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Justicia y medios aliados para entorpecer una elección

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Amigos son los amigos. Macri e Ibarra estuvieron ayer en los estudios de ESPN. | captura de tv

Me gustaría manejar mi Fiat 128 modelo 87 igual que Macri maneja la Justicia… ¡Sería piloto de Fórmula 1! De hecho, en un momento incluso imaginé crear una escudería, y hasta había pensado en algunos nombres para ponerle a la marca (Rosenkrantz, Stornelli, Abrevaya) pero al final desistí, siendo que además mi autito siempre me deja en banda. Entre tanto, Macri mandó suspender las elecciones en Boca, supongo que pensarían que perdían. Mandó también a sus medios de comunicación y a los medios aliados (recordemos que Macri solo tiene empleados o enemigos) a que hostiguen, hora a hora, día a día, al oficialismo bostero. ¿Habrá elecciones? Tal vez. ¿Cuándo? Qué sé yo. Sé, sí, que en esta sección hemos sido, más de una vez, muy críticos con la gestión de Riquelme (¡cuatro directores técnicos en cuatro años!), pero frente a los comportamientos lisa y llanamente mafiosos de la oposición, no cabe duda de qué lado hay que estar. 

Fuera de eso, como soy un concienzudo periodista de investigación, tengo una primicia: ¡hay un campeonato en curso! ¿Alguien se acuerda? Imagino que los hinchas de los ocho equipos que van a jugar los play-offs (¡llegó la jerga de la MLS a Argentina!) deben estar entusiasmados, pero el resto del mundo futbolero, incluidos los medios deportivos, no parecen prestarle demasiada atención. Tal vez tenga que ver con que llegaron equipos como Banfield, Platense o Godoy Cruz. Permítanme decirles que me encanta que lo jueguen ellos, como también Huracán (que salió primero en su zona) o Rosario Central. Salvo River y Racing, los demás grandes quedaron afuera. Boca siempre estuvo lejos, San Lorenzo hizo lo que pudo con poco o nada, y el Independiente de Tevez se desinfló como si hubiera soplado un viento proveniente de un parque eólico…

Mis amigos de River están muy enojados con Demichelis: River no pudo ganarle a un pobre Instituto, quedó segundo en su grupo y cayó en el lado más difícil del cuadro: después de Belgrano en Córdoba (no menciono aquí los recuerdos que trae ese partido) va con el ganador de Racing y Central. En cambio, si le ganaba a Instituto, jugaba por el lado de Platense, Huracán o Godoy Cruz. Uno de estos tres, o Banfield, ya es seguro que va a ser finalista. Como decía recién, me encanta que pase algo así. Volviendo a River, tal vez salga campeón, de hecho sigue siendo el gran candidato. Pero con el plantel que tiene es raro que esté sufriendo tanto. Aunque salga campeón –es decir, bicampeón–, nadie se olvida que hizo una muy mala Libertadores y que su año, entonces, no fue del todo bueno. Tampoco el de Boca, experto en penales y en poco más. ¿Y quién tuvo un buen año? El otro día, precisamente en uno de esos programas de radio macristas se preguntaban cuál había sido el equipo del año, y no había una respuesta clara. La final de la Copa Argentina tampoco la juegan equipos grandes (Estudiantes vs. Defensa y Justicia). Difícil dar una respuesta.

Mientras, ahora parece que Scaloni iría al sorteo de la Copa América. Habrá que estar atentos a los próximos capítulos.