Varias noticias de la semana merecen una columna: Kirchner diciendo que se queda hasta el 2020, con una voluntad de poder insaciable, Duhalde declarando “Vuelvo para echar a Kirchner con los votos” (podría haber una gran película de Scorsese en los secretos de esa interna peronista, con Joe Pesci haciendo de Duhalde). También está el triunfo en la Academia de Hollywood de El secreto de sus ojos, una película que parece escrita y filmada al año siguiente de La historia oficial, la otra ganadora de 1986. Y la asunción sísmica de Piñera que desplaza veinte años de centro izquierda en Chile. Y el ajedrez de votos en el conflicto por las reservas del Banco Central. Y el Ministerio de Educación de la Ciudad macrista prohibiendo la distribución en escuelas de un manual progre sobre el Bicentenario. Y el extraño asalto en el country donde vive el intendente de Tigre, Sergio Massa. Todas son atractivas, incluso la noticia del astronauta que comparte sus fotos del espacio en Twitter. Pero sin dudas, la que se lleva toda mi atención es la noticia aparecida en el ABC de España. El titular dice: “Una mujer provoca un accidente al conducir mientras se depilaba las ingles”. Ni una palabra de más, un microrrelato perfecto. Pero aunque parezca que no se puede mejorar la historia, leo el cuerpo de la nota y descubro que mejora en sus detalles: en una autopista de Florida, Megan Mariah Barnes de 37 años se iba depilando las ingles mientras conducía porque, según declaró, iba camino a encontrarse con su novio. Lo curioso es que Barnes iba con su ex marido en el auto, quien gentilmente desde el asiento de atrás le sostenía el volante mientras ella se ocupaba de la línea de su cavado. No pudieron esquivar un trailer, Barnes quiso apretar el freno pero apretó el acelerador. Chocaron, hirieron a dos personas de levedad. Salieron hasta en la cadena Fox de noticias... El Gran Guionista del mundo, el que teje las mínimas hebras de todos los destinos, es insuperable a la hora de escribir. Nadie lo hace mejor. Ninguna de las noticias aparecidas este último tiempo muestra mejor nuestra invariable condición humana.