro de lo que puede llamarse países-continente, y también de los que han sido agrupados informalmente en la categoría de BRIC (Brasil, Rusia, India y China). O, más recientemente, en el grupo formado en torno a temas medioambientales conocido como Basic (Brasil, Sudáfrica, India y China).

Tan fuerte es la imagen positiva que tienen Brasil y su gobierno en el mundo entero que han podido soportar una feroz revaluación de la moneda nacional –no sin efectos negativos–, pero sin entrar en una crisis abierta.
Pero lo sorprendente, es que Brasil y su sistema político supieron soportar una serie de sucesos que raramente hubieran terminado igual si se hubieran dado en la Argentina.

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Sin ir demasiado lejos en la historia, Brasil tuvo un régimen militar con ciertas características similares a las que tuvieron la mayoría de los países del Cono Sur, pero con notables diferencias de “grado” y con un compromiso con el desarrollo nacional que le otorgó una sustentación importante.
Además, ese régimen tuvo una flexibilidad importante, que hizo que las universidades brasileras fueran refugio de muchos argentinos que huyeron de la barbarie local. Y también hay que agregar el no haber intentado una “vuelta al pasado”, anterior a los años 30, como ocurrió bajo el régimen militar que gobernó en la Argentina, y, por último, una mayor comprensión del valor del capital humano, algo que hizo que su final fuera diferente y relativamente más exitoso que el argentino.

Pero eso no es todo. En la historia reciente, Brasil soportó, nada más ni nada menos que en el retorno de la democracia, la muerte de un presidente electo (Tancredo Neves) y la asunción de un vicepresidente (José Sarney) que no pertenecía a la corriente mayoritaria.
Más tarde, el país vecino también supo resistir los intentos al estilo liberal argentino con Fernando Collor de Mello y absorber una destitución presidencial. Y, ya más cerca, pudo con Fernando Henrique Cardoso formular un programa económico diferente para, finalmente, traspasar el poder a un presidente surgido del Partido de los Trabajadores (Lula Da Silva) sin que los que toman decisiones creyeran que estaban frente a la toma del Palacio de Invierno.
La continuidad de una fuerte vocación nacional hizo que estos avatares políticos, e incluso económicos, no frenaran decisiones estratégicas en materia agrícologanadera, espacial, nuclear y aeronáutica, por señalar sólo algunos campos donde los progresos fueron notables.

*Desde Europa. Material producido con la colaboración de miembros de UNA, a partir de la última plataforma electoral.